La botella de agua que compras en el supermercado está cambiando más allá del tapón que permanece unido al envase. La Unión Europea exige incorporar plástico reciclado y el nuevo reglamento de envases fija un mínimo del 65 % para las botellas de plástico de un solo uso para bebidas en 2040.
Ese cambio puede dar al envase un tono más gris o amarillento, aunque dependerá del material y de su fabricación. Conviene distinguir lo que exige la ley de lo que veremos en las estanterías, porque no hay una obligación de fabricar botellas blanquecinas ni una fecha en la que todas vayan a cambiar de aspecto.
Qué se exige desde 2025
La Directiva sobre plásticos de un solo uso establece desde 2025 un mínimo del 25 % de plástico reciclado en las botellas para bebidas cuyo componente principal es el PET. Su ámbito comprende las botellas de hasta tres litros, con determinadas excepciones, como las destinadas a alimentos líquidos para usos médicos especiales.
Hay un detalle que ayuda a interpretar esa cifra. La directiva calcula el porcentaje como una media de las botellas PET introducidas en el mercado de cada Estado miembro, de modo que el 25 % no describe necesariamente la composición de cada botella que cogemos del estante.
Para 2030, la directiva fija un mínimo del 30 % para las botellas de plástico para bebidas incluidas en su ámbito. Así amplía la exigencia más allá de las fabricadas principalmente con PET.
El siguiente salto llega en 2040
El Reglamento (UE) 2025/40 se aplica con carácter general desde el 12 de agosto de 2026, pero sus obligaciones tienen distintos calendarios. Para las botellas de plástico de un solo uso para bebidas recoge un 30 % de contenido reciclado en 2030 y un 65 % en 2040.
El nuevo sistema calcula esos porcentajes por tipo y formato de envase, como promedio de cada planta de fabricación durante un año. Además, los requisitos de 2030 se aplicarán ese año o tres años después de entrar en vigor las reglas técnicas de cálculo, si esta segunda fecha resulta posterior.
Por qué puede cambiar el color
Un estudio de Wageningen publicado en 2020 analizó botellas con tres tipos de PET reciclado y proporciones del 25 %, 50 %, 75 % y 100 %. Encontró una tendencia hacia tonos más grises o amarillos y relacionó la pérdida de transparencia con la presencia de partículas en el material.
El resultado varía según el origen del plástico, los aditivos y las condiciones de procesamiento. Los propios investigadores advirtieron de que el método utilizado en sus ensayos podía exagerar el amarilleamiento respecto a la producción industrial.
¿Qué significa esto cuando hacemos la compra? Que algunas botellas pueden presentar diferencias de tono, pero el estudio no permite anunciar que todas acabarán teniendo un aspecto lechoso ni que el cambio será igual en todas las marcas.
La seguridad se comprueba aparte
El plástico reciclado destinado a contener bebidas debe cumplir los requisitos aplicables al contacto con alimentos. La Comisión Europea explica que la descontaminación es una etapa esencial para reducir las sustancias no deseadas hasta niveles compatibles con ese uso.
Los controles también revisan las materias primas, los equipos y las condiciones de fabricación. La seguridad se determina mediante esos requisitos y evaluaciones, por lo que un tono más gris, por sí solo, no permite concluir que una bebida sea peligrosa ni garantiza que sea segura.
Cómo se cuenta el reciclado
La Comisión adoptó el 30 de junio de 2026 la Decisión de Ejecución (UE) 2026/1425, que actualiza el cálculo y la verificación del contenido reciclado en las botellas PET. Incluye reglas para incorporar material procedente del reciclado químico y utilizar el llamado balance de masas.
Este método contabiliza el material reciclado que entra en un proceso y cómo se atribuye a sus productos de salida. La decisión exige descontar las pérdidas y la parte destinada a combustibles, además de establecer controles de trazabilidad para respaldar las cantidades declaradas.
Menos dependencia del plástico nuevo
El trasfondo ambiental va más allá de la apariencia de una botella. Según la Comisión Europea, los envases concentran el 40 % del plástico utilizado en la UE, y la reforma busca reducir el consumo de materias primas vírgenes y la generación de residuos.
Para entender este cambio conviene fijarse en cuánto material se recupera, cómo se verifica y qué controles supera antes de volver a contener una bebida. La decisión oficial que actualiza las reglas de cálculo se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea el 3 de julio de 2026.













