Son miles de generaciones de familias que llevan años viviendo en las praderas de Kansas, pero conocemos a la familia de Peter Ferrell. Viven cerca de Beaumont y se vale de las mismas tierras de sus antepasados para criar al ganado. El problema es que el paisaje ha cambiado bastante, con 50 turbinas eólicas que ahora se reparten por el rancho de 2.833 hectáreas, eso sí, las vacas siguen ahí a lo suyo.
Estas turbinas forman parte del Elk River Wind Project, un parque que cuenta con un total de 100 aerogeneradores que da luz a unas 60.000 viviendas desde el año 2005. El alquiler del terreno le supone la mitad de todos sus ingresos, lo bueno, es un cobro fijo en las épocas en donde la sequía y el ganado no le aportan suficiente beneficio económico.
Del rechazo al acuerdo
En 1923, el abuelo de Peter Ferrell instaló la primera turbina con batería para tener luz en casa, antes de que la red eléctrica llegara al lugar. Era para uso personal, así que cuando le propusieron a Ferrell este proyecto, lo rechazó, sobre todo porque pensaba que el paisaje se destruiría. Pero una visita a los ranchos de Altamont Pass, en California le hizo cambiar de opinión, ya que pudo comprobar de primera mano que su trabajo no iba a cambiar en nada. Finalmente, y con seis ofertas sobre la mesa, se decidió por aceptar la de Greenlight Energy Resources.
Vacas bajo las turbinas
Ya sabemos cómo funcionan las turbinas, se mueve por el viento para producir electricidad. Ferrell no ha comprado ninguna de estas máquinas, solo cede el terreno, más bien parcelas de su finca, a cambio de cobrar una renta mientras la empresa lo explota. No está confirmado, pero entendemos que también se beneficia de electricidad dentro del acuerdo.
Lo cierto es que, comparado con el tamaño de la finca, las parcelas cedidas ocupan muy poco espacio, pero, además, a los animales no les incomodan, y pastan al lado de las estructuras sin preocupación y sin que suponga ningún problema.
Ingresos cuando no llueve
La verdadera ventaja que ha obtenido la nota en los años más secos. Cuando llueve menos, se eleva mucho el gasto para mantener al ganado, pero gracias al cobro fijo de las turbinas, ha dejado de depender solo de sus animales.
De hecho, Ferrell describe el viento como el combustible gratuito que pasa por las Flint Hills. Gracias a la tranquilidad, puede mantener toda la finca, la que ya tiene lista para dejársela en unos años a sus dos hijos y cuatro nietos.
Un caso dentro de Kansas
Lo cierto es que hubo quejas de los vecinos por las vistas y por las ayudas públicas que cobran estas empresas. Pero Ferrell siguió adelante entrando en la junta de Renewable Energy Farmers of America, organización que echa mano de otros dueños con los alquileres, los contratos y el desmonte de torres.
Y lo cierto es que esta energía en la fuente principal de luz en Kansas, casi el 52% de toda la producción, aunque cada finca es diferente según la orientación, el viento y el contrato que firme cada uno.
El reportaje ha salido publicado en Vital Signs, de la plataforma Environmental Defense Fund.













