Por qué la cerveza ecológica es mejor que la industrial

Publicado el: 27 de marzo de 2015 a las 09:23
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Por qué la cerveza ecológica es mejor que la industrial

La preocupación por el medio ambiente es una actitud creciente a medida que pasan los años, a medida que los ciudadanos y ciudadanas van haciéndose más conscientes de la huella que su actividad diaria genera en el entorno.

Reivindicando la naturalidad



Dentro de esta consciencia cada vez más amplia se encuadra el interés por lo ecológico, reivindicando aquellas formas de producción que son menos lesivas con el entorno. A veces se trata incluso de una reivindicación de los métodos tradicionales de producción, lejos de tanta tecnificación aplicada a cualquier proceso. Lo que se busca es recuperar aquello “natural”.

Así por ejemplo desde hace algunos años vienen proliferando los puestos de verduras ecológicas. En ocasiones son agricultores que venden su producto directamente a los ciudadanos en pequeños puestos o tiendas. Otras veces son grandes cadenas comerciales especializadas en productos ecológicos los que acercan los productos menos modificados a la población.



Cerveza artesana, muestra de un producto elaborado y ecológico

De esta especial atención a lo ecológico no escapan los productos más elaborados, los que no pueden salir directamente de la tierra para ponerse en nuestros platos. La proliferación de un mercado de cerveza artesana es muestra de ello.

De hecho uno de los eventos por antonomasia del mundo cervecero, el Oktoberfest, tiene muy presente este espíritu. Toda cerveza que quiera ser servida en su fiesta popular debe adecuarse a una Ley de pureza, del año 1516, que fijaba que las cervezas del momento no podían contener más que agua, cebada y lúpulo. Y así sigue siendo en el Oktoberfest del siglo XXI. Nada más que pura cerveza. Cero aditivos.

Por qué te vas a enamorar de la cerveza ecológica

La primera razón por la que vas a caer rendido/a a los pies de un botellín de cerveza artesana y ecológica es justamente el que mencionábamos antes: es pura cerveza. A diferencia de las cervezas habituales que puedas comprar en el supermercado, las cervezas ecológicas no tienen ni colorantes ni conservantes ni aditivos de ningún tipo. Son puro jugo de la naturaleza y no han sido sometidas a ningún proceso industrial (como la pasteurización) para que se conserven durante más tiempo. ¿Que tienes que tratar los botellines ecológicos con un poco más de mimo? Es posible, pero la pasta fresca requiere de más cuidados y da mil vueltas a la pasta procesada, también. Es cuestión de saber dónde está lo bueno.

Además de saber al 100% qué te estás tomando, la consecuencia inmediata es que la cerveza artesana es mucho mejor en sabor. Es más límpida. Sus sabores son más intensos. Como dicen en Artistandbeers, especialistas en estas elaboraciones, una cerveza artesana “es pura honestidad”. Sin olvidar que en una cerveza artesana los matices afrutados tienen más presencia y el equilibrio entre dulzura y amargura es más perfecto.

¿En qué más supera la cerveza ecológica a la industrial? En sus propiedades. Al ser un producto con el procesado justo (fermentación, maduración y poco más) mantiene las propiedades de sus ingredientes casi intactas. O lo que es lo mismo, tiene silicio en grandes dosis, junto con magnesio, fósforo, potasio o fitoestrógenos. El silicio favorece un buen funcionamiento neuronal, los minerales favorecen un buen funcionamiento general del organismo y los fitoestrógenos son especialmente positivos para combatir los efectos de la menopausia. Por otra parte y tratándose de una bebida ecológica, la cerveza elaborada con métodos lejanos a los de la industria ayuda a preservar el medio ambiente.

Así que en definitiva consumir cerveza ecológica es una acción responsable con el entorno y una buena forma de cuidar de nuestra salud, además de un placer para los sentidos.

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