La NOAA da un 75 % de probabilidad de que El Niño supere entre octubre y diciembre a todos los registrados desde 1950

Adrián Villellas
Publicado el 9 de octubre de 2026 a las 20:46
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Mapa de la NOAA con el pronóstico de temperatura de octubre a diciembre de 2026 en Estados Unidos, con El Niño de fondo

Bajo la superficie del Pacífico ecuatorial, el agua llega a estar más de 10 °C por encima de su temperatura habitual. Ese calor acumulado alimenta un episodio de El Niño que, según la NOAA, la agencia oceánica y atmosférica de Estados Unidos, tiene un 75 % de probabilidad de superar entre octubre y diciembre a todos los registrados desde 1950.

Con ese telón de fondo, el Centro de Predicción Climática (CPC) de la NOAA prevé para octubre-diciembre de 2026 temperaturas superiores a lo normal en buena parte del país y más lluvia en una franja que va del sur de California al sureste y la costa atlántica media.

Un 75 % de probabilidad de un episodio histórico

El diagnóstico del CPC del 10 de septiembre lo dice así: «Durante la temporada de octubre a diciembre de 2026, hay un 75 % de probabilidad de un episodio histórico que superaría la intensidad de los episodios de El Niño anteriores, que se remontan a 1950». El listón está en un valor trimestral de 2,5 °C o más en el RONI, el índice relativo oceánico de El Niño.

En el diagnóstico del 13 de agosto, esa misma probabilidad era del 69 %. El CPC sitúa además por encima del 90 % la probabilidad de que El Niño sea muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-2027.

«Las probabilidades de que se convierta en el episodio más fuerte registrado para la temporada de octubre-diciembre (según la media trimestral del Índice Oceánico Relativo de El Niño) son ya del 75 %», escribió ese mismo día Rebecca Lindsey, editora del blog sobre El Niño que hoy se publica en Climate.us. Según Lindsey, hay además un 100 % de probabilidad de que el fenómeno continúe al menos hasta la temporada de diciembre a febrero.

La explicación de tanta seguridad se la dio Emily Becker, investigadora de la Universidad de Miami y responsable científica del blog. El océano y la atmósfera empujan el sistema en la misma dirección y, como resume Lindsey, «una vez que los dos están fuertemente sincronizados, su impulso conjunto es prácticamente imposible de interrumpir a escala estacional».

El RONI resta el calentamiento del resto de los trópicos

Durante décadas, la fuerza de El Niño se midió con la anomalía de la temperatura del mar en la región Niño-3.4, en el Pacífico tropical central y oriental. El problema es que los océanos tropicales se han ido calentando en conjunto, y eso distorsiona la comparación con los episodios del pasado.

Por eso la NOAA adoptó a principios de 2026 un índice relativo, que es la anomalía de siempre menos la anomalía media de todos los océanos tropicales. «Lo que de verdad importa para El Niño y La Niña es cuánto más cálido o más frío está el Pacífico tropical central en comparación con el resto de los océanos tropicales», escribió Becker el 27 de agosto.

Con esa vara de medir, el índice relativo de julio de 2026 quedaba en segundo lugar del registro histórico, por detrás de 1997, mientras que con el índice tradicional ocupaba el primero. «Hacer ciencia en tiempo real es difícil, y el índice relativo Niño-3.4 es sin duda imperfecto», reconoció Becker, aunque lo considera un gran paso para separar lo que es de verdad El Niño del cambio climático.

Marc Alessi, científico del clima de la Unión de Científicos Preocupados (UCS), hizo la misma comparación en un artículo del 1 de octubre. Con el índice tradicional, escribió, «ya estamos observando El Niño más fuerte del registro», pero con el RONI los episodios de 2015 y 1982 todavía son más intensos y el de 2026 queda como el tercero más fuerte, aunque es el más fuerte para estas fechas de principios de octubre.

Más del 50 % de probabilidad de calor en Dakota del Norte y Alaska

El pronóstico estacional, publicado el 17 de septiembre, favorece temperaturas superiores a lo normal en gran parte de Alaska, en la mayor parte del territorio al oeste de las Rocosas, en casi todo el que queda al este del Misisipi y en los estados del centro norte situados entre ambos. Las probabilidades más altas, por encima del 50 %, están en el sureste de Alaska, el norte de la Gran Cuenca y el entorno de Dakota del Norte y el noroeste de Minnesota.

Entre las Rocosas meridionales y el valle bajo del Misisipi, pasando por las Llanuras del sur, el mapa muestra «igualdad de probabilidades» porque las señales son, según el CPC, «débiles o contradictorias».

Todo esto ocurre con un Pacífico tropical central que, como recordaba Becker, ya está en temperaturas récord, aunque no todo ese calor se deba a El Niño.

