El proyecto de los refugios marinos, anunciado durante el Blue Zone Forum Innovazul 2026, celebrado en Cádiz, se encuentra todavía en una fase inicial y sus posibles ubicaciones están pendientes de selección.
Con 45 años de experiencia y cerca de 15.000 inmersiones, San Félix ha alertado sobre el deterioro que ha sufrido el Mediterráneo durante las últimas décadas, debido al calentamiento del agua y al aumento de CO₂. Sin embargo, defiende que todavía es posible recuperar la riqueza marina mediante medidas de protección eficaces.
A través de la campaña Reserva 30, el explorador busca implicar a instituciones y ciudadanía en una nueva forma de gestionar los océanos. Los futuros refugios aspiran a convertirse en ejemplos de conservación que puedan extenderse a otros puntos del Mediterráneo.
Propuesta de refugios marinos en Barcelona y Mallorca
El biólogo marino, fotógrafo y explorador submarino Manu San Félix ha alertado este jueves de la degradación que están sufriendo en las últimas décadas los océanos y mares, especialmente el Mediterráneo, y de la «imprudencia» que supone que la acción humana esté transformando la composición de un elemento vital para el futuro de la vida y del planeta.
La alerta del explorador submarino, que acumula 45 años protegiendo e investigando el mundo submarino y que ha realizado cerca de 15.000 inmersiones, ha protagonizado la segunda jornada del Blue Zone Forum Innovazul 2026, un foro organizado por la Zona Franca de Cádiz y que reúne en la capital gaditana a investigadores, empresarios e instituciones ligados a la innovación y la economía azul.
Planeta Agua
En su conferencia, el explorador afincado en Formentera ha subrayado que los océanos continúan siendo un gran desconocido para la sociedad, a pesar de que ocupan aproximadamente dos tercios de la superficie terrestre.
Con tal extensión, ha bromeado, Naciones Unidas debería plantearse cambiar el nombre del planeta y, en lugar de Tierra, llamarlo Agua.
Para ilustrar la proporción real de agua existente en la Tierra, ha recordado que la capa oceánica tiene una profundidad media de unos tres kilómetros, frente a los aproximadamente 12.000 kilómetros de diámetro terrestre.
En su opinión, la falta de conciencia de la gran extensión del elemento en el planeta dificulta que se comprenda la importancia de conservarlo.
«Estamos calentando, estamos transformando su composición, añadiendo CO2, y eso es imprudente», ha afirmado San Félix en su ponencia, en la que ha defendido la necesidad de prestar más atención al agua y a las consecuencias que puede tener alterar su equilibrio para el planeta.
Ha advertido de la escasez de agua dulce, lo que lleva a la situación «extremadamente injusta» de que alrededor de 2.000 millones de personas carezcan de acceso a este recurso.
Para mostrar la importancia de los océanos para el mantenimiento de la vida ha explicado el papel de organismos microscópicos como la cianobacteria Prochlorococcus, responsable de generar una parte sustancial del oxígeno del planeta.
«¿Es entonces inteligente estar cambiando el sitio donde vive un organismo tan importante? Pues no lo es«, ha planteado.
Un planeta sano da felicidad
Con 45 años de experiencia y cerca de 15.000 inmersiones, San Félix ha alertado sobre el deterioro que ha sufrido el Mediterráneo durante las últimas décadas, debido al calentamiento del agua y al aumento de CO₂. Sin embargo, defiende que todavía es posible recuperar la riqueza marina mediante medidas de protección eficaces.
El fotógrafo ha defendido que la protección de la Naturaleza debe tener en cuenta no solo los beneficios ambientales que proporciona, como la regulación del clima, la producción de oxígeno o el suministro de alimentos, sino también su contribución al bienestar humano.
«Tener un planeta sano, tener una naturaleza sana, nos da felicidad», ha asegurado.
San Félix participa desde hace 18 años en el proyecto de conservación Pristine Seas, impulsado por National Geographic, con el que ha participado en unas 50 expediciones que han contribuido a la protección de cerca de seis millones de kilómetros cuadrados de océano y al establecimiento de 31 áreas marinas protegidas.
En el Mediterráneo, donde realizó sus primeras inmersiones a primeros de los años 80, ha sido testigo directo de una degradación especialmente intensa durante las últimas tres o cuatro décadas.
Pero ha defendido que la recuperación de estos ecosistemas aún es posible si se adoptan medidas de protección adecuadas y se cambia la forma de gestionar el mar.
Por ello impulsa la campaña Reserva 30, con la que recaba apoyos para promover una nueva forma de proteger los océanos y de impulsar el compromiso de responsables políticos e instituciones.
Como parte de esa estrategia, ha anunciado que a partir de 2027 pretende impulsar nuevos refugios marinos en Mallorca y Barcelona, cuyos emplazamientos están todavía en proceso de selección.
La iniciativa busca crear espacios de recuperación de la vida marina que sirvan como ejemplo para extender un modelo de conservación a otras zonas del Mediterráneo y del planeta.
El objetivo, ha explicado, es movilizar a millones de personas para convencer a los gobiernos de la necesidad de ampliar la protección marina.
El biólogo ha hecho desde el Blue Zone Forum Innovazul un llamamiento a cambiar la percepción social del planeta y a reconocer el valor excepcional del agua.
La propuesta se sitúa en un contexto internacional con una meta definida: el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal establece conservar y gestionar eficazmente al menos el 30 % de las zonas marinas y costeras para 2030. Su meta 3 también exige sistemas representativos, conectados y gobernados de manera equitativa. Aplicar ese enfoque implica acompañar la delimitación de espacios con gestión, seguimiento y participación de las comunidades vinculadas al mar, para que la protección se traduzca en resultados de conservación comprobables.












