Investigadores australianos desarrollan un filtro de lavadora que retiene microplásticos de 20 micrómetros, igual que la ley francesa que desde enero de 2025 obliga a incorporarlos en todas las lavadoras nuevas

Publicado el: 28 de febrero de 2026 a las 15:38
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Microfibras y microplásticos de 20 micrómetros atrapados en filtro de lavadora desarrollado por Flinders University.

Cada vez que ponemos una lavadora con ropa sintética, miles de microfibras de plástico salen por el desagüe sin que las veamos. Poliéster, nylon, acrílico. Minúsculos hilos que acaban en ríos, estuarios y mares. Un equipo de la Universidad de Flinders University ha probado un nuevo filtro para lavadoras que captura partículas tan pequeñas como veinte micrómetros y que podría cortar esa fuga en origen.

La novedad no está en un gran cambio de hábitos, sino en un pequeño dispositivo que se coloca en un electrodoméstico que ya está en casi todas las casas. En la práctica, significa que buena parte de los plásticos que ahora llegan a las depuradoras y se escapan a los ríos pueden quedarse en casa, donde es posible gestionarlos.



Microplásticos invisibles en cada colada

Un solo ciclo de lavado con prendas sintéticas puede liberar miles de microfibras al agua residual. En laboratorio se ha comprobado que el agua que sale de la lavadora contiene partículas desde varios milímetros hasta unas pocas decenas de micrómetros de diámetro.

Los microplásticos se definen como partículas de plástico de menos de cinco milímetros. Con el tiempo se fragmentan todavía más hasta convertirse en nanoplásticos, que entran en una categoría distinta por su capacidad para atravesar tejidos biológicos y entrar en cadenas alimentarias.



En estudios realizados en cursos de agua urbanos, las fibras textiles representan la mayoría de los plásticos detectados y superan con frecuencia el setenta por ciento de las partículas encontradas. En la práctica, la colada diaria compite con fuentes industriales como origen de microplásticos, solo que aquí la emisión está dispersa vivienda a vivienda.

Cómo funciona el filtro de la lavadora

El dispositivo probado en Flinders se instala en el circuito de salida de agua de la lavadora y retiene las fibras durante el lavado. Las pruebas en laboratorio mostraron que el filtro captura tanto fragmentos visibles como partículas ultrafinas de hasta veinte micrómetros, precisamente el rango que se escapa con más facilidad a los sistemas de depuración convencionales.

La investigadora Anastasiia Snigirova, del consorcio de investigación en nano y microplásticos de la universidad, explica que las fibras de poliéster son uno de los microplásticos más comunes en el medio ambiente y que su principal fuente son los tejidos que lavamos a diario en hogares y lavanderías industriales. Según sus palabras, las pruebas iniciales mostraron una reducción muy importante de fibras en el agua de lavado, algo que refuerza el potencial de esta tecnología.

Además de las fibras sintéticas, el filtro también retiene fibras de origen celulósico, como las procedentes del algodón. Aunque no son plásticos, arrastran tintes y aditivos y complican el trabajo de las depuradoras. Reducir ambos tipos al mismo tiempo es un plus para los sistemas de saneamiento.

El siguiente paso microplásticos cada vez más pequeños

El filtro mecánico se complementa con otra línea de trabajo más fina. Investigadores del mismo equipo han desarrollado filtros de celulosa recubiertos con una capa polimérica aplicada por plasma que mejora la captura de nanoplásticos.

En un estudio reciente describen cómo estos recubrimientos crean afinidad entre el plástico y la superficie del filtro, de forma que las partículas quedan atrapadas y después pueden cuantificarse mediante técnicas térmicas. No se trata solo de medir mejor. El mismo principio se puede trasladar a tecnologías de tratamiento que detengan los fragmentos más pequeños antes de que se dispersen.

Los autores insisten en que la persistencia de los nanoplásticos y su capacidad para entrar en la cadena alimentaria hacen urgente desarrollar tecnologías de mitigación más eficaces. Un recordatorio de que la solución no pasa por un único aparato, sino por una combinación de barreras en distintos puntos del ciclo del agua.

La regulación ya se mueve y la industria toma nota

Este tipo de filtro no llega en el vacío. En Europa la regulación empieza a exigir soluciones concretas en la línea de la lavadora. Desde enero de 2025, todas las lavadoras nuevas que se venden en Francia deben incorporar un sistema de filtrado de microfibras, de acuerdo con su Ley Antiresiduos de 2020. Es una medida que se traduce en cientos de toneladas de fibras menos al año en las aguas europeas. No es un simple gesto simbólico.

Fuera de Europa, el Gobierno de Australia ha incluido los filtros de microfibras en su Plan Nacional de Plásticos. El objetivo es trabajar con la industria textil y de electrodomésticos para que todas las lavadoras nuevas incluyan estos sistemas a partir de 2030.

En paralelo, empresas locales como The Goodside Project han diseñado filtros comerciales basados en las pruebas de Flinders y colaboran con startups de biotecnología que buscan bacterias capaces de degradar polímeros sintéticos y convertir las fibras retenidas en compost o biogás. Aquí la idea es clara. No solo retener, también transformar el residuo.

Qué puede hacer quien pone la lavadora en casa

La tecnología ayuda, pero la colada sigue siendo nuestra. Algunas decisiones sencillas pueden marcar la diferencia.

Lavar con menos temperatura y ciclos más suaves reduce el desprendimiento de fibras y además baja la factura de la luz. Escoger prendas más duraderas y con menos mezcla de fibras minimiza el desgaste. Usar bolsas de lavado específicas para microfibras o instalar filtros externos certificados cuando estén disponibles añade una barrera extra antes del desagüe.

Un detalle importante. El contenido del filtro debe tirarse al contenedor de restos, nunca al inodoro ni al fregadero. De lo contrario, lo que hemos atrapado en casa vuelve al circuito de agua.

Pequeños cambios bien dirigidos pueden reducir una fuente de contaminación que ahora mismo pasa casi desapercibida en la rutina de poner una lavadora. Y, sumados a la regulación y a la innovación tecnológica, pueden aliviar de forma real la presión de los microplásticos sobre ríos y mares.

El comunicado oficial sobre las pruebas del filtro y la investigación asociada se ha publicado en la web de noticias de la Universidad de Flinders y mientras que el estudio científico sobre la captura de nanoplásticos se ha publicado en la revista Analytica Chimica Acta.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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