El caldo blanco gallego con repollo ecológico representa la esencia de la cocina tradicional bien entendida: sencillez, respeto al producto y sabor real.
Una receta que nace del aprovechamiento, del vínculo con el territorio y del valor de cocinar despacio cuando el cuerpo pide calor y alimento saludable.
Caldo blanco gallego con repollo ecológico: tradición que alimenta
Un plato humilde y ancestral que conecta tradición, producto de proximidad y una forma de cocinar más respetuosa con la tierra y la salud.
El caldo blanco gallego con col es un plato tradicional rural con raíces en la cocina campesina. Se elabora con ingredientes sencillos y nutritivos que reflejan el clima atlántico y la herencia agrícola de Galicia.
Conocido como caldo blanco, suele combinar patatas, col o grelos, judías blancas, ajo, aceite de oliva. Y en ocasiones, manteca de cerdo o embutidos. Los productos empleados deben ser alimentos ecológicos y de procedencia local.
Listado de alérgenos: ninguno
Tiempo: 1h30′
Raciones: 4
Alternativas: vegana, apta para infantil (+ 6 años)
Ingredientes ecológicos y locales
- 400 g de repollo blanco troceado
- 400 g de patatas
- 2 zanahorias
- 150 g de alubias blancas cocidas
- 20 g de manteca de cerdo
- 1 oreja y 1 rabo de cerdo ahumados
- 2,5 litro de agua filtrada
- 1 chorizo gallego ahumado
- Sal fina (al gusto)
- Aceite de oliva virgen extra
Elaboración del caldo blanco gallego
- Cocinar en una olla grande, a fuego medio: La oreja, el rabo y el chorizo con 2,5 lt de agua durante una hora, desespumando de vez en cuando.
- Mientras pelar las patatas y las zanahorias. Cortar las patatas en dados o en lascas o laminadas. Cortar las zanahorias en rodajas.
- Se añade todas las hortalizas con las alubias cocidas con media cucharadita de postre de sal a la olla cuando falta de 20 minutos de la cocción final del caldo.
- Pasado una hora de cocción retirar la carne y el chorizo y reservar.
- Picar en trozos pequeños la carne y el chorizo y añadir al caldo. Remover y con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, servir caliente.
Variantes sostenibles del caldo blanco gallego con repollo ecológico
Al igual que el cocido y el pote gallegos se pueden hacer variaciones con ciertos ingredientes. Y también sustituir los ingredientes de origen animal por hortalizas de proximidad como las calabazas, nabos, las setas, algas marinas, etc.
Para su versión vegana, las hortalizas se cocinan en 750 ml de caldo de setas u otro vegetal durante apenas unos 20 minutos. La manteca se sustituye por dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
Se puede servir con unos dados de chorivegan fritos, un poco de pimentón rojo ahumado espolvoreado por encima del caldo y un chorrito de aceite de oliva virgen extra para terminar.
Curiosidades de esta receta gallega y ecológica
- Esta receta es una variación del caldo con grelos, un clásico de la cocina tradicional gallega.
- En temporada de grelos, nabizas o col berza, también conocida como kale se suele preparar el caldo blanco gallego con estas hortalizas en lugar de repollo blanco. Se llama caldo blanco porque queda un caldo de un color claro.
- Tradicionalmente, según la despensa de cada casa se añadían unas pocas alubias blancas y otras que no.
- Este caldo caliente es ideal para cenar o como entrante de la comida del mediodía.
La receta se ha transmitido de generación en generación. Y se prepara especialmente en invierno. Desde hace muchos años, ha servido como un alimento básico, reconfortante y asequible para las familias campesinas de toda Galicia.
Nutricionalmente, se lo valora por ser saciante y equilibrado, aportando fibra, vitaminas y energía. Y encajando a la perfección a la hora de las interpretaciones modernas de la cocina saludable, ecológica y de temporada. Seguir leyendo en ALIMENTOS ECOLÓGICOS





















