El Mediterráneo no solo está notando que está más caliente en su superficie, sino que debajo de la misma la temperatura no para de subir y eso es algo desolador ya que estos cambios podrían tener consecuencias sobre los episodios de lluvias torrenciales que afectan a esta zona.
Es así como se apunta en un informe de los investigadores María C. Villarín y Alberto Celis, que forman parte de la Universidad de Sevilla, que han estudiado registros históricos de temperatura de cuatro subregiones pertenecientes al litoral mediterráneo.
Progresivo calentamiento en el Mediterráneo
Este trabajo habla de una subida de las temperaturas en las aguas superficiales, además de notar ciertas evoluciones estacionales en lo relativo a la profundidad de la termoclina; esto es, la parte donde la temperatura cambia de manera rápida a medida que se hace mayor la profundidad.
Los autores apuntan que estas alteraciones pueden cambiar la interacción entre el océano y la atmósfera y favorecer condiciones que sean más propicias para fenómenos extremos, además de afectar a los ecosistemas marinos y actividades como la pesca, la acuicultura y el turismo.
Un cambio climático que altera patrones
Los autores apuntan que estas alteraciones pueden cambiar la interacción entre el océano y la atmósfera y favorecer condiciones que sean más propicias para fenómenos extremos, además de afectar a los ecosistemas marinos y actividades como la pesca, la acuicultura y el turismo.
Un estudio ha señalado que el cambio climático está transformando no solo las temperaturas de la superficie del Mediterráneo, sino también su estructura térmica en profundidad tal y como se refleja en lo aparecido en la revista ‘ScienceDirect’, que aplica el modelo Plateau Followed by One-Phase Decay (PFOPD) para dar con datos históricos de temperatura de cuatro subregiones mediterráneas.
De esta manera se ha estudiado la evolución de la estratificación térmica y de la profundidad de la termoclina y como conclusión se ha llegado al punto de que las aguas mediterráneas van con ciertos cambios significativos en su estructura vertical.
Una reflexión que va hacia una tendencia constante de calentamiento de las aguas superficiales, sumado a una somerización progresiva de la termoclina durante el verano y una profundización durante el invierno.
La termoclina tiene un papel fundamental en la distribución del calor y los nutrientes y en la organización vertical de las masas de agua.
Una de las principales aportaciones de este informe es establecer una relación entre estos cambios en la estructura térmica marina y la evolución del clima mediterráneo y con los fenómenos meteorológicos extremos.
Los autores plantean que el calentamiento de las capas subsuperficiales, especialmente en la parte superior de la termoclina y en las capas intermedias, puede desempeñar un papel relevante en las interacciones entre el océano y la atmósfera.
Esta perspectiva supone, según los investigadores, ampliar la interpretación tradicional del clima mediterráneo para incorporar la estructura tridimensional del océano como uno de los elementos que intervienen en la evolución de los extremos hidroclimáticos.
El calentamiento continuado podría intensificar la estratificación marina, ralentizar la formación de aguas profundas, reducir el oxígeno disponible en profundidad y modificar los patrones de circulación.
Estas alteraciones podrían tener consecuencias sobre la biodiversidad marina y actividades económicas como la pesca, la acuicultura y el turismo, además de modificar la distribución de determinadas especies y prolongar la duración de las olas de calor marinas.
El trabajo también destaca la importancia de España en la conservación de los ecosistemas mediterráneos y plantea la necesidad de incorporar los datos de temperatura subsuperficial y la estructura térmica tridimensional en los sistemas de vigilancia y modelización climática.
En resumen, estos profesionales señalan que «el clima mediterráneo está cambiando también en su definición», al considerar que la evolución de la estructura térmica del mar es un elemento esencial para entender la nueva dinámica climática de la región.












