Greenpeace denuncia el proyecto Ocean Citizen en Tenerife y ha solicitado que se deniegue la ocupación del dominio público marítimo-terrestre en Punta Blanca, en el municipio de Guía de Isora.
La organización ecologista considera que esta iniciativa, presentada como restauración ecológica, es en realidad una pieza clave de un macroproyecto turístico privado vinculado al parque temático Underwater Gardens.
La intervención afectaría a una zona de alto valor ecológico incluida en la Red Natura 2000. Greenpeace advierte de que permitir este proyecto sentaría un precedente peligroso al utilizar la restauración ambiental como excusa para actividades lucrativas en espacios protegidos.
Greenpeace denuncia el proyecto Ocean Citizen en Tenerife y exige frenar la ocupación de Punta Blanca
La organización alerta del uso de fondos públicos y del riesgo para una zona protegida de alto valor ecológico.
La supuesta restauración ecológica de una zona protegida en Tenerife ha sido señalada como una estrategia publicitaria para encubrir un negocio lucrativo. Se cuestiona el uso de fondos públicos para este fin.
El plan contempla arrecifes artificiales que podrían desequilibrar un ecosistema vital para cetáceos y tortugas. Además, la llegada masiva de turistas aumentaría la presión humana sobre un entorno costero ya degradado.
Greenpeace denuncia el proyecto Ocean Citizen en Tenerife por ocupar fondos marinos protegidos
Greenpeace denuncia el proyecto Ocean Citizen en Tenerife por su intención de ocupar más de 11.000 metros cuadrados de fondos marinos en Punta Blanca. La solicitud ha sido presentada ante la Dirección General de Costas. La actuación se ubicaría en plena Zona de Especial Conservación Teno-Rasca, uno de los espacios más valiosos del archipiélago.
La organización cuestiona la necesidad del proyecto. Considera que no se justifica la intervención desde un punto de vista científico ni ambiental. Además, el impacto podría ser significativo. La instalación de estructuras artificiales alteraría los hábitats marinos existentes, generando cambios en el ecosistema.
El problema es también estratégico. La ocupación del dominio público para fines privados genera un precedente preocupante. El mensaje es claro. Los espacios protegidos deben mantenerse al margen de intereses comerciales.
Greenpeace denuncia el proyecto Ocean Citizen en Tenerife como caso de ‘greenwashing’
Uno de los principales argumentos es que Greenpeace denuncia el proyecto Ocean Citizen en Tenerife como un ejemplo de ‘greenwashing’. La organización sostiene que se utilizan conceptos como restauración ecológica para justificar una actividad lucrativa. El proyecto estaría vinculado directamente a un parque temático submarino.
La fragmentación del proyecto es clave. Separar la parte marina de la terrestre permitiría evitar una evaluación ambiental global, según denuncia Greenpeace. Esto ocultaría su verdadero objetivo. Crear un espacio de ocio basado en experiencias subacuáticas dentro de un entorno protegido.
El uso de fondos europeos agrava la polémica. Recursos públicos se destinarían a una iniciativa con fines privados. La crítica es contundente. La sostenibilidad no puede utilizarse como herramienta de marketing.
Impacto ambiental en la zona de Teno-Rasca
Greenpeace denuncia el proyecto Ocean Citizen en Tenerife por los efectos que tendría en un entorno de gran valor ecológico. La zona de Teno-Rasca alberga una biodiversidad excepcional. Cetáceos, tortugas marinas y aves forman parte de este ecosistema.
La instalación de arrecifes artificiales plantea riesgos. Podría alterar el equilibrio natural y modificar los hábitats existentes. Además, el aumento de visitantes es un factor clave. El parque temático podría atraer miles de turistas diarios, incrementando la presión sobre el entorno.
La zona ya sufre una fuerte presión humana. El desarrollo turístico ha reducido los espacios naturales en la costa sur de Tenerife. El riesgo es evidente. El proyecto podría agravar la degradación ambiental existente.
Un conflicto social creciente en Tenerife
Greenpeace denuncia el proyecto Ocean Citizen en Tenerife en un contexto de fuerte oposición social. La plataforma Salvar Punta Blanca agrupa a decenas de colectivos. Más de 60.000 personas han apoyado la iniciativa contra el proyecto.
El rechazo no es solo ambiental. También responde a un modelo de desarrollo basado en el turismo intensivo, cada vez más cuestionado. La ciudadanía reclama alternativas. Se pide proteger los pocos espacios vírgenes que quedan en la isla.
El conflicto refleja una tensión mayor. El equilibrio entre desarrollo económico y conservación ambiental está en debate. La movilización sigue creciendo. El futuro del proyecto dependerá en gran parte de esta presión social.
Greenpeace denuncia el proyecto Ocean Citizen en Tenerife y pide restaurar Punta Blanca
Finalmente, Greenpeace denuncia el proyecto Ocean Citizen en Tenerife y defiende una alternativa clara: la restauración del entorno. La zona de Punta Blanca tenía un alto valor natural antes de las intervenciones humanas. Recuperar ese estado es la prioridad según la organización.
La normativa europea respalda esta visión. El Reglamento de Restauración de la Naturaleza exige recuperar ecosistemas degradados. El plan territorial del litoral también apunta a la protección. Existen objetivos claros de conservación en la zona.
La piscifactoría y el parque temático van en dirección contraria. Introducen presión en lugar de reducirla. La conclusión es directa. La restauración debe prevalecer sobre la explotación del entorno.
Miles de ciudadanos y colectivos sociales se oponen frontalmente a este modelo de desarrollo basado en el ocio submarino. La movilización reclama proteger los escasos espacios vírgenes que aún conserva la isla.
En lugar de infraestructuras comerciales, se propone la recuperación total del estado natural de la costa. Cumplir con las normativas ambientales europeas garantizaría la salud de la biodiversidad frente a intereses privados.
Greenpeace denuncia el proyecto Ocean Citizen en Tenerife como un ejemplo de conflicto entre conservación y explotación del territorio. El uso de espacios protegidos para fines privados plantea un debate clave sobre el futuro del litoral canario.
La decisión final marcará el rumbo. Elegir entre restaurar la naturaleza o intensificar su uso será determinante para el futuro de Punta Blanca.










