La sequía golpea las cosechas de Europa: la escasez prolongada de lluvias y las altas temperaturas están devastando la agricultura en el continente europeo. Desde Alemania hasta el Mediterráneo, miles de hectáreas sufren una preocupante falta de agua.
El impacto económico golpea gravemente las cosechas clave como los cereales, las frutas y las hortalizas. Países como Polonia acumulan pérdidas superiores a 1.400 millones de euros, mientras Bélgica y Austria reportan drásticos descensos.
Además del daño agrícola, la ganadería afronta una grave crisis por la falta de forraje y el estrés térmico. En Italia, la producción láctea cayó un 20 %, encareciendo los costes.
Ante esta emergencia climática, varios países de Europa flexibilizan sus normativas ambientales e imponen restricciones de riego para proteger sus menguados recursos hídricos y salvar sus economías rurales golpeadas.
La sequía golpea las cosechas de Europa desde Alemania hasta el Mediterráneo
El mapa agrícola europeo empieza a acumular zonas críticas simultáneamente. En el suroeste de Alemania, las elevadas temperaturas están actuando sobre suelos previamente secos, sometiendo a los cultivos estivales a un intenso estrés hídrico y amenazando también los rendimientos agrícolas.
Los agricultores alemanes esperan retrocesos importantes en trigo de invierno y colza y reclaman medidas económicas. Más al sur, Austria ya cuantifica el golpe: su cosecha de cereal se encuentra un 18,4 % por debajo de 2025, aunque las autoridades garantizan suficiente grano para harina y pan.
El escenario más duro de Austria aparece en los cultivos forrajeros, con pérdidas regionales que pueden alcanzar el 50 %. Cuando desaparece el alimento producido en las propias explotaciones, el impacto se traslada rápidamente a la ganadería mediante mayores costes y necesidad de comprar pienso.
Patatas, manzanas y cereales empiezan a perder rendimiento
En Bélgica, la baja humedad y las temperaturas extraordinarias afectan especialmente al este del país. La patata puede registrar pérdidas próximas al 20 %, mientras también aparecen problemas en hortalizas de regadío, manzanas y peras.
Polonia presenta uno de los balances económicos más preocupantes. La producción de fruta de árbol cae un 18,6 %, las hortalizas cultivadas al aire libre retroceden un 9,8 % y cereales de invierno y colza pueden proporcionar aproximadamente un 10 % menos de rendimiento.
Las pérdidas polacas superan ya los 1.400 millones de euros, hasta el punto de que se ha habilitado una aplicación para declarar daños. La digitalización entra así en una crisis profundamente física: cultivos que producen menos porque el suelo dispone de menos agua y soporta temperaturas mayores.
Francia adelanta la vendimia e Italia pierde hasta leche
En Francia, las sucesivas olas de calor y la escasa humedad convierten al país en uno de los escenarios agrícolas europeos más delicados.
Los problemas alcanzan tanto las últimas fases de los cereales de invierno como los cultivos estivales del oeste.
El clima está alterando incluso calendarios históricos. La vendimia del champán se adelanta al 12 de agosto, aunque el sector mantiene expectativas positivas respecto a la calidad. Francia ha solicitado además mayor flexibilidad en determinadas exigencias de la Política Agraria Común (PAC) debido a la sequía.
En Italia, más del 60 % del territorio se encuentra afectado por la sequía. Maíz, arroz, soja, hortalizas, viñedos, olivos y frutales sufren las consecuencias, mientras la producción de leche ha descendido un 20 %, mostrando cómo el calor puede saltar directamente del campo al establo.
Grecia teme perder aceite mientras Países Bajos restringe el agua
Grecia afronta una combinación especialmente peligrosa de calor, escasez hídrica e incendios. Maíz, algodón y alfalfa figuran entre los cultivos vulnerables, pero el aceite de oliva puede convertirse en uno de los grandes damnificados.
Productores del sur griego y de las islas calculan que los incendios y las condiciones extremas podrían reducir la próxima producción de aceite de oliva hasta un 30 %. La pérdida no termina con los árboles quemados: las altas temperaturas y el estrés hídrico condicionan floración, fruto y rendimiento.
En Países Bajos, el problema adquiere otra dimensión: competir por un recurso limitado.
La región de Delfland, entre La Haya y Róterdam, ha llegado a prohibir determinadas extracciones de agua superficial, una decisión extraordinaria que afecta directamente a agricultores y horticultores.
El calor también golpea a vacas, pastos y explotaciones ganaderas
La sequía golpea las cosechas de Europa, pero los animales tampoco quedan al margen. Cuando los pastos producen menos, aumenta la necesidad de alimento externo y, con ella, los costes de explotación. El problema puede intensificarse si varias regiones padecen simultáneamente escasez de forraje.
