Menos carne, más salud no es un eslogan: es una advertencia basada en ciencia, ecología y justicia social. La ganadería industrial concentra poder en pocas multinacionales mientras dispara la contaminación, el consumo de agua y los problemas de salud pública.
Apostar por Menos carne, más salud significa recuperar el control de lo que comemos, reducir el daño ambiental y demostrar que cambiar la dieta también es una forma directa de activismo cotidiano.
Menos carne, más salud frente al impacto real de la ganadería industrial
Reducir el consumo de carne industrial es una decisión personal con impacto colectivo: mejora la salud, frena la crisis ecológica y desafía un sistema agroindustrial insostenible.
Reducir el consumo de carne se asocia cada vez más con una mejor salud general y una mayor esperanza de vida. Los expertos en nutrición señalan una creciente evidencia que relaciona el consumo elevado de carne roja con enfermedades crónicas.
Las dietas bajas en carnes procesadas y rojas se asocian con un menor riesgo de enfermedades cardíacas e hipertensión. También tienden a mejorar los niveles de colesterol y favorecen una presión arterial más saludable.
Un modelo alimentario que enferma personas y ecosistemas
La ganadería industrial no es solo una forma de producir carne: es un modelo de negocio concentrado en pocas multinacionales que prioriza el beneficio económico frente a la salud de las personas y del planeta.
Este sistema consume enormes cantidades de agua, contamina suelos y ríos, empeora la crisis ecológica y genera problemas de salud asociados al consumo excesivo de carne industrial.
¡Pero hay alternativas! Comer más legumbres y proteínas vegetales es una forma sencilla y accesible de cuidarnos, proteger el medio ambiente y reducir el poder de la ganadería industrial.
Comer distinto para cambiar el sistema
Cambiar lo que comemos también es una forma de activismo. Comer menos carne suele conllevar un mayor consumo de verduras, legumbres y cereales integrales y una dieta más saludable. Estos alimentos aportan fibra, antioxidantes y nutrientes esenciales que fortalecen el sistema inmunitario.
Reducir el consumo de carne también puede ayudar a mantener un peso saludable y reducir la inflamación. Las autoridades sanitarias recomiendan cada vez más dietas basadas en plantas para prevenir la diabetes y ciertos tipos de cáncer. Y además, comer menos carne es bueno para el planeta. Seguir leyendo en ALIMENTOS ECOLÓGICOS





















