Si no lo remediamos, el mundo se va de manera irremediable hasta el momento de superar el techo del 1,5 °C de calentamiento global, como alertó el Acuerdo de París. Una realidad que probablemente se cumpla en unos años debido al incremento de episodios climáticos extremos y los daños de estos en los ecosistemas y sobre la humanidad.
Sin embargo, pese al escenario grave, el hecho de sobrepasar ese límite no se traduce directamente en que haya que abandonar el objetivo climático; ya que como recuerda un nuevo análisis del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) puede existir una salida: alcanzar un máximo de temperatura y después iniciar un descenso que permita regresar por debajo de 1,5 °C.
¿Cómo lograrlo? Rebajando de inmediato y de manera sostenida las emisiones contaminantes y acelerando la transición energética.
El límite climático a punto de romperse
El aumento de la temperatura global está encaminado a sobrepasar los 1,5 °C, probablemente en los próximos años, lo que elevará los riesgos e impactos climáticos a niveles cada vez más peligrosos (el sobrepaso de la temperatura es la superación temporal de un nivel específico de calentamiento global, en este caso 1,5 °C).
Pero hay un atisbo de esperanza para bajar esas temperaturas y cumplir el objetivo que se marcó en el Acuerdo de París, según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
El informe, Limiting Overshoot (Limitando el sobrepaso), identifica una trayectoria de “sobrepaso, punto máximo y descenso” como la mejor opción disponible para minimizar la magnitud y duración de este sobrepaso y tratar de volver a estar por debajo de 1,5 °C lo antes posible.
“Hace diez años, en París, las y los líderes mundiales se comprometieron a limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados Celsius, el umbral que, según las científicas y científicos, es fundamental para evitar los peores impactos del cambio climático. El más reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente lanza una severa advertencia: el mundo no está cumpliendo esa promesa. Estamos a punto de romper el límite de 1,5 grados en los próximos años”, afirmó el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en un mensaje sobre el informe.
“Debemos hacer que este sobrepaso sea el menor y más breve posible, limitando cuánto aumentan las temperaturas y cuánto tiempo permanecen por encima de 1,5. Esto exige, a su vez, una superación de la ambición: acelerar la eliminación gradual de los combustibles fósiles y la revolución de las energías renovables; reducir drásticamente la contaminación por metano; y proteger la tierra, los bosques y los océanos”.
Esta solución alternativa supondría el rebajar el aumento máximo del termómetro por medio de recortes inmediatos y estables de las emisiones de gases de efecto invernadero; además de la gestión estrategias, prácticas y técnicas de remoción de dióxido de carbono.
Al mismo tiempo, seguir la trayectoria propuesta implicaría medidas de adaptación que reduzcan la vulnerabilidad ante los impactos actuales, previstos e inesperados del cambio climático sobre la sociedad, las comunidades y las economías —si bien es probable que existan límites a la adaptación, así como impactos irreversibles, especialmente si no se minimizan las temperaturas máximas—. El informe subraya que esta trayectoria reduciría los riesgos y los impactos, haría que la adaptación fuera menos difícil y costosa, y aumentaría las posibilidades de reducir las temperaturas.
“No hay buenos resultados si permanecemos por encima de 1,5 °C. En todo el mundo, las olas de calor extremas ya están demostrando que los impactos climáticos llegarán más rápido, golpearán con mayor fuerza y durarán más tiempo, costando más vidas y provocando alteraciones más profundas”, afirmó Inger Andersen, Directora Ejecutiva del PNUMA. “Este es el momento de redoblar la acción climática. Podemos —y debemos— tomar el camino correcto: reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, fortaleciendo la resiliencia y la adaptación, y garantizando que la superación de los 1,5 °C sea lo menor y más breve posible”.
Impactos devastadores
El escenario más optimista prevé que el aumento de la temperatura alcance un máximo de 1,8 °C por encima de los niveles preindustriales, superando el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París. La mayoría de los demás escenarios prevén máximos más elevados.
