Trina Solar acaba de marcar un nuevo techo en la carrera por exprimir más electricidad del sol. La compañía china ha anunciado que una célula solar en tándem de perovskita y silicio de tamaño industrial ha alcanzado una eficiencia del 32,6 % y que el módulo fabricado con esas células llega a los 865 W de potencia máxima, con un tamaño estándar de 3,1 metros cuadrados. Ambos resultados han sido certificados por laboratorios europeos independientes.
Dicho de forma sencilla. Más electricidad en la misma superficie. Y eso, en un mundo que intenta dejar atrás los combustibles fósiles, no es un detalle menor.
Qué hace especiales estos nuevos récords
Lo llamativo no es solo la cifra de eficiencia. Lo importante es que no se trata de una microcélula de laboratorio del tamaño de una moneda, sino de una célula de formato medio corte de 210 mm, el mismo estándar industrial que se usa ya en muchos paneles comerciales.
En paralelo, el módulo en tándem que integra estas células mantiene el formato habitual de granja solar, con 3,1 metros cuadrados de superficie y 865 W de potencia. También en este caso hay certificado externo, en este caso de TÜV SÜD, que avala el dato.
Para hacerse una idea, muchos paneles de silicio actuales se mueven entre el 18 y el 22 % de eficiencia, y los modelos punteros rondan el 22,5 % con potencias en torno a 700 W en formatos grandes. Pasar a células del 32,6 % y a módulos de 865 W significa dar un salto notable en la energía que se puede generar con cada estructura, cable y metro de suelo ocupado. No es poca cosa.
Qué es una célula solar en tándem y por qué importa
La clave está en la arquitectura en tándem. En lugar de una única capa activa de silicio, estas células combinan una capa de perovskita en la parte superior y una de silicio debajo. Cada una se “queda” con una parte distinta del espectro solar y aprovecha mejor la luz que llega.
Una forma sencilla de verlo. Imagina dos redes de pesca una encima de otra, cada una con un tamaño de malla distinto. Juntas atrapan más peces que una sola red. Con la luz pasa algo parecido. Las células en tándem superan el límite práctico de eficiencia de las células de una sola unión, que se ha convertido en el techo de la tecnología de silicio tradicional.
En los últimos años, varias empresas han ido empujando ese límite. En abril de 2025, Longi alcanzó un 34,85 % de eficiencia en una célula en tándem de perovskita y silicio de dos terminales, un récord mundial para ese tipo de dispositivo. El resultado de Trina no busca competir en la cifra pura, sino demostrar que estas eficiencias ya se pueden escalar a formatos industriales.
Cómo han llegado hasta aquí Trina Solar y el Laboratorio Huairou
El trabajo se ha desarrollado en el Laboratorio Nacional Clave de Ciencia y Tecnología Fotovoltaica de Trina, en colaboración con el Laboratorio Huairou, que ha aportado avances en materiales de perovskita y capas funcionales. Trina se ha centrado en lo que luego marca la diferencia en el mundo real, como la fabricación en grandes áreas y la compatibilidad con las líneas de producción existentes.
El vicepresidente de Trina Solar, el doctor Yifeng Chen, resume el hito como un paso importante hacia “la próxima generación de fotovoltaica de alta eficiencia” y subraya que estos resultados refuerzan el potencial comercial de la tecnología en tándem más allá del laboratorio.
No es un salto aislado. La empresa recuerda que en los dos últimos años ha ido encadenando marcas en células y módulos en tándem, superando en varias ocasiones la barrera de los 800 W por módulo y el 31 % de eficiencia en formatos de oblea industrial.
Qué significa esto para la transición energética y para el usuario
La pregunta lógica es. Y esto, ¿en qué se traduce para quien mira la factura de la luz o para un ayuntamiento que estudia montar una planta solar? En buena medida, en tres cosas:
- Primero, más potencia por panel implica menos superficie para generar la misma energía. Eso reduce la presión sobre el territorio y puede abaratar parte de las estructuras, cableado y obra civil que rodean a los módulos, lo que se conoce como costes de “balance de sistema”.
- Segundo, más eficiencia también suele acortar el tiempo que un panel tarda en devolver la energía que se ha usado para fabricarlo. Varios estudios indican que los módulos de silicio actuales ya recuperan esa energía en torno a uno o dos años, y las eficiencias más altas tienden a acortar aún más ese plazo.
- Tercero, estos avances envían una señal clara a los reguladores y al sector. La tecnología solar no está “acabada”; sigue mejorando y puede aportar más a los objetivos de reducción de CO₂ en la próxima década.
Ahora bien, conviene matizar algo importante. Estas células en tándem siguen siendo, por ahora, resultados de laboratorio en formato industrial, no productos que se puedan comprar mañana en una tienda. Además, la tecnología de perovskita arrastra retos serios en estabilidad a largo plazo y en el manejo de materiales como el plomo, cuestiones que la investigación sigue intentando resolver.
Por eso, quien esté pensando hoy en instalar placas en su tejado seguirá encontrando sobre todo módulos de silicio “clásicos”, cada vez más eficientes y fiables, mientras que la tecnología en tándem se perfila como la siguiente ola que podría llegar al mercado en los próximos años.
En resumen, el récord de Trina Solar no cambia de un día para otro la oferta de paneles que vemos en los catálogos, pero sí adelanta el tipo de soluciones que podrían alimentar los hogares, empresas y grandes plantas solares en el futuro cercano. Es una muestra más de que la transición energética sigue ganando músculo tecnológico.
El comunicado oficial con todos los detalles técnicos de estos récords ha sido publicado en la web de noticias de Trina Solar.





