Hasta un 60-70 % de probabilidad de lluvia en el sureste

La señal húmeda va desde la mitad sur de California, a través de la región de las Cuatro Esquinas y las Grandes Llanuras, hasta los valles del Misisipi y del Tennessee, el sureste y la costa atlántica media. Según el CPC, las probabilidades máximas de lluvia por encima de lo normal «oscilan entre el 60 y el 70 % en partes del sureste», algo que considera «razonable dada la intensidad actual y prevista de El Niño».

Mapa de la NOAA con el pronóstico de precipitación de octubre a diciembre de 2026 en Estados Unidos
Pronóstico estacional de precipitación de la NOAA para octubre-diciembre de 2026. Imagen: NOAA / Centro de Predicción Climática

El interior del noroeste y parte de la región de los Grandes Lagos se inclinan, en cambio, hacia un trimestre algo más seco, aunque el CPC describe esas dos señales como modestas.

Según el CPC, esa señal húmeda se asocia en gran parte a la posición media de la corriente en chorro subtropical, una franja de vientos rápidos a gran altura, y a la trayectoria media de las tormentas. Alessi lo explica así: la corriente se desplaza y permite «que se transporte más humedad tierra adentro y que se registren más lluvias en zonas del sur de Estados Unidos».

Lindsey recuerda en su blog que El Niño también influye en los ríos atmosféricos, que pueden acabar con una sequía o reventar presas.

Para el invierno, el CPC eleva la probabilidad de lluvia por encima de lo normal hasta el 70-80 % en el sur de Georgia y el norte de Florida, y hasta el 50-60 % cerca de la costa de California entre diciembre y abril.

Un 60 % es una probabilidad, no un 60 % más de lluvia

Estos mapas reparten el trimestre en tres categorías (por encima, cerca o por debajo de lo normal), y sin ninguna señal cada una tendría un tercio de probabilidad. Un 60 % significa que el trimestre tiene muchas más opciones de acabar en la categoría húmeda, pero no indica cuántos litros caerán ni cuántos días lloverá.

La «igualdad de probabilidades» tampoco anuncia un trimestre normal, sino que las herramientas disponibles no permiten favorecer ninguna de las tres opciones.

California se prepara para las inundaciones

California ya ha declarado el estado de emergencia ante El Niño. Según cita Alessi, la declaración ordena a los organismos estatales «empezar a proteger a las comunidades vulnerables, preparar carreteras e infraestructuras críticas, almacenar suministros de emergencia y ayudar a los socios locales a reducir los riesgos de inundaciones, deslizamientos de tierra y costeros».

«Este Super El Niño afectará sin duda de forma significativa al suroeste de Estados Unidos este invierno», escribió el investigador, que menciona niveles del mar récord, erosión costera e inundaciones repentinas.

Fuera de Estados Unidos, Alessi recuerda que El Niño suele traer sequía a Indonesia, el Caribe, Mozambique o Botsuana, una lista a la que se suma la amenaza que supone para la Amazonia.

Un Niño más fuerte no garantiza los impactos

El CPC es prudente con lo que se puede esperar. «Con un episodio de esta magnitud, las probabilidades de sufrir impactos acordes con El Niño son mayores, pero no están garantizadas», escribe en su pronóstico estacional.

Hay dos factores que hacen este caso distinto, según el boletín. Los tres grandes episodios desde 1950, los de 1982-83, 1997-98 y 2015-16, coincidieron con una fase positiva de la Oscilación Decadal del Pacífico, mientras que ahora esa fase es negativa (-1,11 en agosto) y «puede amortiguar» los impactos típicos en algunas zonas. Además, el agua cálida que suele aparecer en el golfo de Alaska se ha desplazado hacia el oeste, lo que podría dejar que aguas algo más frías influyan en partes de la costa oeste.

El pasado también invita a la cautela. Alessi recuerda que durante el último Super El Niño, en 2015-2016, California tuvo un invierno algo más seco de lo habitual, y Becker subraya que incluso en los episodios más fuertes «siempre hay mucha variedad en el tiempo invernal».

Y el 75 % sigue siendo una previsión. Según los datos del RONI que cita Alessi, El Niño de 2026 todavía no ha superado a los mayores episodios del registro, y el CPC revisa cada mes su diagnóstico. Un promedio de tres meses, además, puede esconder semanas muy distintas, y para el día a día siguen mandando las previsiones locales.

El pronóstico estacional se publicó el 17 de septiembre de 2026 en la web del Centro de Predicción Climática de la NOAA, firmado por Anthony Artusa.

Imagen: NOAA / Centro de Predicción Climática

Adrián Villellas

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.