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sábado, junio 10, 2023

Certificar calderas y limitar la circulación de coches, la ‘receta’ del aire limpio para las grandes ciudades

Las propuestas para mitigar la contaminación en ciudades del sur de Europa parten de científicos de siete instituciones científicas europeas y han sido enviadas a distintas administraciones estatales y regionales después de un trabajo de tres años.

Científicos europeos han propuesto a la Comisión Europea que se certifiquen las calderas y se controle el acceso de los coches más contaminantes al centro de la ciudad, en el marco de un conjunto de recomendaciones para reducir la contaminación atmosférica en el marco del proyecto Airuse Life+ que ha coordinado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en capitales europeas como Atenas, Barcelona, Florencia, Milán y Oporto.

Los científicos señalan que la contaminación por partículas en suspensión es uno de los mayores problemas ambientales, ya que pueden ser inhaladas por las personas y se estima que agravan «muchas enfermedades pulmonares y cardiovasculares«.

Las propuestas para mitigar la contaminación en ciudades del sur de Europa parten de científicos de siete instituciones científicas europeas y han sido enviadas a distintas administraciones estatales y regionales después de un trabajo de tres años.

El del CSIC en el Instituto de Diagnostico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) y coordinador de Airuse Life+, Xavier Querol, ha señalado que este tipo de contaminación tiene condiciones y fuentes de emisión particulares que son mas relevantes en el sur que en el norte de Europa.

«El hecho de que la lluvia sea menos abundante en el las ciudades del sur hace que la atmósfera no se limpie y las partículas estén continuamente en suspensión», ha comentado el investigador.

Además, ha precisado que entre las fuentes de emisión que provocan la contaminación ambiental se encuentran las emisiones del trafico rodado, las industrias, los barcos, el polvo de las obras, el polvo africano, el domestico y el de los parques (que son a menudo de tierra, frente a los parques con hierba de los países nórdicos). Según apuntan los investigadores, otra fuente de partículas que esta aumentando es la quema de biomasa.

RECOMENDACIONES PARA LA UE

En concreto, recomienda trasladar a las autoridades certificar las estufas, calderas de biomasa y pellets (un tipo de combustible granulado alargado y prensado a base de madera) que se comercializan.

«Es clave su regulación ya que algunos de los pellets que se están utilizando, como los de madera reciclada, arrojan niveles muy importantes de contaminantes y actualmente no hay ninguna certificación en los países del sur de Europa», ha subrayado.

Asimismo, se refieren al riego de las calles tres o cuatro horas antes de la hora punta del tráfico para reducir las resuspensión de las partículas, el uso de nanopolímeros para evitar la creación de polvo en parques de tierra, la implantación de zonas de baja emisión en las ciudades a las que se prohíba la entrada de los vehículos más antiguos que consumen diésel y medidas para favorecer la entrada de coches eléctricos, entre otras.

El CSIC señala que estas recomendaciones se han remitido en España al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, al Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat de Cataluña y a los ayuntamientos de Barcelona y Madrid.

Los científicos han revisado las medidas que se aplican en las ciudades del norte y el sur de Europa para comprobar su eficacia. Así han llegado a la conclusión, por ejemplo, de que Alemania es uno de los pocos sitios donde la implantación de zonas de baja emisión ha sido efectiva.

Este proyecto se enmarca en el programa Life+ de la Unión Europea, que financia proyectos que contribuyen al desarrollo en materia medioambiental.

Junto al personal del CSIC han participado investigadores del Centro Nacional para la Investigación Demokritos (Grecia); la Universidad de Aveiro (Portugal), la Universidad de Estudios de Florencia (Italia); el Instituto de Tecnología Cerámica, de la Universitat Jaume I de Castellón; la Universidad de Birminghan (Reino Unido); y de la Agencia Regional para la Protección del Medio Ambiente de Lombardia (Italia).

ep

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