Vencejos caídos por el calor: el error que puede matarlos

Publicado el 12 de septiembre de 2026 a las 10:34
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Vencejos caídos por el calor rescatados de las calles de Madrid

Los Vencejos caídos por el calor necesitan atención profesional inmediata: recogerlos ayuda, pero darles agua, alimentarlos o intentar criarlos en casa puede agravar su estado.

Un vencejo joven encontrado en el suelo no está aprendiendo a volar: esta especie abandona normalmente el nido cuando ya puede mantenerse en el aire. Durante el calor extremo, los refugios situados bajo tejas, persianas y grietas alcanzan temperaturas insoportables y fuerzan saltos prematuros.

Brinzal recibe entre 2.000 y 2.500 animales al año y ha llegado a atender 250 vencejos en una sola jornada, una presión imposible de absorber únicamente mediante servicios de recogida. La respuesta eficaz combina colaboración ciudadana y cuidados especializados: colocarlo en una caja ventilada, mantenerlo tranquilo y trasladarlo sin administrarle agua directamente ni alimentos improvisados.

El potencial de recuperación es elevado cuando intervienen profesionales: el CRAS madrileño recibió 1.547 vencejos en 2025 y reintrodujo 1.332 pollos mediante adopción en nidos, con una supervivencia del 97,37 %. La clave periodística pasa de rescatar aves caídas a adaptar los edificios, conservar cavidades de nidificación y evitar que esos refugios urbanos se conviertan cada verano en trampas térmicas. Brinzal y Comunidad de Madrid.

Vencejos caídos por el calor, ojo, esto es lo que debes hacer

Cada verano, cuando el termómetro se dispara en Madrid, los nidos de vencejo escondidos entre tejas, grietas y cajas de persiana pueden convertirse en auténticos hornos y obligar a los pollos a lanzarse al vacío antes de estar preparados para volar, una escena que lleva cada temporada a vencejos caídos por el calor hasta el centro de recuperación de Brinzal.

La organización, que abrió sus puertas en 1986, recibe cada año entre 2.000 y 2.500 animales, una cifra que varía según las condiciones de cada temporada y que tiene en los meses de verano su periodo de mayor actividad, cuando los pollos de numerosas especies comienzan a abandonar sus nidos y las olas de calor pueden convertir ese primer vuelo en una caída contra el asfalto.

En una entrevista con EFE Raúl Alonso, coordinador de actividades de Brinzal, explica que la ubicación del centro, junto a la Casa de Campo, favorece también la llegada de numerosas especies propias del entorno urbano, aunque los vencejos caídos por el calor registra un mayor número de ingresos a lo largo del año.

La llegada de estos animales se concentra especialmente en verano y puede alcanzar cifras muy elevadas durante los episodios de calor extremo, con jornadas en las que el centro ha llegado a recibir unos 115 vencejos caídos por el calor y otras, como durante una ola de calor registrada en 2023, en las que entraron 250 solamente en un día, según explica Alonso.

Esta especie de ave utiliza desde hace décadas los edificios de las ciudades para reproducirse, en concreto, en huecos en muros, debajo de las tejas, en grietas o incluso en las cajas de las persianas, espacios que sustituyeron a los acantilados y paredes rocosas que constituían su hábitat original y que, con temperaturas extremas, pueden convertirse en una amenaza para los pollos.

Esos nidos se ponen a una temperatura que no pueden soportar los pollos y se acaban tirando”, explica Alonso, que apunta que el problema se agrava cuando las olas de calor se producen de forma temprana y se suceden durante varios días, ya que los pollos todavía no han alcanzado el desarrollo necesario para abandonar el nido y “no aguantan”.

Vencejos: del nido a la acera

Encontrar un vencejo en el suelo no significa que el animal esté aprendiendo a caminar o dando sus primeros pasos, ya que estas aves abandonan el nido cuando están preparadas para volar y, si caen antes, sus posibilidades de sobrevivir disminuyen considerablemente, por lo que los especialistas recomiendan recogerlos y trasladarlos cuanto antes a un centro de recuperación.

Los vencejos cuando salen del nido tienen que salir volando, si no, los padres ya no les hacen ni caso”, señala Alonso, que recomienda introducir al animal en una caja de cartón para mantenerlo tranquilo y ponerse en contacto con un centro especializado.

El problema es que los servicios de recogida de fauna tienen una capacidad limitada y no pueden responder a todos los avisos durante los días de mayor presión, por lo que desde Brinzal reclaman también la colaboración de los ciudadanos para trasladar directamente a los animales que encuentren.

No hay servicio de recogida que pueda atender 200 animales al día”, advierte Alonso, que recuerda que para hacer llegar un vencejo hasta el centro basta en muchas ocasiones con recurrir a un familiar, un vecino o incluso a alguien que pueda realizar el traslado, ya que “solamente hace falta un poco de buena intención para hacer que el animal acabe llegando aquí”.

Criarlos en casa es muy mala idea para los vencejos caídos por el calor

Sin embargo, la voluntad de ayudar puede convertirse en un problema cuando quien encuentra al animal intenta hacerse cargo de él por su cuenta, una práctica que los especialistas desaconsejan especialmente en el caso de los vencejos, que requieren unos cuidados muy específicos y que pueden sufrir graves consecuencias si se les alimenta o se les da de beber de forma incorrecta.

Están deshidratadísimos”, explica Alonso sobre muchos de los ejemplares que llegan después de haber permanecido expuestos al calor, una situación que puede provocar daños en los riñones y que requiere una terapia de fluidos específica, por lo que “no se les debe dar de beber”.

El coordinador de actividades de Brinzal también alerta de otro comportamiento que se ha extendido a través de las redes sociales: el de personas que crían en casa a animales silvestres y terminan estableciendo un vínculo con ellos, una práctica que puede provocar que el animal quede improntado y pierda su capacidad para desenvolverse con normalidad en la naturaleza.

Eso que queda muy bonito así en redes sociales, realmente es una aberración”, afirma Alonso, que considera que en muchos de estos casos el animal termina sin capacidad para reproducirse o sobrevivir por sí mismo y recuerda que la recuperación de fauna silvestre debe quedar en manos de profesionales.

Madrid también es su hábitat

La paradoja es que la misma ciudad que puede poner en peligro a estas aves también se ha convertido en un lugar adecuado para algunas especies, ya que los edificios proporcionan refugios para reproducirse y los entornos urbanos concentran insectos que sirven de alimento a vencejos, golondrinas o murciélagos, mientras otras especies como los halcones peregrinos, los búhos reales o las palomas torcaces han ido ganando presencia en Madrid.

Las ciudades están empezando a volverse también un sitio muy apreciado por alguna fauna”, explica Alonso, que considera que este proceso está relacionado también con una mayor sensibilización de la población y con la capacidad de determinadas especies para encontrar en las ciudades unas condiciones favorables para sobrevivir.

La presencia de estos animales tiene además un efecto sobre el propio funcionamiento de los ecosistemas urbanos, ya que los insectívoros contribuyen al control de las poblaciones de moscas y mosquitos y forman parte de una cadena que puede resultar beneficiosa para los habitantes de las ciudades.

Jordi Company

Jordi Company es bien conocido en el ambiente editorial catalán, precursor del concepto 'free press', y una amplia experiencia de 40 años en TV, radio y prensa ha destacado por 'emprender' y 'fundar' diversos Grupos de Comunicación. Actualmente, está al frente de ECOticias.com, un medio que es visitado en castellano e inglés por lectores de medio mundo y líder en audiencia desde 2004. Company es miembro de la 'Red Internacional de Escritores por la Tierra' (RIET) entre otros.

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