Las plantas de las cumbres europeas están muriendo por culpa del cambio climático. Un estudio realizado en 62 picos europeos muestra que, aunque llegan nuevas especies a colonizar la cumbre, las extinciones siguen aumentando. Un hecho que afecta sobre todo a las especies que se han adaptado mejor a los ecosistemas de alta montaña.
El aumento drástico de las temperaturas supone un sufrimiento extra para las plantas de las cumbres europeas, que van muriendo poco a poco hasta desaparecer por completo. Adaptadas a los climas fríos de montaña, este cambio radical en el clima las aboca a la extinción si no se toman medidas al respecto. El ecosistema de los Alpes está en peligro. ¿Cuándo van a actuar las autoridades?
Las plantas de las cumbres europeas
Décadas de calentamiento han mitigado las limitaciones de las bajas temperaturas en la distribución de las plantas de las cumbres europeas, lo que ha provocado un aumento del número de especies en las cumbres. Ahora, un equipo internacional de investigación liderado por científicos de Viena y en el que ha participado la Universitat Autònoma de Barcelona demuestra que estos cambios también generan un número mayor de perjudicados.
La desaparición de las plantas de las cumbres europeas puede llevar décadas, pero se ha acelerado en los últimos veinte años. El aumento de la biodiversidad es, por tanto, solo una parte de la historia y oculta un aspecto importante de la dinámica reciente de la vegetación de las cumbres.
Hasta hace unas décadas, los periodos cortos de crecimiento, las bajas temperaturas y el riesgo de heladas durante todo el año dificultaban la colonización de los paisajes alpinos por parte de muchas especies de flora europea. Sin embargo, la aceleración del calentamiento global ha reducido estas limitaciones. A raíz de ello, las especies han comenzado a expandirse a mayores altitudes y ha aumentado el número de especies vegetales en las cumbres.
Sin embargo, el equipo de investigación muestra que esta aparente historia de éxito también tiene un lado oscuro: aunque el número total de especies va aumentando, la tasa de extinción también está en aumento, y las pérdidas afectan principalmente a especies especializadas en ecosistemas de alta montaña.
Los científicos analizaron la vegetación de 62 picos europeos cuatro veces entre 2001 y 2022 en el marco de la iniciativa global de seguimiento GLORIA. Los datos muestran que el porcentaje de especies que no fueron detectadas volvió a aumentar con cada nueva campaña de muestreo. Las especies distribuidas principalmente por encima del pico estudiado estaban sobrerrepresentadas entre las especies extintas.
La tasa de desaparición aumenta con el calentamiento
Los resultados del estudio sugieren que el cambio climático es el principal motor de estas extinciones locales. «Los datos muestran claramente que las especies que tenían más probabilidades de desaparecer eran las de picos que habían experimentado un calentamiento más intenso. Esta correlación fue incluso más fuerte que la tendencia temporal», explica el primer autor del estudio, Johannes Wessely, de la Universidad de Viena.
Además, la probabilidad de extinción local aumenta a medida que nos acercamos al límite altitudinal inferior de la distribución actual de especies. «En otras palabras, cuando las especies ya crecen en lugares más cálidos de lo habitual, se vuelven más sensibles a un aumento añadido de temperatura», señala Harald Pauli, coordinador de GLORIA en la Academia de Ciencias de Austria y la Universidad BOKU.
¿Es el pago de una deuda de extinción?
Las especies especializadas en zonas de alta montaña suelen ser especialmente tolerantes al estrés ambiental y tienen una vida útil larga. Por esta razón, su extinción local puede ocurrir mucho después del inicio de los cambios ambientales que la han desencadenado. Este fenómeno provoca la acumulación de una deuda de extinción dentro de las comunidades biológicas.
Ya se había sugerido que estos retrasos podrían ser una de las principales razones por las que, hasta ahora, las colonizaciones por parte de nuevas especies se habían documentado con mayor frecuencia que las extinciones de especies preexistentes en la vegetación alpina. Los resultados del presente estudio son coherentes con esta interpretación: las extinciones locales suelen ir precedidas por largos periodos de declive poblacional.
Esto significa que la tasa actual de extinción podría ser la respuesta a cambios ambientales que ocurrieron, o al menos comenzaron, hace décadas. «En consecuencia, podría indicar que está empezando a saldarse una deuda de extinción. Sin embargo, se necesitará más investigación para confirmar si esta interpretación es correcta», subraya el coordinador del proyecto, Stefan Dullinger.











