Durante siglos Holanda cerró el Rin con diques; 30 años después de invertir esa estrategia, más de 5.500 hectáreas de antiguas granjas son ya un paisaje salvaje donde han vuelto a aparecer nutrias, castores y águilas marinas

Publicado el 9 de septiembre de 2026 a las 20:41
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Nutria y castor en los humedales del Rin junto a caballos y un águila sobrevolando el paisaje

En los últimos 30 años, una zona del río situada entre Arnhem, Nimega y la frontera alemana ha cambiado por completo su aspecto y sus funciones. El Gelderse Poort era antes una llanura aluvial agrícola, pero ahora son más de 5.500 hectáreas de humedales, praderas, cauces y bosques conectados.

Este cambio tiene un objetivo: dar más espacio al río para reducir el riesgo de inundación y así poder recuperar biodiversidad. Para llevarlo a cabo, se ha realizado un estudio que ha publicado Tim de Kruiff de la Universidad de Copenhague y Cecilia Fraccaroli, del Instituto Forestal Europeo, también han participado el Instituto Neerlandés de Ecología y la Universidad de Wageningen.

Un río con más espacio

Una llanura aluvial es un terreno plano que se sitúa junto a los ríos, y puede cubrirse de agua ante las fuertes lluvias que elevan el caudal. A finales de los años 80 se iniciaron los procesos de renaturalización en Gelderse Poort, con tres hectáreas en Millingerwaard, para devolver espacio para las posibles inundaciones, los sedimentos y las semillas.

En 1993 y 1995 hubo crecidas que obligaron a acelerar el cambio, que se incluyó en el programa Room for the River. Lo que se hizo fue reconectar el río con terrenos capacitados para recibir agua y cambiar las estaciones, cuando lo habitual en estos casos es colocar diques más altos.

Cómo se transformó el terreno

El trabajo era mucho más que plantar un bosque uniforme, se abrieron canales en los laterales del río, se rebajaron llanuras, se quitaron barreras y se retiró arcilla y arena, lo que facilitó la creación de zonas bajas y humedales.

También se retiraron cercas y se accedió al pastoreo con caballos Konik y ganado Galloway, que ayudan a mantener praderas, juncales, lagunas, dunas fluviales y bosques ribereños.

El cambio ha ido dando sus frutos a lo largo de los años, en el año 2022 se registraron 6.200 especies, incluido el regreso de las nutrias, castores y espátulas, y el águila de cola blanca ya cría en Millingerwaard según recoge ARK Rewilding Nederland.

Naturaleza y seguridad

En la zona donde se ha llevado a cabo este proyecto, la restauración ha reducido el nivel máximo del agua a diez centímetros, y podría estar ahorrando alrededor de 29,2 millones de euros en refuerzos de diques entre el 2015 y el 2075 según un análisis realizado sobre el terreno.

Pero ahora, el problema es que los bosques, al ser más densos, y las dunas fluviales, podían frenar el agua. Así que, para evitarlo, se han habilitado y ampliado canales secundarios y se están estudiando las condiciones de caudal que hacen falta para cada ecosistema.

Kris van den Berg y V. F. Bense han redactado un informe con las necesidades ecológicas y las pertinentes pautas para diseñar el río. La vegetación y la seguridad deben estar en constante revisión.

La lección para otros ríos

El proyecto de Gelderse Poort no se puede copiar sin más a otros sitios. Expandir este mecanismo supondría elevar el presupuesto considerablemente, y situarlo al otro lado de la frontera podría generar conflictos. Por otro lado, el cambio climático obliga a tener en cuenta las crecidas, sequías y biodiversidad. Pero lo que se saca de todo esto es que, si a un río se le deja espacio y se gestiona con límites claros, puede ser infraestructura de seguridad y ecosistema vivo.

El estudio se ha publicado en Ambio.

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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