En 1881, una secuoya gigante de Mariposa Grove, en el actual parque nacional de Yosemite, fue perforada para que las diligencias atravesaran su tronco. El árbol de Wawona siguió en pie hasta 1969, cuando cayó durante un invierno especialmente duro, con unos 2.100 años de edad según el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos (NPS).
La nieve no explica por sí sola aquel desenlace. El suelo húmedo y el debilitamiento provocado por el túnel también contribuyeron a la caída, en una historia que permite entender cómo ha cambiado la forma de conservar estos bosques.
Un túnel por 75 dólares
Los hermanos Scribner recibieron 75 dólares por ampliar una antigua cicatriz de incendio hasta abrir un paso para carruajes. El inventario histórico de Mariposa Grove elaborado por el NPS sitúa la finalización del trabajo a comienzos de agosto de 1881.
La iniciativa buscaba atraer visitantes y funcionó como escaparate del tamaño de las secuoyas. Las fotografías de diligencias atravesando el árbol circularon por el mundo, mientras los turistas acudían para hacerse su propia imagen dentro del tronco.
El archivo de Yosemite conserva escenas que muestran hasta dónde llegó aquella costumbre. Una fotografía de alrededor de 1902 recoge el paso de una comitiva de boda, y otra de 1909 muestra al presidente William Howard Taft y al naturalista John Muir en Wawona.
Por qué se derrumbó
El NPS calcula que el árbol alcanzaba unos 71 metros de altura y casi ocho metros de diámetro en la base cuando cayó. Eran dimensiones enormes, pero el tamaño no lo hacía invulnerable.
Durante el invierno de 1968 a 1969 se combinaron la acumulación de nieve, el terreno húmedo y la pérdida de resistencia asociada al túnel. La explicación oficial reúne esos factores, sin atribuir el desplome a una única causa ni calcular cuánto tiempo habría sobrevivido el árbol sin aquella intervención.
No fue el único
Wawona tampoco fue la única secuoya perforada de Mariposa Grove. En 1895 se abrió otro túnel en el California Tunnel Tree para permitir el paso de diligencias, y este ejemplar sigue vivo y en pie, según la información oficial del parque.
La cronología ayuda a entender la contradicción de aquella época. El bosque ya estaba protegido por una ley firmada por Abraham Lincoln en 1864, aunque su incorporación al parque nacional de Yosemite llegó en 1906. Estas fechas muestran que la protección del lugar convivió con intervenciones destinadas a convertir sus árboles en atracciones turísticas.
La vida bajo el suelo
¿Qué necesita una secuoya para seguir creciendo durante siglos? Además de conservar su tronco, depende del agua y de una red de raíces relativamente superficial que puede extenderse más de 30 metros en distintas direcciones.
El NPS explica que esas raíces aprovechan el agua subterránea para sostener al árbol durante los veranos cálidos de Yosemite. También documenta la preocupación científica por la compactación y la erosión del suelo causadas por las pisadas junto a los troncos, con una evaluación del impacto humano en Mariposa Grove ya en 1962.
Mirar hacia arriba es casi inevitable ante estos gigantes. Pero esa información recuerda que parte de su supervivencia se juega bajo nuestros zapatos, en un terreno que también necesita protección.
Un bosque con menos asfalto
La restauración de Mariposa Grove muestra cómo se ha llevado esa preocupación a la práctica. El bosque reabrió en junio de 2018 tras un proyecto de 40 millones de dólares, financiado a partes iguales por el NPS y los donantes de Yosemite Conservancy.
Las obras retiraron zonas de aparcamiento, recuperaron hábitats y sustituyeron superficies pavimentadas por senderos de materiales naturales. También incorporaron pasarelas elevadas para proteger las raíces y los humedales, y eliminaron obstáculos que dificultaban el flujo del agua.
El cambio afecta a algo tan cotidiano como llegar, aparcar y caminar entre los árboles. La visita se reorganizó para que disfrutar del bosque fuera compatible con reducir la presión sobre las condiciones que permiten vivir a las secuoyas.
Qué queda de Wawona
Los restos del árbol siguen formando parte del recorrido de Mariposa Grove. La guía oficial incluye Wawona en el itinerario Guardians Loop, una ruta exigente de unos 10,5 kilómetros de ida y vuelta desde la zona de llegada, para la que calcula entre cuatro y seis horas.
Su historia puede conocerse hoy caminando por el bosque y observando las huellas de aquel turismo. La información oficial sobre Mariposa Grove, su restauración y los recorridos para visitarlo está publicada en la web del parque nacional de Yosemite.










