El hongo aprobado por China que duplica su biomasa cada 5 horas: cero colesterol, todos los aminoácidos esenciales y 1.000 veces menos recursos que la carne

Publicado el: 27 de febrero de 2026 a las 12:34
Síguenos
Micelio del hongo Fusarium venenatum aprobado en China para producir micoproteína por fermentación.

China acaba de dar un paso silencioso pero muy importante en su estrategia de seguridad alimentaria. La Comisión Nacional de Salud ha aprobado por primera vez una micoproteína obtenida del hongo Fusarium venenatum como nuevo ingrediente alimentario, dentro del Anuncio número 7 de 2025. Es la primera vez que el país autoriza de forma explícita una proteína fúngica de este tipo y lo hace con normas detalladas sobre cómo producirla, etiquetarla y usarla.

La biotecnológica Fushine Bio , con su ingrediente FuNext, es la gran beneficiada de este visto bueno. La compañía ya operaba la mayor planta de micoproteína de Asia Pacífico y ahora puede escalar en serio. Según sus propios datos, esta micoproteína llega a producir biomasa unas mil veces más rápido que la ganadería tradicional, utilizando mucha menos tierra y agua.



Micoproteína, qué es y por qué importa

La micoproteína es una proteína obtenida a partir del micelio, esa red de filamentos que forma la parte “oculta” de muchos hongos. En lugar de criar animales durante meses o años, el hongo se cultiva en tanques cerrados, alimentado principalmente con glucosa y agua en un proceso de fermentación de biomasa. El resultado es una pasta fibrosa rica en proteína que recuerda bastante a la textura de la carne.

En el caso de FuNext, las cepas autorizadas, llamadas A3/5 y TB01, duplican su biomasa aproximadamente cada cinco horas en condiciones óptimas de fermentación. Ese ritmo de crecimiento hace que, por unidad de volumen, la producción de proteína sea miles de veces más eficiente que la de la ganadería convencional. No hay necesidad de pastos, ni de pienso, ni de grandes infraestructuras rurales. El “campo” se concentra en un conjunto de biorreactores.



Para un país que importa gran parte de sus proteínas y de los cultivos que alimentan a su ganado, esto no es un detalle. Es una palanca directa para reducir dependencia exterior y, de paso, aliviar presión sobre bosques y ecosistemas que hoy se convierten en soja o maíz.

Qué aporta FuNext en el plato

FuNext no se vende como un único producto. Fushine Bio lo ofrece en tres formatos principales. Una versión húmeda, de color beige claro y textura fibrosa, pensada para elaborar productos tipo albóndigas, salchichas o nuggets. Una versión en polvo seco, ajustable en tamaño de partícula, orientada a barritas, batidos y alimentos enriquecidos. Y un tercer formato de “corte entero”, con una estructura que recuerda al músculo y que se puede moldear en tiras, filetes o tacos.

Desde el punto de vista nutricional, la micoproteína de Fusarium venenatum ofrece un perfil completo de aminoácidos esenciales, un contenido elevado de fibra y niveles muy bajos de grasa, sin colesterol. Se diseñó para encajar con lo que mucha gente busca hoy cuando mira la etiqueta: proteína de calidad, menos grasa saturada y algo que se pueda cocinar de forma parecida a la carne que ya conoce.

Reglas claras, menos incertidumbre

China no se ha limitado a decir que sí y ya está. La aprobación llega acompañada de especificaciones nacionales que detallan el proceso, los límites de composición y las advertencias obligatorias en el etiquetado, por ejemplo para personas con alergia a hongos comestibles, niños pequeños o mujeres embarazadas.

En la práctica, esto significa que las empresas que quieran trabajar con micoproteína ya saben a qué atenerse. No dependen solo de autoevaluaciones privadas de seguridad. Tienen un marco nacional que marca qué se puede hacer y cómo. Para la industria de proteínas por fermentación, que muchas veces se queda bloqueada entre la innovación y los trámites, este tipo de claridad regulatoria reduce uno de los grandes cuellos de botella.

Retos técnicos que siguen encima de la mesa

No todo son buenas noticias inmediatas. Estudios recientes de equipos chinos señalan que la pared celular de Fusarium venenatum es bastante rígida, algo que puede limitar la digestibilidad y el aprovechamiento de la proteína. Entre las posibles soluciones que se están explorando aparecen herramientas de edición genética como CRISPR y procesos físicos de alta presión combinados con cambios de pH para “abrir” esas paredes celulares y hacer que la proteína sea más accesible para nuestro organismo.

Además, Fushine Bio está en pleno salto de escala. De una línea comercial en torno a las mil doscientas toneladas anuales se quiere pasar a unas doscientas mil toneladas al año, con aplicaciones que van mucho más allá de la hamburguesa vegetal. La empresa cita nutrición médica específica, alimentación para mascotas e incluso nutrición para misiones espaciales, donde cada kilo de comida y cada litro de agua cuentan.

Qué cambia para el clima y para el consumidor

Desde el lado ambiental, el atractivo de esta micoproteína está bastante claro. Hace falta menos suelo y menos agua que en la ganadería, y las emisiones ligadas al proceso se quedan en una fracción de las asociadas a la producción de carne. Al desarrollarse en instalaciones cerradas, se reducen riesgos como la contaminación del suelo, la eutrofización de aguas o el uso intensivo de antibióticos en animales.

Para quien solo ve la cesta de la compra y la factura de la luz, la clave será otra. Que estos productos lleguen en formatos conocidos, que sepan bien y que no disparen el precio del carro. El objetivo de compañías como Fushine Bio no es pedir cambios radicales de dieta de un día para otro, sino ir entrando poco a poco en platos cotidianos. Unas albóndigas aquí, unos dumplings allá. Plato a plato.

La decisión de China no es solo una curiosidad tecnológica. Es una señal de que la política alimentaria empieza a mirar en serio a la fermentación como herramienta para complementar a la ganadería, no para sustituirla de golpe. Tradición y biotecnología empiezan a ir de la mano, y en ese equilibrio los hongos, discretos y eficientes, pueden acabar teniendo más peso del que parece.

El anuncio oficial de la aprobación de la micoproteína de Fusarium venenatum como nuevo ingrediente alimentario ha sido publicado en la nota técnica de CIRS Group.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario