La Doñana inundación histórica ha dejado una imagen que no se veía desde hace cuatro décadas. La marisma completamente anegada durante 157 días, casi el doble de lo habitual. Un récord que llega tras años de sequía extrema. Y que ha permitido una recuperación puntual de vegetación, anfibios e insectos acuáticos.
Pero bajo esta postal esperanzadora se esconde una realidad mucho más dura. La Doñana inundación histórica no ha revertido el colapso del acuífero. Ni ha logrado frenar el desplome de aves emblemáticas, ni ha devuelto el equilibrio perdido a un ecosistema que sigue dependiendo de decisiones políticas y del uso del agua fuera del parque.
Doñana inundación histórica: ¿qué ha cambiado realmente en la marisma?
La Doñana inundación histórica ha devuelto el agua a la marisma como no ocurría desde los años ochenta.
Pero el informe científico que lo confirma lanza una advertencia incómoda. Más agua en superficie no significa un ecosistema a salvo, si el acuífero sigue agotado, las lagunas no se recuperan y las especies clave continúan desplomándose.
Las marismas de Doñana permanecieron inundadas durante 157 días durante el año hidrológico 2024-2025, casi duplicando la media histórica de 79 días. Este ciclo marca el más largo desde 1984.
Tras la grave sequía de 2022-2023, se registraron precipitaciones superiores a la media. Se llegaron a los 675 milímetros registrados, en comparación con la media histórica de 530 milímetros. En marzo de 2025, las inundaciones alcanzaron el 100 % de cobertura por primera vez en quince años.
Más agua en superficie, menos agua bajo tierra
La marisma de Doñana se ha mantenido inundada durante 157 días, casi el doble de la media histórica de 79 días, en el periodo hidrológico 2024-2025. Esta cifra representa el ciclo más largo desde 1984, según el informe Estado de la Biodiversidad de Doñana 2025 que ha presentado este jueves la Estación Biológica de Doñana – CSIC.
Los niveles de precipitaciones superiores a la media consiguen una inundación excepcional de la marisma, tras la sequía acentuada de los años 2022-2023. En el marco de tiempo analizado, se ha registrado una precipitación total de 675 mm, una cifra superior a la media histórica, situada en 530 mm.
En marzo de 2025, la marisma alcanzó el 100% de inundación, algo que no se había registrado desde hace quince años. Esto supone una mejora considerable para el estado de la vegetación, la reproducción de aves acuáticas, anfibios e insectos acuáticos, aunque persisten problemas estructurales, que dependen más del estado del acuífero que del agua superficial.
Las especies que ganan… y las que siguen desapareciendo
La mejora hídrica no se ha traducido en más población de aves migratorias, pero sí ha habido una mejora en la procreación, con un 85% de aumento en parejas reproductoras respecto a 2024. Al compararlo con las últimas dos décadas, el dato se torna preocupante, ya que más de tres cuartas partes del total de las especies muestran un gran descenso en parejas reproductoras.
Los claros beneficiados de esta mejora hídrica son los anfibios e insectos, lagartijas y salamanquesas que mantienen una alta diversidad. Incluso en zonas afectadas por el incendio de 2017, donde muestran una notable recuperación.
Además, la lagartija de Carbonell ha sido avistada, especie de endemismo ibérico catalogada como vulnerable. Lo que refuerza el valor de Doñana para la conservación de especies amenazadas.
El espejismo hídrico tras años de sobreexplotación
Debido al impacto de las extracciones de agua subterránea, solo el 36 % de las lagunas han llegado a inundarse. Esto provoca que las zonas sin agua sufran una colonización progresiva de vegetación terrestre, que sustituye a los antiguos pastizales húmedos y dificulta su futura recuperación.
En general, en el último año la mayoría de las especies muestra aumentos en abundancia respecto a 2024. Sin embargo, durante los últimos veinte años los datos evidencian un descenso acusado de fauna autóctona.
Además, las aves limícolas pequeñas, aves piscívoras y patos de superficie son los grupos más afectados, con caídas severas de entre el 69% y el 80%. En concreto, la situación del ánsar común es especialmente sorprendente.
Esta especie icónica de la marisma ha alcanzado mínimos históricos de ejemplares invernantes, con tan solo 3.500 individuos censados. Unas cifras que alertan sobre su futuro en el ecosistema invernal de Doñana.
Doñana inundación histórica: especies invasoras y mejorías a corto plazo
Especies invasoras como el cangrejo rojo americano o la planta vinagrera dificultan la supervivencia de especies nativas. Como las tortugas terrestres y acuáticas, imprescindibles para la diversidad del ecosistema del parque natural. Los datos muestran una mejoría a corto plazo. Pero un declive que es evidente en la comparativa de los datos actuales con los de hace dos décadas.
La mejora en los niveles de agua impulsó la vegetación y la reproducción de aves acuáticas, anfibios e insectos. Las parejas reproductoras aumentaron un 85 % con respecto a 2024. Sin embargo, los datos a largo plazo muestran fuertes descensos en la mayoría de las especies en las últimas 2 décadas.
La sobreexplotación de aguas subterráneas limitó las inundaciones de las lagunas al 36 %. Mientras que las especies invasoras y los fuertes descensos en varios grupos de aves ponen de manifiesto la persistencia de presiones estructurales sobre el ecosistema. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE





















