En Singapur, cruzar de una acera soleada a la sombra de un árbol cambia el calor que recibe el cuerpo, por lo que el termómetro no siempre registra toda esa diferencia.
Un estudio ha confirmado que la temperatura del aire bajó 0,8 grados a la sombra, pero el descenso fue de 3,1 grados un índice que mide el estrés térmico de las personas. Otra simulación diferente, evidenció que, gracias a los árboles, la temperatura se reduce lo suficiente como para ahorrar un 8% de la energía para enfriar los edificios en la ciudad.
De dónde salen los 2,6 grados
Strategies for Cooling Singapore dispone de un catálogo con 86 medidas para reducir el calor en las ciudades. En el apartado de vegetación encontramos una horquilla de 0,9 a 2,6 grados para calles con árboles que generan sombra, todos ellos basados en estudios y no en simples pruebas realizadas en Singapur.
Sten Gillner fue el encargado de dirigir este trabajo, y lo hizo analizando la sombra de seis especies en calles de Dresde en el verano del 2013. Evidencia que los árboles con follaje denso y más transpiración, enfrían más por el agua que las hojas liberan en el aire.
La sombra se siente más
Otro equipo liderado por Lei Xu, junto a Ronita Bardhan quiso medir el efecto local, y comparó 20 pares de puntos soleados y sombreados en un distrito denso de Singapur, en una sola tarde con calor extremo. La temperatura del aire bajó 0,8 grados, pero la caída fue de 10 grados, al medir la temperatura radiante media, que refleja el calor recibido desde el sol y las superficies. También descendió el estrés térmico 3,1 grados.
La sombra impide que la radiación del sol llegue al asfalto y las fachadas, por tanto, al caminar, la diferencia es enorme. Lo malo es que el estudio es algo limitado como para prometer los mismos resultados en todas las calles y lugares, y muchos factores que pueden influir.
El ahorro llega a los edificios
Naika Meili, investigadora del Singapore-ETH Centre, puso en marcha un modelo coordinado sobre el consumo de aire acondicionado con diferentes árboles ayudando en la cobertura, y lo hizo en siete ciudades cálidas. El ahorro dependía principalmente de la sombra directa en paredes y ventanas más que de enfriar el aire exterior.
Concretamente en Singapur, la reducción media fue del 8% en los sistemas de refrigeración. En los climas húmedos, se pierden parte de los beneficios ya que el aire acondicionado también consume energía y retira la humedad añadida por los árboles.
Cuando se comparó el ahorro económico en una zona con un 40% de cobertura de árboles con una sin ellos, el resultado fueron 68 millones de dólares en Singapur de ahorro en la refrigeración de residencias. Estas cifras corresponden a una simulación, pero evidencian el dinero de más que están pagando si no aplican soluciones de esta naturaleza.
Más árboles, pero bien colocados
El resultado cambió según el clima, y después de 182 estudios, también se evidencia que la forma de la calle y la especie de los árboles también juega un papel determinante. En las calles más compactas, una copa demasiado cerrada puede hacer que la ventilación por la noche se frene.
El movimiento OneMillionTrees de NParks quiere plantar un millón de árboles. Empezó en 2020 y espera cumplir con esa cifra para 2030. A la espera de que crezcan, la estrategia lógica para ser la de combinar nuevas plantaciones con árboles maduros, toldos y marquesinas.
El estudio se ha publicado en Science of the Total Environment.













