Es imposible determinar dónde y cuándo se producirá el próximo desastre climático, pero la atmósfera está cada vez más caliente, los océanos registran temperaturas récord y el fenómeno El Niño hace que sea más común que haya olas de calor, sequías, lluvias torrenciales e incendios súper devastadores.
Ya el 2025 se situó en el top-3 de los años más calurosos registrados según Organización Meteorológica Mundial, y este 2026, todos los océanos, pero especialmente el Pacífico, se ha calentado más.
El calor cambia las cosas
El CO2 y el resto de gases funcionan como una manta, el calor se queda dentro. Se va acumulando año tras año, va aumentado la temperatura, siendo el punto de partida para que haya, o tormentas potentes, sequías.
El IPCC, panel de expertos del cambio climático, advierte de que, a más temperatura, más complicado será todo. Los incendios o las tormentas no se forman solo por esto, pero ayuda a que haya más episodios, y lo que preocupa más, más intensos y incluso en lugares pocos sospechados, por tanto, que no están preparados.
Ojo a El Niño
El Niño es el calentamiento en zona del Pacífico tropical, y su influencia cambia el régimen de lluvias y vientos en medio planeta. El Pacífico alberga la mayor cantidad de agua de todo el planeta, y su influencia afecta a todo el mundo. No es el cambio climático en sí, pero ayuda a que sus efectos sean más complicados y devastadores.
El Centro de Predicción Climática de EE.UU. acaba de mandar un aviso alertando de un evento de gran magnitud este otoño o este invierno, elevando las opciones a un 90%. Hay un 75% de opciones de que sea un episodio histórico que se produzca entre octubre y diciembre. El Niño viene este año con fuerza, y cuando viene así, es complicado librarse de los efectos.
Daños en el mar
Bajo el agua ya se notan los efectos, así lo ha confirmado la NOAA y otros organismos, confirmando el blanqueamiento de los corales. El calor está provocando que el coral expulse las algas que le alimentan y le dan color.
Del 2023 al 2025, el 84% de las zonas de arrecife recibieron más calor del que debieran, se blanquearon, y si estos picos de calor se alargan, acaban muriendo.
Prepararse en vez de adivinar
Como no se puede prever el día, la hora y el lugar exacto de un episodio devastador, la único que queda es prepararse al máximo, pero eso no suele darse. No se trata de alertar a la sociedad, de meter miedo, se trata de que las redes eléctricas estén en perfectas condiciones, guardar agua, mejorar las alertas por lluvia y frenar las emisiones que calientan el planeta. Muy sencillo, escrito en un papel, pero muy complicado de aplicar.
El estudio principal con todos los datos es el Sexto Informe de Evaluación del IPCC.













