Ciencia y campesinado definen agricultura regenerativa a partir de diez criterios básicos que buscan proteger el concepto frente al greenwashing y darle una base común reconocida por el sector y la comunidad científica.
El documento, impulsado por la Asociación de Agricultura Regenerativa Ibérica y el CREAF, es fruto de un proceso participativo que ha reunido a cerca de 200 personas productoras, técnicas e investigadoras de toda la península.
La publicación coincide con la presentación de resultados inéditos del proyecto RegeneraCat, que compara fincas regenerativas y convencionales en Catalunya. Y concluye que este modelo puede producir alimentos más saludables. Además de mantener rendimientos similares y mejorar significativamente la calidad del suelo.
Ciencia y campesinado definen agricultura regenerativa con diez ejes adaptados a cada cultivo
Cerca de 200 productores y científicos consensuan un marco común mientras nuevos estudios confirman que este modelo mejora la calidad nutricional y la salud del suelo.
El cuidado del suelo es la base del nuevo marco de la agricultura regenerativa. Priorizando la siembra directa, la cobertura vegetal permanente y el pastoreo controlado para restaurar la fertilidad. El modelo también promueve la eficiencia hídrica, la reducción de residuos y la gestión agroecológica de las explotaciones agrícolas.
Las directrices se basan en trabajos previos del sector y en un proceso participativo de un año de duración en toda la Península Ibérica, con el respaldo de aportaciones científicas. Ahora definen criterios para el olivo, los cítricos, la vid, la horticultura, los cultivos herbáceos y la ganadería.
Un proceso participativo que une ciencia y sector agrario
La agricultura regenerativa se está consolidando como una de las grandes alternativas para hacer frente a los actuales retos ambientales y sociales. Sin embargo, este auge no ha ido acompañado de una certificación oficial. Lo que ha provocado que empresas y otros actores se apropien de este término como herramienta de greenwashing. Que no avala la comunidad científica ni la mayoría de los productores regenerativos.
Para dar respuesta a este vacío, el CREAF y la Asociación Española de Agricultura Regenerativa Ibérica publican un documento. El mismo establece los diez criterios básicos que determinan qué es la agricultura regenerativa real. El documento se ha creado durante el proyecto REGEN. Y cuenta con el consenso de casi 200 personas productoras, entidades y representantes del sector. Además de personal científico de universidades y centros de investigación de toda España.
A su vez, el CREAF lanza resultados científicos inéditos que defienden con más fuerza este modelo frente al convencional. Después de dos años de análisis y comparativas, la ciencia determina que la agricultura regenerativa produce alimentos más saludables. Y que puede hacerlo en la misma cantidad y con un coste similar o incluso inferior que el sistema convencional.
Los valores del proyecto Regenera
En este caso, el proyecto Regenera ha contado con la participación de cuatro fincas de Catalunya que llevan diversos años aplicando técnicas regenerativas en varias de sus parcelas de huerta (Verdcamp Fruits), viñedos (Familia Torres), frutales (Pomona Fruits) —tres fincas que cuentan con el certificado ecológico y han decidido ir un paso más allá con la agricultura regenerativa— y vacas de pasto (Planeses).
Uno de los ejes vertebradores del documento es el cuidado del suelo. Con criterios como evitar labrar para preservar una estructura que tarda años en formarse. Mantenerlo cubierto todo lo posible, con restos de poda u otras cubiertas vegetales, para reducir la erosión y mantener la humedad. O integrar el pastoreo dirigido de manera que el ganado se mueva diariamente, para ayudar con sus excrementos y el pisoteo a fertilizar la tierra.
Más calidad nutricional en alimentos regenerativos
Algunos objetivos fundamentales son gestionar la finca agroecológicamente, reducir el uso de agua y minimizar los residuos. Además, se establece un pilar social que valora el estrecho vínculo de la agricultura con la salud del territorio y las personas. Porque, para que el cambio de modelo sea factible, también son necesarias actividades de intercambio de conocimiento, circuitos cortos de comercialización o movilizar a los consumidores.
“Los criterios parten de un trabajo previo de Definición y Criterios Generales de la Agricultura Regenerativa en Iberia. Elaborado por 50 representantes del colectivo practicante. Y facilitados por la Asociación en 2022.
Ahora, a través del proyecto REGEN, hemos impulsado un nuevo proceso participativo, donde muchas personas del sector regenerativo han colaborado para completar y concretar estos criterios, incorporando el respaldo científico del CREAF”, destaca Ana Digón, presidenta de la Asociación.
Seis debates significativos y con excelentes resultados
Para hacerlo, a lo largo de un año se han organizado seis debates regionales en fincas de Andalucía, la Comunitat Valenciana, Galicia, Castilla y León y Catalunya. Y un encuentro final en Manresa, en el festival REVIVE, entre representantes de toda Iberia. Todo porque la ciencia y campesinado definen agricultura regenerativa
Además, estos criterios se han desarrollado de forma específica para seis tipos de producción, ya que cada uno tiene realidades y necesidades distintas. Los tipos de producción que se han incluido son olivos, cítricos y frutales, viticultura, huerta, cultivos herbáceos y ganadería de vacuno, y en el futuro se planea ampliarlo con más cultivos.
“Para extender el modelo regenerativo en un mundo que cada vez afronta más retos ambientales y sociales, es imprescindible que la ciencia se implique y dialogue con el sector agrícola. El futuro de nuestra alimentación depende de ello”. Esto lo declara Javier Retana, investigador del CREAF, catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y coordinador de la parte científica de REGEN.
