Una parte de esta recogida la dirigimos hacia entidades sociales que dan acceso a alimentos a personas de colectivos en riesgo
¿Qué es y qué hace Espigoladors?
Espigoladors es una empresa social que lucha contra el despilfarro alimentario, empoderando colectivos en riesgo de exclusión. Recogemos fruta y verdura que se descarta por diferentes motivos: porque hay excedentes de producción, porque no cumplen los criterios estéticos que piden algunos mercados o porque ya están un poco maduras y el consumidor no las quiere comprar.

Una parte de esta recogida la dirigimos hacia entidades sociales que dan acceso a alimentos a personas de colectivos en riesgo, teniendo en cuenta además el impacto de la donación en los hábitos de consumo de los que reciben estas donaciones. Otra parte la transformamos en diferentes productos (mermeladas, cremas, jugos, salsas, patés y conservas) y los comercializamos a través de la marca Es Im-perfect.
¿Cómo funciona? ¿Cómo obtenéis las frutas y verduras?
Nosotros hacemos recogidas a empresas del sector de alimentación y también directamente a productores. Nos ponemos en contacto con grandes empresas de distribución de alimentos, por el momento en el área metropolitana de Barcelona, y establecemos un protocolo según el cual ellos nos avisan cuando tienen excedentes y nosotros lo venimos a recoger. Con los productores el proceso es diferente: si tienen excedentes de la cosecha, o productos imperfectos que no son comercializables, ya no dedican tiempo y recursos a recogerlos. Nosotros vamos al campo del productor, recogemos estos excedentes y los canalizamos. A todos estos colaboradores, tanto empresas como productores, les damos un certificado en forma de sello con el lema ‘somos parte de la solución: yo no tiro’. Lo que queremos con esto es dar valor a sus donaciones, al compromiso que han adquirido en la lucha contra el despilfarro alimentario.
Ahora mismo tenemos dos proyectos piloto de Espigoladors, uno en Barcelona y otro en el Maresme, con la participación de diez productores de cada zona. También vamos a otras zonas, como a recoger excedentes de mandarinas en el campo del Ebro. En el exceso de fruta, por ejemplo, el productor debe arrancarla y tirarla al suelo, con las consecuencias que esto puede comportar. Si venimos nosotros, por un lado es fruta que se aprovecha, y por otra el productor se evita la aparición de plagas. Uno de nuestros objetivos, para más adelante, es lograr hacer una red de barrios que permitiera recoger los establecimientos locales y derivar los productos a alguna entidad social de la zona.

¿Cómo nació la idea de Espigoladors?
Hace un par de años fui a buscar a mi hija a la escuela, una escuela pública verde, y la maestra me explicó que estaban trabajando en el aula el tema del derroche alimentario, y al mismo tiempo me hizo saber que había niños en la escuela que sólo hacían una comida al día: la comida en la escuela.
A raíz de este comentario, y coincidiendo con el cambio social que yo ya tenía en mente -soy educadora social y diplomada en empresariales y buscaba hacer algún proyecto de empresa social, pensé que esta era la vía. Empecé a visitar comedores sociales y conocí personas que por las noches iban a buscar comida en los contenedores de las tiendas del barrio. Y Espigoladors nació para tratar de dar una solución a esta situación. Se trata de una propuesta coherente tanto con el medio ambiente como con el entorno social actual. Queremos tener un impacto en tres factores: el derroche alimentario, la falta de acceso a una alimentación sana y saludable para las personas de colectivos en riesgo de exclusión social y la falta de oportunidades de estos colectivos.
Y como eligió el nombre? ¿Os influyó el conocido documental de Agnès Varda (Els espigoladors i l’espigoladora)?
Espigolar es una actividad que se hacía antiguamente en el sector rural: personas con pocos recursos iban a recoger los restos de las cosechas, de acuerdo con el productor, con cierta dignidad. Hoy la comparativa son estas personas que buscan en los contenedores en un contexto muy duro para la autoestima. Y este documental, evidentemente, nos inspiró mucho a la hora de elegir el nombre.

