Un estudio documenta rapaces en una planta solar durante dos años y medio, aunque sus resultados no permiten concluir que haya mejorado la biodiversidad.
Seis especies de rapaces han hecho su casa, por así decirlo, en una planta solar fotovoltaica de casi 300 hectáreas en el valle del Guadalquivir, en Sevilla. Sin duda, un espacio cuanto menos curioso el que han elegido para descansar, vigilar el terreno y buscar alimento. Un equipo liderado por la Universidad de Málaga y con participación de la Universidad de Extremadura ha documentado este comportamiento durante dos años y medio y lo bueno es que no se ha visto ni una rapaz herida o muerta por colisiones.
El estudio apunta a que estas instalaciones pueden ofrecer nuevos puntos de posado y facilitar el acceso a presas, aunque los investigadores advierten de que los resultados corresponden a una única planta y reclaman más seguimiento para conocer sus efectos sobre la biodiversidad.
Rapaces y su nuevo hábitat entre plantas solares
Un equipo de investigación liderado por la Universidad de Málaga (UMA) y en el que colabora la Universidad de Extremadura, ha comprobado que seis especies de rapaces utilizan una infraestructura solar fotovoltaica de forma habitual, principalmente como refugio y descanso, desde donde vigilar el terreno y para cazar.
El estudio aporta evidencias sobre la compatibilidad entre estas instalaciones y determinadas comunidades animales, información de utilidad para planificaciones más respetuosas con la biodiversidad, según ha informado la Fundación Descubre.
Ese uso continuado lo han documentado desde la puesta en marcha de la infraestructura solar, con un seguimiento durante dos años y medio, y los resultados proporcionan datos para incorporar criterios de conservación de la fauna en la planificación y gestión de futuras instalaciones de este tipo.
Interrogantes que se plantean con estas infraestructuras
La implantación de grandes plantas solares fotovoltaicas es uno de los pilares de la transición energética, pero plantea interrogantes sobre su impacto en la biodiversidad: mientras algunos trabajos a gran escala apuntan a la pérdida o fragmentación de hábitats para determinadas especies, existe poca bibliografía científica sobre casos concretos, con evidencias basadas en muestreo de campo.
Con este objetivo trabajó el equipo, en colaboración con BioGea Consultores, la Universidad de Extremadura y Ofitecma Marbella, y analizó la presencia y comportamiento de rapaces en una instalación de casi 300 hectáreas en pleno valle del Guadalquivir, en la provincia de Sevilla.
«Es un tipo de infraestructura muy novedosa, que implica la transformación de una gran superficie, por lo que hay que determinar el impacto que pueda tener, que no siempre tiene porqué ser negativo», ha señalado el investigador de la Universidad de Málaga Miguel A. Farfán, coautor del estudio.
En un artículo sobre aves rapaces utilizando una instalación solar fotovoltaica en el sur de España publicado en la revista ‘Journal of Raptor Research’, los expertos detallan el seguimiento desde la construcción de la planta, mediante observaciones periódicas desde puntos fijos y recorridos a pie por su interior.
Ratonero, cernícalo y milano
Ese uso continuado lo han documentado desde la puesta en marcha de la infraestructura solar, con un seguimiento durante dos años y medio, y los resultados proporcionan datos para incorporar criterios de conservación de la fauna en la planificación y gestión de futuras instalaciones de este tipo.
Registraron seis especies, las más frecuentes fueron el ratonero común y el cernícalo vulgar, mientras que el milano negro era la más abundante.
Más allá de contabilizar aves, se analizó cómo utilizaban la planta y el comportamiento más habitual fue posarse sobre paneles, postes y vallados, como puntos desde donde otear posibles presas o descansar, máxime teniendo en cuenta que la planta se ubica en una zona de cultivo de cereal, donde no abunda otro tipo de posaderos.
Al tratarse de espacios donde la actividad cinegética está restringida, las presas encuentran cierta protección y, de hecho, se observó abundancia de conejos, liebres, perdices y pequeños mamíferos, lo que favorece indirectamente la presencia de rapaces en busca de potencial alimento, y se documentó varias especies cazando entre módulos fotovoltaicos.
Algunas especies planeadoras aprovechan corrientes ascendentes de aire caliente que generan los paneles para ganar altura sin apenas batir alas, comportamiento habitual que les permite ahorrar energía.
Ninguna rapaz muerta
Durante el seguimiento no detectaron ninguna rapaz muerta o herida por colisión con módulos, estructuras de soporte o vallado.
Los científicos remarcan que estos resultados corresponden a una única instalación y no pueden extrapolarse automáticamente al conjunto de plantas solares fotovoltaicas: «Desconocemos cómo era esta comunidad antes de su construcción, ni cómo afectaría que hubiera más infraestructuras de este tipo alrededor, o cuál será el efecto a medio o largo plazo».
Por ello, consideran necesario replicar estos trabajos en zonas donde esté prevista instalar nuevas plantas, así como mantener programas de monitorización a largo plazo para comprender mejor cómo responden distintas especies animales.
De esta forma se equipararía al nivel de conocimiento de los parques eólicos, de los que existe mayor consenso sobre posibles efectos en función de factores ambientales al llevar muchos más años de desarrollo y de estudio.
La investigación está enmarcada en un plan financiado por la Junta de Andalucía, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y los fondos europeos Next Generation EU.