Suelos con más carbono, agua y biodiversidad
Entre los resultados de RegeneraCat, el equipo científico destaca que los productos obtenidos por técnicas regenerativas incrementan la concentración de algunos nutrientes y son, por tanto, más saludables.
«Existen pocos trabajos que hayan evaluado la densidad nutricional de los alimentos obtenidos por técnicas regenerativas”. Esto lo indica Dolores Raigón, investigadora de la Universitat Politècnica de València y experta en análisis nutricional.
Por ejemplo, en el caso de Verdcamp Fruits se ha detectado mayor contenido mineral y de sustancias antioxidantes en las calabazas regenerativas; “además, también hay más concentración de las sustancias responsables del sabor dulce”, añade la investigadora.
En la misma línea, las peras de Pomona Fruits destacan por su equilibrio en la concentración de ácidos y azúcares totales. “Por lo que son frutas más compensadas en el sabor, es decir, ni muy dulces ni muy ácidas”, explica Dolores Raigón.
Al igual que en las calabazas, las peras regenerativas también tienen un contenido superior en polifenoles y el doble de capacidad antioxidante. “Todo esto ayuda a reducir el estrés oxidativo celular y favorece una mayor protección frente a enfermedades”.
Por su parte, la leche procedente de las vacas de las fincas regenerativas de Planeses presenta un índice aterogénico claramente más bajo, “esto quiere decir que hay menos ácidos grasos asociados a la formación de placas en las arterias”, añade la experta.
En el caso del yogur regenerativo, los resultados son aún más positivos, ya que presenta índices aterogénicos y trombogénicos —que miden la tendencia de las grasas a favorecer la formación de coágulos en la sangre— más bajos. «En general, esto se asocia a un perfil lipídico más saludable, con menor riesgo cardiovascular y de formación de trombos”.
Producción comparable al modelo convencional tras la transición
Más allá de los alimentos, los datos revelan que la gestión regenerativa tiene efectos positivos sobre el suelo. En las parcelas de Verdcamp Fruits y Pomona Fruits es donde se han observado las diferencias en el suelo más grandes. En concreto, la concentración de carbono en el suelo regenerativo es de al menos un 35 % mayor en las parcelas regenerativas en comparación con las convencionales.
“Para hacernos una idea de la importancia de este dato, se ha estimado que aumentando cada año un 0,4 % la retención de carbono de todos los suelos agrícolas y forestales, podría compensarse la totalidad de las emisiones actuales de gases de efecto invernadero”, destaca Sara Marañón, investigadora del CREAF y parte del proyecto.
Más detalles del proyecto
También han detectado la capacidad de retención de agua de al menos un 9 % más alta en las parcelas regenerativas; “esto supone que pueden absorber más agua en caso de inundación y tener más reservas en caso de sequía”, puntualiza la experta.
El estudio también muestra que el modelo regenerativo mantiene mejor el microclima del suelo, “esto es muy positivo porque, por ejemplo, se amortigua la temperatura cuando hace calor y se mantiene mejor la humedad. De hecho ,hemos visto que se pueden amortiguar hasta 3.6 grados las temperaturas máximas del suelo en verano”, añade Marañón.
Y hay más. Se ha observado que hay más biodiversidad de bacterias, hongos y microartrópodos en el suelo y varias de las especies que se han detectado son bioindicadores de una mejor calidad del ecosistema.
“También aparecen especies reconocidas como biopesticidas comerciales, como Metarhizium sp., es decir, que pueden actuar como control natural de plagas”, explica Xavi Domene, investigador del CREAF.
Ciencia y campesinado definen agricultura regenerativa: un modelo con impacto ambiental, social y económico
«Otro punto muy relevante es que los resultados finales de RegeneraCat constatan que, al contrario de lo que suele pensarse, después de unos años de transición y una vez se recupera la salud del suelo, este modelo puede producir la misma cantidad de alimentos que el sistema convencional y hacerlo con un coste similar o incluso inferior”, relata Javi Retana, investigador del CREAF y también coordinador de RegeneraCat.
Según el investigador, todavía hacen falta datos a mayor escala y el siguiente paso es ampliar la investigación con más fincas y todavía más cultivos diferentes, pero “en conjunto, los resultados son muy esperanzadores y avalan los beneficios de la agricultura regenerativa”, finaliza Retana.
El proyecto de agricultura regenerativa Regenera.cat está financiado por la AGAUR a través del programa Clima, financiado por el Fons Climàtic del Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica.
Este se nutre del 50 % de los ingresos obtenidos mediante el impuesto sobre las emisiones de CO₂ de los vehículos de tracción mecánica. Y del 20 % de la recaudación del impuesto sobre las instalaciones que inciden en el medio ambiente.
Resultados científicos recientes demuestran que la agricultura regenerativa puede mejorar la calidad de los alimentos. Estudios han encontrado un mayor contenido mineral, antioxidantes, azúcares equilibrados y perfiles lipídicos más saludables en frutas, verduras, leche y yogur.
Los datos también confirman beneficios ambientales, incluyendo al menos un 35 % más de carbono en el suelo y un 9 % más de retención de agua. Los investigadores informan de suelos más frescos, una biodiversidad más rica, control natural de plagas y rendimientos competitivos tras la transición. Seguir leyendo en ALIMENTOS ECOLÓGICOS.





















