El IGME-CSIC descarta relación entre las precipitaciones y los terremotos en Málaga y Cádiz.

Publicado el: 9 de febrero de 2026 a las 09:59
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Terremotos en Málaga y Cádiz explicados por expertos

Los terremotos en Málaga y Cádiz registrados desde principios de febrero no guardan relación con las intensas lluvias ni con los episodios de borrascas recientes.

Así lo confirman los científicos del IGME-CSIC, que tras múltiples análisis descartan que se trate de hidrosismos. Y explican que los temblores entran dentro de la actividad normal de una zona tectónicamente activa.



Terremotos en Málaga y Cádiz sin relación con lluvias

El IGME-CSIC descarta relación entre las precipitaciones y los terremotos en Málaga y Cádiz.

Cuatro equipos de 10 especialistas del Instituto Geológico y Minero de España se han desplegado en Cádiz y Málaga. Con sede en Sevilla, Granada y Madrid, están evaluando múltiples incidentes geológicos con personal adicional de apoyo remoto.

Las autoridades regionales solicitaron asistencia después de que los residentes de Grazalema, en el epicentro de la borrasca Leonardo, reportaran ruidos subterráneos. El agua brotaba de pisos, paredes e incluso enchufes eléctricos. Lo que aumentaba el temor a una sobrepresión del acuífero y posibles colapsos.



Científicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) no han encontrado evidencias científicas que relacionen las lluvias recientes con la serie de terremotos registrados al sureste de la provincia de Málaga y en Cádiz.

El científico de IGME-CSIC Raúl Pérez, ha explicado que la Red Sísmica Nacional no ha encontrado un nexo que permita relacionar los últimos temblores con hidrosismos. Esto son los terremotos provocados por las precipitaciones.

El IGME-CSIC ha analizado la serie de seísmos que comenzó el 3 de febrero. Movimientos que se concentran en un área de 35 kilómetros de diámetro. Y que han sido sentidos por la población.

Series sísmicas previas en la región

El Instituto Geográfico Nacional ha informado este domingo de varios terremotos sentidos por la población. Como el de Gaucín (Málaga), ubicada en la Serranía de Ronda, de magnitud 2.8. Registrado después de que otro de magnitud 3.0 alertara este sábado a la población.

Los seísmos se han repetido desde el inicio de febrero en otras localidades de la zona como Cortes de la Frontera, Jimera de Líbar, Benadalid, Manilva, Casares o Jubrique. Estas son zonas también afectadas por el tren de borrascas de este mes.

Pérez ha subrayado que la serie sísmica de Málaga y Cádiz entra «dentro de lo normal» de una zona tectónicamente activa.

«Hemos realizado múltiples análisis desde el 3 de febrero. Y no hay evidencia que una las lluvias y los terremotos más allá del paralelismo de que son dos fenómenos que se han producido a la vez en la misma zona», ha reiterado Pérez.

Los expertos del IGME-CSIC han analizado «todo lo posible», desde la permeabilidad de la zona de lluvia y el área de seísmos, pero se trata de dos valles diferentes. Además, los temblores tampoco son anómalos. Porque se están registrando en una zona con otras series de terremotos como las que afectaron en 2018 y 2020. Pero también en la década de los noventa del siglo pasado.

¿Qué dicen los análisis del IGME-CSIC?

«No se puede predecir, pero sí prevenir. Ya hemos hecho todos los análisis posibles para registrar cada terremoto, ver si es anómalo, su distribución en el espacio, su intensidad… Y no hay coincidencias entre la zona de acuíferos y la sísmica que permita establecer relaciones«, ha añadido el experto del IGME-CSIC.

Ha reconocido que la coincidencia temporal de dos tipos de emergencia, con las inundaciones de la borrasca y los terremotos, multiplica la sensación de inseguridad de la población, que también los siente más porque ya está en modo alerta. Pese a todo, se ha descartado una relación causal entre los dos fenómenos.

Los expertos han identificado cavidades recién abiertas cerca de la ciudad, principalmente en zonas de recarga del acuífero. Los especialistas advierten que podrían ocurrir procesos similares dentro del área urbana, lo que obliga a evacuaciones preventivas en medio de la incertidumbre.

Los hidrogeólogos están examinando las zonas de recarga y los puntos de afloramiento de agua para evaluar la evolución de los riesgos. Mientras tanto, deslizamientos de tierra, vibraciones, desprendimientos de rocas, inundaciones y pequeños sismos han agravado la preocupación. Aunque los científicos no ven una relación demostrada con las recientes tormentas. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE

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