La red autonómica de medición de la contaminación del aire consta de 23 estaciones. Hasta el momento, 22 de dichas estaciones ya han superado uno de los límites que marca la Directiva europea: el Valor Objetivo para la Protección de la Salud por ozono troposférico.
Ecologistas en Acción denuncia que, cuando aún queda bastante verano por delante –período en el que se dan los mayores registros de ozono–, la práctica totalidad de las estaciones de la Comunidad de Madrid han registrado superaciones de los máximos legales por este contaminante. Urge un plan para solucionar este problema crónico que afecta gravemente a la salud de la población.
La red autonómica de medición de la contaminación del aire consta de 23 estaciones. Hasta el momento, 22 de dichas estaciones ya han superado uno de los límites que marca la Directiva europea: el Valor Objetivo para la Protección de la Salud por ozono troposférico.
Este Valor para la Protección de la Salud se define como el número de días que se supera el valor medio de 120 microgramos por metro cúbico (μg/m3) de ozono durante períodos de ocho horas. La normativa no permite más de 25 días al año. Como se puede ver en la siguiente tabla, la mayor parte de estaciones ha superado de largo este nivel de protección a la salud.
Tabla: Días de superación del Valor de Protección a la Salud de las estaciones de la Comunidad de Madrid (hasta 23 agosto 2015).

Días: Número de días que se supera el valor medio de 120 μg/m3 de ozono durante períodos de 8 horas. La normativa no permite más de 25 días al año.
Tan solo una estación, la ubicada en Collado Villalba, aún no ha superado este nivel, si bien está muy próxima a hacerlo. Muchas de ellas –Orusco, Atazar, Alcobendas, Guadalix– incluso lo han duplicado.
Estos registros, mucho más altos que los alcanzados cualquier otro año en la Comunidad de Madrid, indican que estamos ante un problema que está muy lejos de solucionarse, a pesar de las graves repercusiones que tiene sobre la salud de la ciudadanía y para los ecosistemas madrileños.
El ozono troposférico (u ozono malo, para distinguirlo del beneficioso ozono estratosférico) es un fuerte oxidante. A elevadas concentraciones causa irritación en los ojos, superficies mucosas y pulmones. La respuesta a la exposición al ozono puede variar mucho entre individuos por razones genéticas, de edad (afecta más a las personas mayores, cuyos mecanismos reparativos antioxidantes son menos activos), y por la presencia de afecciones respiratorias como alergias y asma, cuyos síntomas son exacerbados por el ozono. Un importante factor que condiciona los efectos de la exposición al ozono sobre los pulmones es la tasa de ventilación. Al aumentar el ritmo de la respiración aumenta el ozono que entra en los pulmones, por lo que sus efectos nocivos se incrementan con el ejercicio físico. Por esta razón son también mayores en los niños. Diversos estudios relacionan el ozono con inflamaciones de pulmón, síntomas respiratorios e incrementos en la medicación, morbilidad y mortalidad.
Ecologistas en Acción viene denunciando desde hace tiempo la falta de atención de la administración autonómica hacia este grave asunto de salud pública. La situación, lejos de mejorar, está empeorando, como demuestran los datos que se están registrando durante este caluroso verano. La principal acción para reducir los niveles de ozono es la limitación de las fuentes precursoras, en especial del tráfico motorizado, y sobre todo de los vehículos diésel.
Ecologistas en Acción hace un llamamiento a que se informe de esta situación y se adopten las medidas necesarias, coordinadas con la administración central y el resto de comunidades autónomas, para evitar situaciones tan negativas para la salud pública como las que estamos sufriendo estas semanas.



















