BioCultura y las mujeres palestinas

Nawal Khalil nos recibe con una sonrisa afable en el estand que atiende en la feria de BioCultura Madrid. Insiste en que probemos el zataar, una especialidad oriental elaborada con tomillo, sésamo y aceite de oliva.

Agricultoras de Palestina y Líbano participaron en BioCultura Madrid bajo un proyecto de cooperación para el desarrollo que promueve el empoderamiento de la mujer a través del cultivo sostenible.

Nawal Khalil nos recibe con una sonrisa afable en el estand que atiende en la feria de BioCultura Madrid. Insiste en que probemos el zataar, una especialidad oriental elaborada con tomillo, sésamo y aceite de oliva. Nos comenta que está muy contenta con la aceptación que están teniendo sus productos en la feria, sin embargo lamenta no poder venderlos. El gesto de esta mujer palestina se endurece al explicarnos que la mercancía que tenían preparada para traer a BioCultura no pasó la aduana israelí, “siempre encuentran la forma de boicotearnos”, apostilla.

PEQUEÑA COOPERATIVA
Nawal forma parte de una pequeña cooperativa de agricultoras ubicada en el pueblo palestino de Deir Ballout. Junto a otras 25 mujeres cultiva y elabora productos totalmente ecológicos que les cuesta poner a la venta por las restricciones del gobierno israelí. “Nos echan abajo los cultivos con pesticidas y animales salvajes, además de exigirnos unos precios altísimos por el agua y el estiércol”, arguye la mujer.
El proyecto del que forma parte fue seleccionado para participar en el programa Ruwomed (Mujeres Rurales del Mediterráneo,) una iniciativa de Asamblea de Cooperación de la Paz (ACPP) con fondos europeos y del que se benefician más de medio millar de mujeres. “Se trata de promover el desarrollo socioeconómico de las mujeres en Palestina y en el Líbano”, nos explica Kirsten Sutherland, coordinadora de ACPP en Oriente Medio. “El programa forma y capacita a estas mujeres, que reciben conocimientos sobre agricultura ecológica. También aprenden las bases para comercializar sus propios productos y se trata, sobre todo, de que ganen confianza en sí mismas”, resume la cooperante; y añade que “son muchas las familias palestinas en las que las mujeres llevan toda la carga familiar. Bien sea porque se han quedado viudas o porque sus maridos están en medio del conflicto bélico o en una situación de paro que, en muchos casos, se prolonga durante años”.
Este es el caso de Fathiye S. Saleh que tiene siete hijos de entre 10 y 25 años y cuyo marido lleva más de diez años en paro porque antes trabajaba en Israel. Gracias a este proyecto ahora se gana la vida elaborando miel. Aprendió la apicultura de su padre pero nunca pensó que le serviría para ganarse la vida. Fathiye, que vive en Gaza, ha visto destruidas las colmenas en varias ocasiones a causa de la guerra, pero no pierde la esperanza y vemos cómo con un enérgico movimiento de brazos… anima a los visitantes a la feria a que se acerquen al estand.

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RUWOMED
Han viajado a España como parte del programa de Ruwomed para establecer contactos comerciales y para compartir ideas con cooperativas de agricultoras españolas. “Me llevo de vuelta a Palestina un montón de ideas y conocimientos para mejorar nuestros métodos de trabajo allí”, dice Nawal entusiasmada, con un acento latinoamericano que desconcierta al hablar con ella. Nos explica que aunque sus padres son palestinos ella nació en Venezuela, pero cuando visitó su país de origen hace 17 años no quiso regresar a América. “En Palestina tengo mis raíces y lucharé por su libertad”, asegura.
A pesar de que sus productos no llegaron a tiempo a España para ser comercializados en BioCultura, pronto los encontraremos en las tiendas de Ideas que se encargarán de su distribución por todo el país. Kirsten Sutherland subraya la importancia de este acuerdo para estas cooperativas y nos resume todas las complicaciones a las que se enfrentan los palestinos en su día a día: “Existen unas restricciones físicas evidentes, todo fueron trabas para conseguir que estas mujeres llegasen a España. Yo sinceramente pensé que no lo lograrían, pero ellas no perdieron nunca la esperanza y aquí están. Por otra parte, Israel satura el mercado palestino con sus productos a precios más bajos y el ejército israelí detiene a los camiones que cargan productos frescos en los check points durante las horas de sol estropeando toda la mercancía.” Desde ACPP señalan el suministro de agua como otro de los grandes problemas a los que se enfrenta la población palestina. “En 1977 Israel expropió el agua a los palestinos de manera que durante los meses de calor el gobierno sionista favorece el abastecimiento entre los israelís, que viven en grandes mansiones con piscina, mientras cobra hasta cinco veces más a los palestinos por este recurso natural”, argumenta la cooperante que no ve compromiso por parte de la comunidad internacional en resolver el conflicto.

Texto: Tamara Novoa
Fotos: Amando Ortega

Productos ecológicos desde la otra cuenca del Mediterráneo
Mieles, mermeladas de higos, especias o hierbas medicinales como la menta son algunos de los productos que estas agricultoras elaboran en sus países de origen, pero, eso sí, todos ellos ecológicos. ACPP entiende que además de cumplir el objetivo social es importante apoyar aquellos proyectos que son sostenibles y respetuosos con el medioambiente. Nawal Khalil asegura que Occidente es buen ejemplo de los riesgos de utilizar químicos: “Hay que recuperar las formas de cultivo de nuestros ancestros, para hacer que las tierras sean más productivas y evitar poner en el mercado alimentos que a largo plazo pueden ser perjudiciales para nuestra salud”, concluye.

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