Energías Renovables

El invento español que podría cambiar nuestros campos: producir alimentos y energía en el mismo terreno

Investigadores andaluces diseñan unos dispositivos capaces de aumentar el rendimiento energético sin restar la radiación solar imprescindible que requieren las plantaciones de hortalizas y olivo.

El invento español que podría cambiar nuestros campos: producir alimentos y energía en el mismo terreno

La transición energética se ha descontrolado: el sur español ve cómo las placas fotovoltaicas ocupan los suelos fértiles mientras la producción agrícola asume las consecuencias del despilfarro.

La tecnología que domina el mercado son las placas de silicio con una eficiencia promedio del 20 %, algo que choca bastante, ya que para ello se destruyen ecosistemas locales muy importantes, además de comprometer la soberanía alimentaria.

Ante esta problemática, la Universidad de Jaén ha desarrollado prototipos de agrivoltaica como el RearCPVbif, que, manteniendo un 60% de luz, es capaz de mejorar la eficiencia en otro 60%.

Otra innovación es el modelo WiT-CPV, una suerte de dispositivo que promete salvar el campo multiplicando por cien la captura solar y protegiendo cultivos tan importantes como son los olivos o los tomates.

El invento español que podría cambiar nuestros campos

El sur español sufre la desidia de las autoridades ante el descontrol de las infraestructuras solares, lo que antes era un cuadro hermoso de tonalidades doradas, verdes y ocres, hoy se ha transformado en una mancha negra de placas fotovoltaicas que ha cambiado radicalmente el paisaje.

Y es que resulta que cosechar vatios en vez de hortalizas es infinitamente más lucrativo, pero convertir la huerta española en un tendido eléctrico tiene consecuencias, unas muy graves para todos.

Eduardo F. Fernández, director del equipo AdPVTech de la Universidad de Jaén, advierte que la transición energética no debe imponerse sacrificando el suelo agrícola, una tierra que ya sufre las consecuencias de la degradación.

Los inconvenientes de las placas solares

El problema es claro: tanto los paneles solares como los cultivos buscan lo mismo, energía solar. La diferencia es que una estructura fotovoltaica actúa como una enorme isla de sombra, impidiendo que los cultivos obtengan a tan preciada radiación solar.

Las placas tradicionales de silicio tienen una eficacia media del 20%, pero al ser tan opacas es imposible sembrar debajo y las alternativas anteriores para reducir la sombra dejaban mucho que desear.

Crear estructuras al estilo de un tablero de ajedrez recortaba la eficiencia al 15 %, produciendo sombras irregulares perjudiciales para la vegetación, mientras que reducir el grosor del semiconductor sacrificaba la fiabilidad, despeñando el rendimiento por debajo del 10 %.

Los prototipos

Ante estos retos, el grupo AdPVTech trabaja en soluciones reales de agrivoltaica con varios proyectos, como el prototipo RearCPVbif el cual se coloca como el módulo semitransparente más avanzado hasta la fecha, aunque aún no se comercializa.

Empleando células bifaciales, es decir, que capturan luz por ambas caras, este modelo promete elevar la eficacia entre un 20 y un 60% respecto a las opciones tradicionales.

En la parte frontal mantiene el diseño interespaciado en ajedrez, lo que deja pasar la luminosidad a la planta. Por detrás tiene unas lentes concentradoras que aprovechan el albedo (la radiación reflejada por el suelo). Esta combinación tecnológica permite una dispersión de la luz homogénea, lo que permite equilibrar la generación eléctrica y la salud vegetal.

El equipo no ha parado; también desarrollaron el WiT-CPV, que actúa como un girasol. La naturaleza inspira innovación. Este sistema incorpora unas lentes de alta concentración que multiplican por 100 la captura de radiación de la célula de silicio que posee; además, persigue la trayectoria del sol a lo largo del día para aprovechar al máximo su capacidad de absorción.

Un proyecto con futuro

La profesora e investigadora del equipo Florencia Almonacid declaró: “La agrivoltaica se debe diseñar para proteger al cultivo, no para exprimir la producción eléctrica a costa del campo. Las pruebas de campo aportan datos inapelables. Al reducir la evapotranspiración y retener la humedad del suelo, la cubierta fotovoltaica protege a las plantas del estrés hídrico, del granizo y de plagas”.

En Navas de San Juan (Jaén) se encuentran las parcelas experimentales donde ponen a prueba los prototipos. Ya han comprobado que la protección solar sobre los olivares subió la producción de aceite durante los meses más sofocantes y también se hizo efectiva esta protección sobre los cultivos de tomate.

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