El paíño europeo, el ave marina más pequeña que cría en el Mediterráneo, estrena ficha propia en el nuevo Atlas de migración de las aves de España. Lo ha publicado SEO/BirdLife en 2026, y esa ficha la firman Ana Sanz Aguilar y Sofia Bolumar Roda, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, CSIC-UIB).
Su compañera Margarida Barceló Serra es coautora de otra, la de la curruca balear. Una de estas aves vive casi siempre en alta mar. La otra apenas sale de su matorral, y el atlas, con más de 10,3 millones de registros de anillamiento, ayuda a entender a las dos.
Del tamaño de un gorrión
Mide entre 14 y 18 centímetros, como un gorrión común, según la ficha del paíño europeo de SEO/BirdLife. Es oscuro, con el obispillo blanco. Vuela a ras de las olas con un aleteo rápido que recuerda al de un murciélago.
Solo pisa tierra para criar, y en las colonias se mueve de noche. Pone un único huevo al año en grietas de islotes y acantilados (aquí contamos lo que quizá no sabías del paíño europeo). ¿Cómo se sigue a un pájaro así, que pasa el año en mar abierto?
Rumbo al Atlántico en invierno
Parte de la respuesta está en los geolocalizadores (GLS). Son pequeños aparatos que registran la luz y permiten saber por dónde ha pasado el ave. Sanz y Bolumar tienen mucha experiencia con ellos, según el IMEDEA.
Con esos datos han detallado en el atlas las rutas de estos paíños hacia el océano Atlántico durante la invernada. También marcan las zonas del mar donde comen, que son críticas para la especie.
Hasta hace poco, su invierno era casi un misterio. En 2019, un estudio con isótopos de las plumas publicado en la revista Ardeola situaba a los paíños del Mediterráneo occidental frente a Túnez. El atlas suma ahora, con geolocalizadores, las rutas hacia el Atlántico.
Ratas, luces y aerogeneradores
SEO/BirdLife clasifica al paíño europeo como especie En Peligro. En España crían entre 4.278 y 6.528 parejas. Los núcleos más grandes están en S’Espartar (Ibiza) y en la isla de Benidorm (Alicante).
Las ratas son su peor enemigo, y han llegado a borrar alguna colonia entera. Por eso cuenta cada islote limpio, como las islas Malgrats, libres de ratas. Tampoco le ayudan los gatos asilvestrados, la gaviota patiamarilla ni la luz artificial de la costa.
A eso se suman los vertidos, los plásticos, las tormentas y los futuros parques eólicos marinos. Para el IMEDEA, saber cómo usa el paíño el mar es clave para su conservación, en la línea del proyecto MARAVES para las aves marinas. No es poca cosa.
La curruca que casi no viaja
La otra ficha del IMEDEA cuenta una historia muy distinta. La curruca balear (Curruca balearica) es un pájaro gris, de cola larga y con un anillo rojo en el ojo. Solo vive en Mallorca, Cabrera, Ibiza y Formentera, según la ficha de la curruca balear.

Es sedentaria, aunque hace movimientos cortos, y le gusta el matorral denso de brezos, jaras y romeros. Barceló participa en esa ficha junto con Óscar Gordo, uno de los editores del atlas, y recoge sus registros de anillamiento y los cambios de presencia según la estación.
¿Para qué seguir a un ave que casi no se mueve? Según el IMEDEA, una especie endémica tiene toda su población en poco espacio y puede notar mucho cualquier cambio.
Un siglo de anillas
El atlas reúne más de 10,3 millones de registros de anillamiento y recuperación de aves, tomados entre 1905 y 2025. Es fruto del trabajo de miles de especialistas y colaboradores y cubre más de 300 especies. Tiene además una plataforma digital del Atlas de Migración, con mapas y datos por especie que se irán actualizando.
«Las aves nos están mostrando cómo está cambiando el planeta», dijo Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife, en la presentación de octubre. Ya contamos cómo el Atlas de Migración muestra que el clima altera sus viajes. Y casi todo empieza con una anilla en la pata.
Faltan censos en muchas colonias
La ficha de SEO/BirdLife admite que faltan censos recientes en casi todas las colonias mediterráneas del paíño. Llegar a sus grietas es muy difícil. En Galicia, donde cría la subespecie atlántica, las últimas prospecciones apuntan a una caída del 50 % en 30 años.
De la curruca balear tampoco hay una cifra de población precisa, aunque se considera común y estable. Por eso pesa tanto que el atlas digital pueda sumar datos nuevos. Y hará falta.
La nota de prensa sobre las fichas del paíño europeo y la curruca balear ha sido publicada en la web de la Delegación del CSIC en Illes Balears.
Foto: Miquel Gomila / CSIC












