Una jueza de Ecuador ha ordenado detener la construcción de la vía que une Angamarca y El Corazón con Ambato, en la provincia de Cotopaxi. El motivo, proteger al jambato, un pequeño sapo andino en peligro crítico de extinción cuyo único refugio conocido está en esta zona.
La decisión responde a una acción de protección presentada contra el Ministerio de Ambiente y Energía por la organización Alianza Jambato, que denuncia que la obra no respetó la normativa ambiental. La carretera, impulsada por la Prefectura de Cotopaxi, avanza muy cerca del río Guambaine, donde se reproducen los renacuajos de esta especie. Si el cauce se altera, el riesgo es perder todas las fases de su ciclo vital.
Según registros de la propia Alianza Jambato, entre junio y septiembre de 2023 se observaron alrededor de 15 individuos en Angamarca. En 2024 no se encontró ninguno y en diciembre solo se localizaron dos ejemplares. Los ambientalistas relacionan este descenso con el inicio de las obras, que habrían aportado escombros al río y al entorno, reduciendo caudal y calidad del agua.
¿Pero por qué tanto revuelo por un sapo? El jambato, Atelopus ignescens, era unaespecie muy común en los Andes de Ecuador hasta la década de 1980. Se le dio por extinto en 2004 tras años sin registros confirmados y solo en 2016 se redescubrió una pequeña población en el valle de Angamarca, considerada hoy su último bastión conocido.
Un estudio científico de 2024 dibuja mejor el contexto. Durante un año de muestreos en la cuenca de Angamarca y Guambaine se identificaron 71 individuos en distintos estados de desarrollo y se comprobó que la especie sigue dependiendo de arroyos de alta calidad ecológica, en un mosaico de cultivos, pastizales y páramo. Esto significa que cualquier impacto sobre los cursos de agua, desde la sedimentación hasta la contaminación agrícola, puede tener efectos directos sobre su supervivencia.
En la práctica, la suspensión de la carretera abre un pulso entre dos visiones. Para buena parte de la población local la nueva vía supone acortar horas para llegar al mercado, al hospital o a la escuela. Para los defensores del jambato es la última oportunidad de asegurar que este sapo, que ya “desapareció” una vez, no vuelva a hacerlo.
La Defensoría del Pueblo ha pedido que el hábitat del jambato sea declarado área protegida. La decisión escrita de la jueza aclarará el alcance de las medidas, pero el mensaje es claro, en zonas de alta biodiversidad obras como una carretera ya no se pueden planificar sin mirar con lupa cada río, cada quebrada y cada especie que depende de ellos.
El estudio científico más reciente sobre la especie, “Path for recovery: an ecological overview of the Jambato Harlequin Toad (Bufonidae: Atelopus ignescens) in its last known locality, Angamarca Valley, Ecuador”, ha sido publicado en la revista Peer.


















