El clima mundial entra en terreno desconocido: El Niño será muy fuerte y amenaza con prolongar sus efectos hasta 2027

Publicado el 15 de septiembre de 2026 a las 11:03
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El Niño será muy fuerte y podría alterar el clima mundial hasta 2027

El Niño será muy fuerte durante los próximos meses y alcanzará previsiblemente su máxima intensidad a finales de 2026. La combinación con unos océanos excepcionalmente cálidos eleva el riesgo de sequías, inundaciones y temperaturas extremas, aunque sus impactos serán muy diferentes según cada región.

El clima mundial no deja de ponernos en alerta y de nuevo se cierne sobre nosotros un escenario de dudas e incertidumbre debido a la evolución, pero sobre todo a la intensificación del fenómeno de El Niño. Según algunas previsiones que se manejan ya, este episodio podría ser de tal magnitud que mantuviera sus efectos hasta bien entrado el año que viene.

Su posible intensidad preocupa a los expertos por el impacto que podría tener (en cada territorio de una manera diferente) en forma de olas de calor, episodios de sequías o lluvias muy intensas seguidas de inundaciones.

El Niño que vendrá con intensidad

Una noticia que hemos conocido hace poco y que nos pone en alerta ante el fenómeno de El Niño ya que como se sabe se intensificará de manera paulatina hasta convertirse en un episodio muy fuerte durante los próximos meses; y con esto el incremento en cuanto al riesgo de inundaciones, momentos de sequía y jornadas de calor extremo en distintas partes del planeta como ha recordado y advertido la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Con este pronóstico en mente, entidades como esta hablan de una probabilidad de aproximadamente el 100% de que esta realidad climática se mantenga hasta febrero del próximo año; un nivel de certeza que hasta ahora no se había visto.

«Un episodio de esta magnitud puede provocar cambios importantes en los patrones de precipitaciones y temperaturas y en la circulación atmosférica, con consecuencias potenciales para la agricultura, la salud, la energía, los recursos hídricos y la gestión de desastres», recuerdan los expertos en relación a este fenómeno.

“El Niño está adquiriendo una magnitud extraordinaria ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se encuentra en aguas desconocidas, y esas aguas se están calentando”, alertó hace unos días el propio Secretario General de la ONU, António Guterres. En este sentido, recordaba que ante las subida de las temperaturas de la superficie del mar, además del riesgo de fenómenos meteorológicos extremos, la batalla climática se libra ahora entre controlar esos riesgos que van en aumento y la capacidad de actuar frente al cambio climático y proteger a las personas.

Por su parte, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, en esta misma línea hizo suya una advertencia en la que recordaba que este fenómeno tiene potencial para dar “un golpe enorme a comunidades y economías de todo el mundo». A su juicio, ya se están viendo sus efectos, por lo que esperan que estos impactos vayan a más a medida que el El Niño crezca en intensidad.

Un Pacífico excepcionalmente cálido

Una de las razones de la elevada confianza de los científicos se encuentra en las temperaturas registradas tanto en la superficie como debajo de las aguas del Pacífico tropical. En la zona central y oriental del Pacífico ecuatorial, considerada el corazón de El Niño, las temperaturas de la superficie del mar se encuentran muy por encima del promedio y continúan aumentando.

Uno de los indicadores utilizados para vigilar el fenómeno registró una anomalía media de 1,5 °C por encima de lo normal entre mayo y julio de 2026, que alcanzó los 2 °C en julio. Entre finales de julio y mediados de agosto, los valores semanales aumentaron todavía más, situándose aproximadamente entre 2,2 °C y 2,6 °C por encima del promedio, una evolución que nos lleva a hablar de una intensidad que va creciendo y no tiene visos de pararse.

Pero este calentamiento no solo se queda en la superficie del agua, sino que se nota de manera pronunciada también bajo la misma en los océanos. Tal es así que en algunas zonas, las temperaturas subsuperficiales superaron en más de 8 °C el promedio durante julio y principios de agosto.

La combinación de estas señales oceánicas con los cambios observados en la atmósfera y la coincidencia entre distintos sistemas internacionales de predicción explican por qué la OMM considera que El Niño persistirá, al menos, hasta comienzos del año que viene.

Un fenómeno muy fuerte no quiere decir que los impactos sean iguales en todas las regiones

«La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, en esta misma línea hizo suya una advertencia en la que recordaba que este fenómeno tiene potencial para dar “un golpe enorme a comunidades y economías de todo el mundo».

No obstante, la OMM recuerda que la intensidad de El Niño no determina por sí sola la gravedad de sus consecuencias en un país determinado. Los efectos cambian según la ubicación y la época del año y pueden verse reforzados, debilitados o modificados por otros factores climáticos en los océanos Índico y Atlántico. Por ello, los pronósticos regionales y nacionales serán fundamentales para determinar qué territorios afrontan mayores riesgos.

Para el periodo comprendido entre septiembre y noviembre de 2026, los modelos indican una mayor probabilidad de temperaturas superiores a lo normal en prácticamente todas las zonas terrestres, acompañadas de patrones de precipitaciones característicos de un fuerte episodio de El Niño. Estas alteraciones pueden repercutir en sectores especialmente sensibles al clima y aumentar la necesidad de anticiparse a posibles emergencias.

Ante la excepcional intensidad prevista, la OMM y los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales están reforzando sus preparativos y sistemas de alerta temprana.

Contar con pronósticos fiables permite que gobiernos, organismos humanitarios, empresas y comunidades dispongan de tiempo para anticipar los posibles impactos, desde preparar los sistemas sanitarios y gestionar las reservas de agua hasta proteger cultivos o evacuar poblaciones ante amenazas concretas.

La prioridad por tanto es hacer que ese pronóstico se convierta en acción temprana, ya que esto se traducirá en una oportunidad crucial para reducir las pérdidas de vidas humanas y económicas antes de que sus efectos más graves se hagan realidad.

Victoria H.M.

Licenciada en Periodismo, itinerario cultural, desde el año 2005 y con más de 20 años de experiencia profesional tanto en medios convencionales escritos como en gestión de contenidos online y en agencias de comunicación y marketing digital. Formación y experiencia que he complementado con estudios de Marketing Digital, así como con un Máster por la Universidad de Barcelona en Gestión de Instituciones y Empresas Culturales.

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