Los desechos del mar pueden convertirse en un aliado para el campo frente a las sequías gracias a una investigación realizada en Galicia que ha obtenido muy buenos resultados con los bioestimulantes de algas. Los ensayos han evaluado la respuesta al calor, la falta de agua y la salinidad para mejorar la resistencia de los cultivos hortícolas, las patatas o los viñedos.
La investigación ha sido llevada a cabo por el grupo BIO_MARTERRA, liderado por Porto-Muiños y con la participación del CSIC, y han presentado sus conclusiones en la Misión Biológica de Galicia, en Pontevedra. El objetivo del proyecto era estudiar cómo transformar los residuos del mar y las especies sin interés comercial en recursos marinos que puedan adquirir una nueva utilidad.
Los resultados abren una vía para reforzar la adaptación agrícola al cambio climático. Durante la investigación se encontraron respuestas positivas de algunos extractos frente a hongos patógenos de la vid y se exploraron nuevas formas de procesados más sencillas que faciliten el aprovechamiento de los recursos.
Bioestimulantes de algas
Una investigación realizada en Galicia ha revelado que los bioestimulantes elaborados a partir de algas marinas mejoran la resistencia de los cultivos frente a condiciones adversas asociadas al cambio climático.
Este trabajo, realizado por el grupo operativo BIO_MARTERRA, ha demostrado que el uso de estas algas para abonar huertas, viñedos o plantaciones de patatas contrarresta los efectos de la sequía, de las altas temperaturas o de determinadas enfermedades.
El proyecto, que ha contado con una financiación cercana a los 180.000 euros, está liderado por la compañía Porto-Muiños, con sede en Cerceda (A Coruña), y ha contado con la colaboración, entre otros, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Tras casi cuatro años de trabajo, los resultados de esta investigación se han presentado en la Misión Biológica de Galicia, centro dependiente del CSIC, en Pontevedra.
Sus responsables han explicado que el objetivo de este estudio era explorar el aprovechamiento de descartes y de especies de algas sin interés comercial en tareas agrícolas, generando valor en el marco de una economía circular.
Los investigadores lograron así desarrollar un insumo agrícola con algas marinas que ha demostrado, en condiciones controladas y en campo, responder de forma positiva a algunas de las situaciones de estrés más preocupantes que sufren actualmente el campo.
En concreto, se analizó su rendimiento para combatir los efectos del calor y la sequía en las plantas de cultivo y, en el caso de las plantaciones en invernaderos, la salinidad.
Además, el estudio ha trabajado en alternativas de procesamiento más sencillas y con otras especies diferentes de algas que también están dando buenos resultados.
Otro de los avances destacables, según los investigadores, es la respuesta positiva que se ha observado con algunos extractos de algas al control de hongos patógenos de la vid.
El resultado de esta investigación, subrayan sus responsables, proporcionará a los agricultores nuevas herramientas para afrontar el cambio climático y mejorar la producción en cantidad y calidad, con insumos de origen natural y elaborados en Galicia.
Este proyecto ha estado financiado por las ayudas para la ejecución de proyectos innovadores de los grupos operativos de la Asociación Europea de la Innovación (AEI), cofinanciados en un 80 % con el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER).
En su financiación han participado además el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que aportó el 16 % del total, y la Xunta de Galicia con el 4 % restante.
La importancia de estos productos recae en que ayudan a la planta a aprovechar todos los recursos de los que dispone. Debemos recordar que el marco europeo de fertilizantes reconoce la utilidad de los bioestimulantes para mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes y la tolerancia a condiciones extremas como las sequías o la alta salinidad.