¿Cuál es la situación actual del despilfarro de alimentos?
Se tiran cantidades muy importantes de comida a lo largo de toda la cadena alimentaria: desde el productor hasta el consumidor. Los estudios sobre el derroche alimentario en nuestro dicen que cada catalán derrocha unos cinco kilos de comida al año. El conjunto de España se derrochan 5,7 toneladas de alimentos al año, de comida en buen estado al que se le podría dar otro uso pero que en estos momentos acaba en un vertedero. En Cataluña se calcula que entre productores y consumidores se derrochan unas 750.000 toneladas anuales.
¿Por qué reivindicáis las frutas y verduras ‘feas’?
El nombre de nuestra marca de productos, ‘Es im-perfect’, pretende precisamente dar valor a estas frutas o verduras que son «feas» o «imperfectas», pero que son igual de buenas. Nuestra idea no es sólo hacer entender que estas frutas y verduras que se derrochan pueden ser usadas, sino incluso buscar un punto divertido al aspecto poco habitual que pueden tener algunas de ellas. Por eso, por ejemplo, en algunas actividades de sensibilización ambiental hemos participado con un photo-call con verduras feas, o demasiado grandes, o de formas extrañas. Y la gente se da cuenta de que son iguales que los demás, y que una vez cortadas son igual de buenas para el consumo.
La normativa marca los criterios que deben tener la fruta y la verdura, y cuando vamos a comprar la vemos toda igual, y mucha gente no es ni siquiera consciente de que las más grandes o más pequeñas se están tirando. Tenemos que cambiar esto. Ojalá pudiéramos conseguir que un día llegaran al consumidor. Los consumidores somos cada vez más capaces de cambiar las cosas. De hecho, en otros países europeos ya ha habido iniciativas que comercializan productos bajo el nombre de ‘fruta fea’ o similar, a un precio más bajo, y el consumidor los recibe bien.
¿Cuál es la vía de sostenibilidad económica del proyecto?
La sostenibilidad de Espigoladors se basa en la comercialización de los productos elaborados bajo la marca ‘Es im-perfect’, y al mismo tiempo también hacemos charlas y talleres sobre derroche alimentario y sobre fruta fea y otros temas de emprendimiento verde. También tenemos una campaña de sensibilización, denominada ‘La patata extraordinaria’, que realizamos con trabajadores de administraciones y empresas.
De hecho, jurídicamente somos una asociación sin ánimo de lucro, pero nos reconocemos como empresa social. Actualmente en nuestro país no hay ninguna forma jurídica que reconozca como tales las empresas sociales, que somos las que tenemos una misión social pero con ánimo de ser sostenibles por sí solas.
¿Quien forma parte del proyecto?
Espigoladors es una entidad formada por tres socios fundadores, un comité estratégico del cual forman parte, por ejemplo, la chef Ada Parellada, una escuela de hostelería y turismo de Barcelona y otros profesionales del sector de la alimentación, de empresas como Lekué, Damm o de la Agencia de residuos. Lo que queremos es sumar toda esta experiencia para que el proyecto vaya adelante.

¿Y quienes son las personas que van a espigolar?
Uno de nuestros objetivos es insertar personas que se encuentran en riesgo de exclusión social, principalmente mujeres mayores de 45 años y jóvenes, y estos son los grupos que tenemos presentes a la hora de elegir las personas para ir a espigolar, y también para trabajar en el obrador de transformación de productos. Nos ponemos en contacto con entidades de la zona donde vamos a coger las verduras, a menudo las mismas que reciben los alimentos que recogemos, y establecemos relaciones de colaboración puntuales, porque las recogidas necesitan mucha gente, pero sólo en momentos concretos. Por ejemplo colaboramos con la tienda de alimentos solidarios de Sant Boi.
¿A qué tipo de entidades soléis dar los alimentos frescos que recogéis?
Cuando damos alimentos solemos colaborar con entidades medianas o grandes, porque a menudo las más pequeñas no tienen los medios para recibir los alimentos que recogemos. A veces es puramente por razones logísticas: si no pueden descargar palets de una furgoneta, o no tienen neveras grandes para la conservación, por ejemplo, la cosa se complica. Por eso nos hemos centrado en entidades más grandes que trabajan en red.
¿Donde se pueden encontrar vuestros productos?
Todavía estamos iniciando la fase de comercialización, y de momento nuestros canales de distribución son tiendas de frutas y verduras, charcuterías, establecimientos gourmet y tiendas especializadas en productos de proximidad, así como redes de consumidores de Barcelona, Tàrrega, Sabadell, Vic y Girona. Y nos queremos expandir más. También estamos presentes en algunos espacios de restauración, como en la carta del restaurante Semproniana de Barcelona.


















