Ni hacer sudokus ni crucigramas: el neurólogo Álvaro Pascual, de Harvard, revela los tres pilares reales que mantienen sano el cerebro a cualquier edad

Publicado el 7 de septiembre de 2026 a las 20:43
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Cerebro junto a elementos relacionados con el sueño, el aprendizaje y las relaciones sociales

Para cuidar el cerebro hace falta mucho más que hacer pasatiempos mentales o fórmulas antiedad. Álvaro Pascual-Leone, profesor de Neurología en Harvard y director médico del Wolk Center indica que para mejorar la salud cerebral son necesarios llevar hábitos rutinarios que permitan al cerebro seguir aprendiendo, y saber adaptarse y responder a los imprevistos.

El neurólogo participó en el programa “Aprendamos juntos” de BBVA, y ahí dio varias ideas que se pueden aplicar con facilidad en el día a día, la principal es dormir bien, acompañado de afrontar retos nuevos y mantener relaciones de calidad. Todo ello siempre debe ir acompañado de actividad física y de momentos de desconexión.

Un cerebro sano se adapta

Para Pascual-Leone “un cerebro sano es un cerebro que es plástico”. Debe ser capaz de adaptarse a la resiliencia, a encajar los cambios y buscar alternativas cuando sea necesario.

La neuroplasticidad es la capacidad de nuestro cerebro para reorganizar las conexiones con las experiencias propias. Algo tan simple como aprenderse una canción de memoria, modificar una ruta habitual o practicar habilidades nuevas, es clave ya que deja una importante huella en la forma de trabajar las redes neuronales.

Dormir fija y ordena

El sueño es primordial para la salud en general, y para el cerebro en particular. Dormir mantiene las rutas cerebrales para aprender, cuanta más calidad tenga ese sueño, mejor funcionarán para aprender y crear recuerdos. De lo contrario, dormir mal dificulta la concentración en general.

Maiken Nedergaard dirigió un estudio en la Universidad de Rochester que publicó la revista Science, realizado en ratones, y pudo ver que mientras dormían, los residuos del tejido cerebral se retiraban, y cuando el sueño era de mayor calidad, la retirada de esta sustancia aumentaba. Aunque no se puede demostrar que el proceso sea similar en humanos, demuestra el impacto que tiene el sueño para cualquier ser vivo del planeta.

El reto debe ser nuevo

Cosas como los sudokus, ayuda al principio, pero cuando se repiten, solo entretienen si ya se domina, porque exige menos esfuerzo. Lo ideal es seguir “aprendiendo a aprender”, como señala Pascual-Leone, por ejemplo, con nuevos idiomas, algo que, al inicio, es muy incómodo.

Denise Park dirigió el Proyecto Synapse en la Universidad de Texas de Dallas, y durante tres meses, siguió a adultos de entre 60 y 90 años. Estos aprendieron fotografía digital o confección de conchas. Para quienes estas actividades eran nuevas y exigentes, mostraron una clara mejora en la memoria episódica, la que se usa para que podamos recordar experiencias concretas.

La soledad no es estar solo

Para Pascual-Leone es muy importante la conexión, “necesitamos, sobre todo, mantenernos conectados unos con otros, no sentirnos solos”. Esto no quiere decir que estar solo sea lo mismo que estar aislado, alguien puede estar rodeado de gente y notar la soledad.

Por último, es importante señalar que cada persona tiene un cerebro diferente, e insiste en que cada tarea debe ser personalizada, lo que le sirve a una persona, puede tener un efecto contrario en otra.

La entrevista se ha publicado en Aprendemos Juntos de BBVA.

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover