Navegación en el Ártico: la ruta que inquieta a la ciencia

Publicado el 15 de septiembre de 2026 a las 09:57
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navegación en el Ártico

La navegación en el Ártico gana terreno con el deshielo, mientras la ciencia reclama corredores planificados que eviten las áreas ecológicamente más sensibles.

El deshielo del Ártico y la apertura de nuevas rutas comerciales plantean serios desafíos ecológicos por el constante aumento de la navegación marítima. Investigadores del CSIC advierten que el incremento de los barcos en la zona intensificará el ruido submarino, la presencia de especies invasoras y el riesgo de vertidos de petróleo en un ecosistema ya de por sí muy vulnerable.

Los expertos no quieren prohibir la navegación en el Ártico; lo que quieren es que se haga con coherencia y siguiendo unas rutas estudiadas y analizadas para evitar más daños medioambientales en el Ártico. Los intereses geopolíticos, mineros o turísticos no deben prevalecer por encima de la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas.

La navegación en el Ártico

Ante los peligros medioambientales que implica la apertura de la nueva ruta ártica, como los vertidos, el ruido submarino o las especies invasoras, la ciencia aboga por hacer un «uso sostenible de la navegación en el Ártico» a fin de generar «el menor impacto posible» en la región.

El profesor de investigación del Instituto Español de Oceanografía (IEO), CSIC, Alberto Serrano, baraja posibles desafíos ante un contexto en el que el Ártico redobla su protagonismo por su interés económico y geopolítico.

Coincidiendo con la cumbre de líderes de la Unión Europea (UE) en Finlandia para abordar la seguridad en esa región, Serrano apunta que, para mitigar los riesgos ambientales, un reto sería «conseguir una ordenación de las rutas marítimas que minimizaran el impacto, mediante una gestión basada en la ciencia de por dónde se puede navegar o no; lo que en Europa se llama planificación espacial marítima».

Defiende «crear un sistema de navegación en el Ártico, asesorar a las compañías y a los países para que tengan la navegación menos impactante posible en los polos y eso pasaría por una evaluación de diferentes riesgos, de diferentes tipos de rutas».

Esa región está cobrando un mayor peso geopolítico y económico por el cambio climático, los nuevos corredores comerciales y los recursos naturales.

La incursión de más barcos por zonas a las que antes no accedían conllevará una mayor accesibilidad del ser humano, señala. Si bien los efectos de esto son similares a los de la navegación en todo el mundo, en el caso de la navegación en el Ártico, el impacto podría ser mayor, pues «los ecosistemas polares son especialmente sensibles, poco resilientes, con lo que los impactos que se producen allí son menos fácilmente recuperables», advierte.

Más ruido submarino y más especies invasoras

En algunas zonas del Ártico y en la Antártida, los científicos han empezado ya a detectar manifestaciones como «ruido submarino«, con un «impacto directo en la fauna, pero sobre todo sobre los cetáceos; y en el Ártico las poblaciones de cetáceos son muy sensibles».

Serrano menciona además el incremento de las especies invasoras, «algo que ya se ha visto en la Antártida y en otros mares, pues los barcos llevan organismos pegados, tanto algas, animales, larvas».

Todo ello se sumará a los efectos del cambio climático: «Muchas especies del Atlántico Norte y del Pacífico están entrando en el océano Ártico, porque ahora el agua ya no está tan fría», iniciándose un proceso de invasión de especies alóctonas, que no son propias del Ártico.

El deshielo produce, asimismo, una mayor navegabilidad en la apertura de nuevas rutas que producirá un incremento de la explotación de los recursos.

«Allí hay tierras raras, minerales y el hecho de que los barcos puedan llegar a zonas que se han quedado desheladas va a producir un aumento de la extracción de esos recursos, con todos los impactos que genera la extracción de minerales en la geominería marina», dice.

Luego, en paralelo, habrá rutas turísticas. «Los turistas van a poder llegar a zonas que no eran accesibles antes«, lo que derivará en «ruido fuera y dentro del agua, basuras, microplásticos».

Por otro lado, con el aumento de las vías comerciales, crecen las probabilidades de que se produzca un vertido. «Los buques van a contaminar, aunque normalmente ahora están muy controlados, siempre liberan algo» y con el del tráfico de grandes buques se puede producir un derrame de petróleo «tarde o temprano».

«Es una zona con icebergs, es una zona con hielo flotante, con banquisa, y la probabilidad de choques es grande», observa. El experto lamenta que «la protección del medioambiente ahora mismo es secundaria con respecto al desarrollo económico en todo el mundo» y cree que «muchos de los gobiernos de los países más influyentes no tienen unas prioridades ecológicas».

Arantxa G.

Soy periodista y creadora de contenido especializada en sostenibilidad, vida saludable, energías renovables y, en general, todo lo relacionado con el estilo de vida eco-friendly. Actualmente colaboro con Ecoticias.com y elaboro artículos divulgativos para distintos medios. Apasionada de los animales, la naturaleza y la vida en el campo, combino creatividad, rigor y compromiso ambiental en cada pieza que desarrollo.

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