En Polonia, los ganaderos afrontan el encarecimiento de los piensos junto al estrés térmico de los animales, que puede perjudicar la producción de leche y carne. Italia ya muestra una fuerte caída láctea, mientras Austria registra graves pérdidas en superficies destinadas a alimentación animal.
La República Checa ha permitido utilizar como pasto biomasa procedente de superficies improductivas o no segadas. En Reino Unido se ha autorizado igualmente el pastoreo en determinadas tierras protegidas, evidenciando hasta qué punto la emergencia climática obliga a flexibilizar temporalmente la gestión agraria.
Reino Unido pierde 456 millones y Europa busca cómo adaptarse
La situación británica resulta especialmente significativa en Inglaterra, donde los déficits de humedad del suelo han alcanzado niveles récord en diferentes regiones. Cereales y cultivos de primavera afrontan rendimientos inferiores y las pérdidas económicas rondan ya los 456 millones de euros.
Portugal ofrece, por ahora, una fotografía diferente. Aunque maíz, horticultura, frutales, viñedos, olivares y pastos necesitan abundante agua, no existe una señal clara de desplome generalizado por sequía. El sector continúa preocupado, además, por los daños causados por las borrascas de principios de año.
El contraste portugués demuestra que Europa no afronta una única sequía homogénea. Cada territorio combina reservas de agua, tipos de suelo, cultivos y episodios meteorológicos diferentes.
La respuesta futura deberá incluir riego eficiente, suelos capaces de retener humedad, aumento de materia orgánica y variedades agrícolas adaptadas.
La sequía golpea las cosechas de Europa y revela una vulnerabilidad que va mucho más allá de una mala campaña. Cuando disminuyen simultáneamente cereal, fruta, patata, forraje, aceite o leche, el problema conecta clima, disponibilidad de agua, rentabilidad agraria, ganadería y seguridad alimentaria.
El gran desafío europeo será producir bajo condiciones que ya están cambiando. Guardar más agua en el suelo, utilizarla con mayor eficiencia, proteger la fertilidad y adaptar cultivos y calendarios dejará progresivamente de ser una opción. El campo europeo está entrando en una etapa en la que cada grado adicional de calor y cada semana sin lluvia pueden acabar reflejándose en una cosecha, una explotación y, finalmente, en nuestra cesta de alimentos.
La sequía golpea las cosechas de Europa: te lo contamos todo en 30 segundos
¿Qué países de Europa están sufriendo más por la sequía?
Entre los países con impactos relevantes aparecen Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Grecia, Italia, Países Bajos, Polonia, Reino Unido y República Checa, aunque la intensidad y los cultivos afectados varían considerablemente.
¿Qué alimentos pueden producirse menos por la sequía en Europa?
Los problemas afectan a trigo, maíz, arroz, patatas, frutas, hortalizas, uvas, aceitunas y otros cultivos. También puede disminuir indirectamente la producción ganadera por falta de pastos, encarecimiento del pienso y estrés térmico.
¿Va a subir el precio de los alimentos por la sequía?
Una cosecha menor puede ejercer presión sobre determinados precios, especialmente cuando las pérdidas afectan simultáneamente a importantes regiones productoras. Sin embargo, el precio final depende también de existencias, comercio internacional, costes energéticos y evolución de otras cosechas.
¿Cuánto ha caído la cosecha de cereal en Austria?
La producción austríaca de cereal ha disminuido aproximadamente un 18,4 % respecto a 2025. Pese al descenso, las autoridades consideran que existe suficiente grano para productos básicos como pan y harina.
¿Por qué las vacas producen menos leche cuando hace mucho calor?
El estrés térmico puede reducir la ingesta de alimento y alterar el comportamiento y metabolismo del ganado. Si además escasean los pastos y aumenta el coste del pienso, la presión económica sobre las explotaciones se multiplica.
¿Qué cultivos necesitan más agua durante una sequía?
Cultivos como maíz, arroz, determinadas hortalizas y frutales pueden presentar importantes necesidades hídricas. La vulnerabilidad concreta depende de la fase de desarrollo, suelo, temperatura, disponibilidad de riego y duración del episodio seco.
¿Cómo pueden los agricultores proteger sus cultivos de futuras sequías?
Entre las principales estrategias están mejorar la eficiencia del riego, aumentar la capacidad del suelo para conservar agua, incrementar materia orgánica, elegir variedades resistentes y adaptar las fechas de cultivo a las nuevas condiciones climáticas.



