Una veintena de pastores lleva el pastoreo contra incendios a casi 150 hectáreas de corredores eléctricos y de gasoductos, mientras el sector reclama que se dé reconocimiento económico al cuidado del paisaje y la biodiversidad.
El pastoreo contra incendios conecta un oficio tradicional con el mantenimiento de infraestructuras energéticas. Más de 4.000 ovejas, cabras, vacas y caballos recorren terrenos sobre los gasoductos y bajo las líneas eléctricas para controlar la vegetación. Su trabajo forma parte del sistema de Pastoreo en las Redes, un programa que abarca casi 150 hectáreas en Castilla y León, Galicia, Asturias y Aragón.
Una veintena de pastores participa en esta iniciativa, que combina la ganadería extensiva, la conservación de la biodiversidad y la prevención de incendios. La cuarta edición de sus jornadas se celebró en La Pola de Gordón, en León, y ha situado en el centro una cuestión económica: cómo remunerar los servicios ambientales que los rebaños prestan al conjunto de la sociedad.
«Este no es un trabajo de 8 horas, sino de 24», explica Rosana Álvarez, de Ganadería Arbas. Esa dedicación convive con nuevas herramientas: los collares con GPS, los vallados virtuales, los sensores y los drones pueden facilitar el seguimiento de los animales y del entorno, y se deben explorar las posibilidades para apoyar a quienes mantienen estos terrenos y sostienen la actividad ganadera en las zonas de montaña.
Pastoreo contra incendios: prevención y cuidados
Ovejas, cabras, vacas y caballos pastan y transitan por las zonas de montaña ajenas al papel que desempeñan en la conservación medioambiental de estos ecosistemas, al mismo tiempo que esta forma de pastoreo tradicional ayuda a mantener limpios los terrenos bajo los que discurren los gasoductos y los bajos de las torres de alta tensión de la zona.
En una nueva edición, la cuarta, de las Jornadas de Pastoreo en las Redes, organizadas por Enagás, Redeia, Agrovidar, Fundación Global Nature y UNED de Ponferrada, diferentes profesionales del sector han explicado cómo la ganadería extensiva es una de las claves para cuidar la biodiversidad, mantener vivo el territorio e incrementar la prevención de incendios.
El programa de pastoreo contra incendios abarca casi 150 hectáreas de terrenos situados sobre el trazado de gasoductos, así como bajo los corredores de las líneas de transporte eléctrico de Castilla y León, Galicia, Asturias y Aragón, con la participación de una veintena de pastores y más de 4.000 animales, principalmente ovejas, cabras, vacas y caballos, dependiendo de la vegetación de cada zona.
Es el caso de Rosana Álvarez, miembro de la Ganadería Arbas, quien ha explicado que “este no es un trabajo de 8 horas, sino de 24”, en el que la naturaleza se convierte en “tu casa” y, en ocasiones, “es duro, pero lo haces con gusto”.
¿Cómo reconocer el oficio y sus servicios ecosistémicos?
Por eso, durante las jornadas celebradas en La Pola de Gordón (León), los especialistas han analizado cómo reconocer económicamente al sector ganadero por los servicios ecosistémicos que prestan sus rebaños al pastoreo contra incendios.
Además, han abordado las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías, como los dispositivos de vallado virtual o la IA y la sensórica para contar con dispositivos capaces de recopilar información del entorno o de los animales en tiempo real, como los collares GPS y los drones.
José Miguel Tudela, director de Sostenibilidad y Acción Climática de Enagás, ha querido destacar el impacto social que tiene el programa en el desarrollo del territorio y del empleo, junto con las sinergias que se crean entre las asociaciones participantes.
Tudela se ha mostrado “muy contento con los resultados”, por lo que han extendido su participación a otra zona donde, además de yeguas, cuentan con 50 vacas y 50 ovejas, y esperan “darle continuidad en los siguientes años”.
Remuneración para los pastores
Remunerar a los pastores por reducir la vegetación combustible ya tiene un precedente en España. Una ficha técnica del proyecto europeo AF4EU publicada en 2025 sitúa la Red de Áreas Pasto-Cortafuegos de Andalucía en aproximadamente 14.000 hectáreas.
Su modelo de pastoreo contra incendios contempla que se otorguen pagos según la superficie gestionada, el tipo de vegetación, la pendiente, la distancia al aprisco y el consumo de biomasa conseguido. Estos criterios permitirán reconocer tanto el resultado ambiental como la dificultad del trabajo: mantener una ladera escarpada exige un esfuerzo distinto al de pastorear un terreno llano.













