CO2

El calor extremo dispara las emisiones de CO₂ de los ecosistemas y acelera el cambio climático

Una investigación publicada en Nature Communications, con participación del CREAF y el CSIC, revela que el récord de calor de 2024 redujo la capacidad de la naturaleza para absorber carbono y aumentó la liberación de CO₂.

El calor extremo dispara las emisiones de CO₂ de los ecosistemas y acelera el cambio climático

El calor extremo dispara las emisiones de CO₂ de los ecosistemas. Las elevadas temperaturas globales alteran gravemente la dinámica vegetal, transformando antiguos sumideros naturales de carbono en emisores directos de este peligroso GEI. Esta degradación funcional complica los esfuerzos que se realizan para mitigar el calentamiento global.

El sobrecalentamiento acelera la descomposición orgánica en suelos y estimula la respiración vegetal, sobrepasando la capacidad de captura habitual por fotosíntesis. Matorrales y campos agrícolas resultan ser las coberturas más frágiles ante estos choques térmicos.

Los sectores geográficos clave, como es el caso de la cuenca mediterránea, sufren severamente la repetición de olas de calor intensas y de prolongadas sequías. Esta vulnerabilidad ambiental incrementa las liberaciones gaseosas y merma la capacidad reguladora del territorio.

Para amortiguar esta retroalimentación destructiva, urge aplicar una gestión adaptativa del bosque, junto a la implementación de técnicas agrícolas sostenibles. Sin embargo, frenar la quema de hidrocarburos sigue siendo la prioridad absoluta para evitar el colapso.

El calor extremo dispara las emisiones de CO₂ de los ecosistemas

El año 2024, el más cálido desde que existen registros, dejó una señal preocupante para la lucha contra el cambio climático. Una investigación publicada en Nature Communications, con participación del CREAF y el CSIC, concluye que las temperaturas extremas y la elevada humedad alteraron el funcionamiento de los ecosistemas terrestres, reduciendo su capacidad para capturar carbono.

Los científicos comprobaron que la naturaleza liberó más CO₂ del que fue capaz de absorber. El resultado fue el mayor incremento anual de dióxido de carbono atmosférico desde que comenzaron las mediciones en 1958, una tendencia que podría agravarse si los episodios extremos se vuelven más frecuentes.

El calor extremo dispara las emisiones de CO₂ de los ecosistemas y rompe su papel como sumideros

En condiciones normales, los bosques, matorrales y suelos funcionan como grandes sumideros de carbono, capturando CO₂ mediante la fotosíntesis y almacenándolo durante años. Sin embargo, el intenso calor registrado en 2024, unido a la humedad generada por un prolongado episodio de El Niño, alteró ese equilibrio.

Las altas temperaturas aceleraron la respiración de las plantas y estimularon la actividad de los microorganismos del suelo, que descompusieron más rápidamente la materia orgánica y liberaron grandes cantidades de carbono a la atmósfera.

Según Josep Peñuelas, investigador del CSIC en el CREAF, esta situación puede desencadenar un círculo vicioso: cuanto más CO₂ liberan los ecosistemas, mayor es el calentamiento global y más intensos son los episodios de calor extremo.

Los matorrales y pastizales fueron los más afectados

El estudio revela que los matorrales y pastizales generaron el 49 % de la anomalía detectada, seguidos por los bosques (33 %) y las tierras agrícolas (18 %).

Los investigadores explican que estos ecosistemas responden con mayor rapidez a las olas de calor porque el suelo y la vegetación baja alcanzan temperaturas más elevadas, favoreciendo la actividad biológica que libera carbono.

Además, los grandes incendios registrados en regiones como Canadá y Siberia, junto con las sequías en áreas tropicales, agravaron todavía más la pérdida de capacidad para absorber CO₂.

Europa y la región mediterránea figuran entre las zonas más vulnerables

La disminución de la capacidad de captura de carbono afectó a amplias regiones del planeta, entre ellas el este de Estados UnidosEuropaSiberia occidental, el Sudeste Asiático, además de extensas zonas de Sudamérica y África.

Los autores advierten de que la región mediterránea presenta un riesgo especialmente elevado debido a la sucesión de olas de calor y periodos secos cada vez más intensos.

En este escenario, numerosos bosques podrían dejar de actuar como aliados frente al cambio climático para convertirse en emisores netos de gases de efecto invernadero, reduciendo uno de los principales mecanismos naturales de regulación climática.

Las soluciones pasan por actuar sobre los bosques y las emisiones

El trabajo científico plantea varias medidas para frenar esta tendencia. Una de ellas es aplicar una gestión forestal adaptativa que reduzca la acumulación de combustible vegetal y el riesgo de grandes incendios.

También apuesta por impulsar la agricultura regenerativa, capaz de aumentar la materia orgánica del suelo y mejorar el almacenamiento natural de carbono.

Sin embargo, los investigadores subrayan que ninguna estrategia será suficiente sin una reducción drástica de las emisiones procedentes de los combustibles fósiles, ya que los ecosistemas podrían perder progresivamente su capacidad de compensarlas.

Investigación científica

Los resultados del estudio publicado en Nature Communications muestran que el calor extremo no solo afecta a las personas o a la biodiversidad, sino que también modifica el funcionamiento del planeta al reducir la capacidad de la naturaleza para absorber CO₂.

Comprender cómo responden los ecosistemas a estos nuevos extremos climáticos será fundamental para mejorar los modelos climáticos y diseñar políticas eficaces que permitan frenar el calentamiento global antes de que este cambio se vuelva irreversible.

El calor extremo dispara las emisiones de CO₂ de los ecosistemas en 15 segundos

¿Por qué el calor extremo dispara las emisiones de CO₂ de los ecosistemas?

Porque las altas temperaturas aceleran la respiración de las plantas y la actividad de los microorganismos del suelo, liberando más carbono a la atmósfera.

¿Qué descubrió el estudio publicado en Nature Communications?

Que durante 2024 los ecosistemas terrestres emitieron más CO₂ del habitual y redujeron su capacidad para actuar como sumideros de carbono.

¿Qué ecosistemas liberaron más carbono en 2024?

Principalmente los matorrales y pastizales, seguidos por los bosques y las tierras agrícolas.

¿Cómo se puede evitar que los ecosistemas emitan más CO₂?

Los investigadores proponen mejorar la gestión forestal, impulsar la agricultura regenerativa y reducir con rapidez las emisiones de origen fósil.

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