Por encima de 1,5 °C, los riesgos y los impactos se intensificarán con cada fracción adicional de grado y con cada año. Entre los impactos previstos figuran la intensificación de los fenómenos meteorológicos extremos, la pérdida de ecosistemas y la inundación de los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID) y de las ciudades costeras de baja altitud sobre el nivel del mar. También se prevén daños graves a la salud humana, la seguridad alimentaria, los suministros de agua, la naturaleza, las ciudades, las infraestructuras y las economías.
El informe advierte de que la probabilidad de cruzar puntos de inflexión irreversibles aumenta con la magnitud y la duración de las temperaturas más elevadas.
Entre ellos se encuentran la desestabilización de las principales capas de hielo, la degradación del bosque lluvioso amazónico y la alteración de la Circulación de Vuelco Meridional del Atlántico (conocida como AMOC, siglas en inglés de la Atlantic Meridional Overturning Circulation, el sistema de corrientes que transporta aguas superficiales cálidas hacia el norte y aguas profundas frías hacia el sur, desempeñando un papel clave en la regulación del clima).
Algunos impactos podrían surgir de manera abrupta, mientras que otros se acumularán con el tiempo.
Teniendo en cuenta la magnitud de los riesgos y los beneficios adicionales de intervenciones climáticas como una rápida transición de los combustibles fósiles a las energías renovables, incluyendo una mejor calidad del aire y de la salud pública, menores costos energéticos y un mayor acceso a la electricidad, el informe insta a acelerar la acción colectiva y mundial para avanzar hacia una trayectoria de sobrepaso, punto máximo y descenso. La rapidez y la intensidad con que se adopten estas medidas definirán la forma y la evolución de dicha trayectoria.
Condiciones para el éxito
Pero hay un atisbo de esperanza para bajar esas temperaturas y cumplir el objetivo que se marcó en el Acuerdo de París, según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Firme voluntad política y multilateralismo, políticas eficaces, gobernanza inclusiva y financiamiento son condiciones fundamentales para propiciar la acción —y la equidad y la justicia deben sustentar todas las respuestas—. Las naciones con mayor responsabilidad en el cambio climático deberían actuar con mayor rapidez y con el mayor nivel de ambición.
El informe también concluye que la mitigación y la adaptación, que se refuerzan mutuamente, deben avanzar de manera conjunta, respondiendo al mismo tiempo a los riesgos emergentes. Las intervenciones que logren simultáneamente objetivos de mitigación y adaptación —como el enfriamiento basado en la naturaleza— deben ser priorizadas.
Las medidas de adaptación que se establezcan ahora constituyen la base de los esfuerzos futuros, pero deben volverse transformadoras y responder a riesgos cambiantes, no lineales y de aparición súbita, o que perjudiquen a los esfuerzos de mitigación.
El informe enfatiza que las emisiones netas cero son un hito en el camino hacia las emisiones netas negativas, y que la CDR será necesaria además de, y no en lugar de, reducciones sostenidas de las emisiones de gases de efecto invernadero. No obstante, la remoción de dióxido de carbono solo podrá contribuir de manera creíble a volver a estar por debajo de 1,5 °C si el calentamiento máximo se mantiene muy por debajo de 2 °C y se reducen todas las emisiones residuales. Será fundamental contar con sólidos marcos de gobernanza para la CDR que permitan su implementación responsable y gestionar sus implicaciones para la integridad y la equidad ambientales al ser implementado a gran escala.
Responder a un futuro transformado
Años de inacción significan que, incluso si se logra volver a estar por debajo de 1,5 °C, las pérdidas irreversibles y las transformaciones indeseadas permanentes son inevitables. Muchas comunidades podrían verse obligadas a trasladarse o cambiar sus medios de vida, mientras que las sociedades afrontarán el reto de reajustarse. Esto plantea cuestiones relacionadas con la justicia, el poder y la legitimidad política, cuya resolución requerirá nuevos mecanismos de gobernanza inclusivos.
Este informe recuerda que una trayectoria de sobrepaso, punto máximo y descenso constituye una nueva frontera de la acción climática, pero una que no puede dejarse desatendida para que la enfrente la próxima generación. Se requiere actuar de inmediato para que esta trayectoria siga siendo posible.













