La ecoeficiencia en el sector agrícola español se ha convertido en un concepto clave para afrontar los retos del siglo XXI: producir más y mejor con menos recursos, reduciendo al mismo tiempo los impactos ambientales aparejados a estos cultivos.
Este enfoque busca equilibrar la rentabilidad económica de las explotaciones con la sostenibilidad ecológica, un aspecto crucial en un país especialmente vulnerable al cambio climático, a la escasez de agua y a la degradación del suelo. Sin embargo, como apunta un estudio al respecto, hay un amplio margen de mejora en este sentido.
Necesidad de mejora en la ‘ecoeficiencia’ del sector agrícola de España
Un estudio pionero realizado por investigadores de la Universidad de León (ULe) ha analizado por primera vez la ecoeficiencia del sector agrícola español desde una perspectiva regional y a lo largo de casi dos décadas. Publicado en la revista científica ‘Agronomy’, el trabajo concluye que existe un amplio margen de mejora en la gestión de recursos y reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en la agricultura española.
La investigación, liderada por María Pilar Rodríguez-Fernández, Cristina Hidalgo-González y David Pérez-Neira, aplica el modelo SBM-DEA (Slack-Based Measure Data Envelopment Analysis), una herramienta estadística que permite evaluar simultáneamente la eficiencia económica y ambiental de las explotaciones agrícolas. El análisis abarca el periodo 2004–2022 y se basa en datos de la Red Contable Agraria Nacional (FADN), que ofrece información detallada sobre 17 comunidades autónomas.
El estudio estima que la ecoeficiencia del sector agrícola español se sitúa en un 77 %, lo que indica que, de media, las explotaciones podrían mejorar su eficiencia en un 23 %. Además, más de la mitad de las regiones analizadas -el 53 %- presentan valores por debajo, lo que evidencia un importante potencial de mejora.
Las comunidades con mayor ecoeficiencia son la Comunidad Valenciana (100 %), Navarra (99 %), Castilla y León (98 %), La Rioja (88 %), Canarias (83 %) y Aragón (83 %). En el extremo opuesto se encuentran Cataluña (0.55) y Asturias (0.60), seguidas por Galicia, Extremadura y Castilla-La Mancha, con valores entre el 63 y el 69 por ciento.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que, mediante ajustes en el uso de insumos y mejoras en las prácticas agrícolas, el sector podría reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un promedio del 65,6 %. Las regiones con mayor potencial de reducción son Cataluña, Aragón, Extremadura y Asturias, mientras que Navarra y Andalucía presentan menor margen de mejora.
Los investigadores proponen medidas como la reducción del uso de capital en regiones sobrecapitalizadas (hasta un 28,9 % en Andalucía), la optimización del consumo intermedio y la mecanización en zonas con exceso de mano de obra. Estas estrategias permitirían mejorar la competitividad del sector sin comprometer la producción.
Implicaciones para la Política Agraria Común (PAC)
El estudio subraya la importancia de adoptar enfoques regionales en la formulación de políticas agrarias, especialmente en el marco de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea. «La ecoeficiencia no puede abordarse de forma homogénea en todo el país, ya que las condiciones climáticas, productivas y estructurales varían significativamente entre regiones«, según señalan.
Además, los autores destacan que la transición hacia modelos más autosuficientes y circulares, con menor dependencia de insumos externos, es clave para avanzar hacia una agricultura más sostenible y resiliente frente al cambio climático. Aunque el estudio ofrece una visión integral del comportamiento ecoeficiente del sector agrícola español, los autores reconocen algunas limitaciones.
Entre ellas, el uso de datos de explotaciones promedio, sin considerar la diversidad de modelos productivos, y la exclusión de emisiones indirectas derivadas del uso de maquinaria o fertilizantes. Como línea futura proponen ampliar el análisis a diferentes tipologías de explotaciones y aplicar modelos de ciclo de vida para una evaluación más precisa del impacto ambiental.
En definitiva, avanzar hacia un modelo agrícola ecoeficiente no es solo una opción, sino una necesidad estratégica y más si tenemos en cuenta la realidad de la emergencia climática como se pone de manifiesto en este trabajo. Garantiza la competitividad del sector español en los mercados internacionales, al tiempo que preserva los recursos naturales de los que depende su futuro. EFE / ECOticias.com