La Unión Europea mantiene el reglamento del metano y no modificará la normativa que obliga a controlar las emisiones asociadas a las importaciones de petróleo, gas y carbón, pese a las peticiones de aplazamiento formuladas por varios Estados miembros y por algunos de los principales países exportadores de gas.
La Comisión Europea considera que esta legislación resulta esencial para cumplir los objetivos de descarbonización y reforzar la lucha contra el cambio climático. En lugar de reabrir el texto legal, el Ejecutivo comunitario prepara orientaciones para facilitar su aplicación antes de que las nuevas obligaciones entren en vigor en 2027.
La Unión Europea mantiene el reglamento del metano frente a las presiones para retrasarlo
La Comisión Europea rechaza reabrir una de las normas más importantes de su estrategia climática y apuesta por facilitar su aplicación mediante recomendaciones, mientras crece la preocupación de varios gobiernos y grandes exportadores de gas.
Bruselas mantiene firme su hoja de ruta contra el impacto climático. La cúpula energética comunitaria rechaza tajantemente retrasar la estricta normativa de control ambiental, diseñada para auditar exhaustivamente las fugas invisibles en el sector fósil.
La firmeza institucional choca frontalmente con los gigantes del sector extractivo internacional, alarmados por las exigencias de la comunidad. Empresas norteamericanas y africanas temen que las nuevas directrices colapsen el flujo regular de mercancías hacia Europa.
La Unión Europea mantiene el reglamento del metano como una pieza clave de su estrategia climática
El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, reiteró que la Comisión no tiene intención de modificar el reglamento aprobado en 2024, pese a las presiones recibidas desde distintos gobiernos europeos y desde algunos de los principales proveedores internacionales de gas.
El responsable comunitario defendió que la normativa constituye un elemento fundamental para avanzar hacia una transición energética limpia, ya que permitirá establecer reglas comunes para medir, notificar y verificar las emisiones de metano en todo el sector energético.
Además, insistió en la necesidad de garantizar unas condiciones de competencia equitativas para todas las empresas que operan en el mercado europeo, independientemente de su país de origen.
Estados Unidos y varios exportadores de gas piden retrasar la aplicación
La entrada en vigor de las nuevas obligaciones ha generado inquietud en Estados Unidos, Catar, Nigeria y Argelia, cuatro de los principales suministradores de gas al mercado europeo.
Estos países consideran que los nuevos requisitos podrían dificultar las exportaciones hacia la Unión Europea y han trasladado oficialmente su preocupación a las instituciones comunitarias mediante diferentes iniciativas diplomáticas.
La posición estadounidense también fue reiterada públicamente por el embajador ante la UE, Andrew Puzder, que volvió a reclamar una revisión del calendario previsto para la aplicación del reglamento.
Una parte de la Unión Europea también reclama un aplazamiento
Las dudas sobre la aplicación de la norma no proceden únicamente de terceros países. Al menos doce Estados miembros, encabezados por Chequia y Eslovaquia, han solicitado retrasar durante tres años la entrada en vigor de las obligaciones aplicables a los importadores.
Entre los países críticos figuran también Alemania, Italia, Polonia y Eslovenia, que argumentan que la situación geopolítica, la seguridad energética y las dificultades técnicas aconsejan conceder más tiempo a las empresas para adaptarse.
Los gobiernos favorables al aplazamiento consideran que un retraso permitiría reducir la inseguridad jurídica y evitar posibles problemas en el suministro energético europeo.
El metano se convierte en un objetivo prioritario para reducir el calentamiento global
La Comisión Europea recuerda que el metano posee un efecto de calentamiento mucho más intenso que el CO₂ durante las primeras décadas tras su emisión, por lo que reducir sus fugas constituye una de las medidas más eficaces para frenar el cambio climático a corto plazo.
El reglamento aprobado en 2024 establece por primera vez un marco europeo para controlar las emisiones de metano asociadas a la producción y, progresivamente, también a las importaciones de combustibles fósiles.
Con esta normativa, Bruselas pretende mejorar la transparencia del sector energético y reducir las emisiones derivadas de toda la cadena de suministro.
Bruselas apuesta por recomendaciones para facilitar el cumplimiento
Aunque descarta modificar la legislación, la Comisión Europea reconoce que existen dificultades prácticas durante la fase de implantación y trabaja en un conjunto de recomendaciones destinadas a facilitar su aplicación.
Esta solución cuenta con el respaldo de España y no encuentra oposición por parte de Francia, que considera posible mantener los objetivos climáticos sin alterar el contenido del reglamento.
El Ejecutivo comunitario confía en que estas orientaciones permitan resolver gran parte de las dudas planteadas por los Estados miembros y por la industria energética sin necesidad de retrasar la entrada en vigor de la normativa.
El malestar también impacta en el bloque comunitario, donde una docena de miembros exige un aplazamiento prudencial de tres años. Estos gobiernos alertan sobre posibles apagones industriales y un encarecimiento generalizado de las facturas.
Frente a la resistencia, el ejecutivo propone guías técnicas alternativas que flexibilicen la transición sin alterar la ley. El objetivo prioritario es erradicar el metano, que es el gas más dañino para el calentamiento global, antes de que desestabilice por completo la atmósfera.
¿Por qué la Unión Europea mantiene el reglamento del metano?
La Unión Europea mantiene el reglamento del metano porque considera que reducir las emisiones de este potente gas de efecto invernadero resulta imprescindible para alcanzar los objetivos de neutralidad climática y reforzar la credibilidad de la política ambiental europea.
Mientras continúan las negociaciones entre Bruselas, los Estados miembros y los grandes exportadores de energía, la Comisión mantiene su apuesta por aplicar la normativa en 2027, apoyándose en nuevas recomendaciones para facilitar su cumplimiento sin modificar el marco legal aprobado.
La Unión Europea mantiene el reglamento del metano en 15 segundos
¿Qué es el reglamento europeo del metano?
Es una normativa aprobada por la Unión Europea en 2024 que obliga a medir, verificar y comunicar las emisiones de metano en el sector energético, incluyendo progresivamente las importaciones de petróleo, gas y carbón.
¿Por qué algunos países quieren retrasar el reglamento del metano?
Varios gobiernos europeos y grandes países exportadores de gas consideran que las nuevas exigencias pueden generar problemas de suministro, aumentar la carga administrativa para las empresas y crear inseguridad jurídica durante su aplicación.
¿Por qué la Comisión Europea rechaza modificar la normativa?
La Comisión considera que el reglamento es esencial para reducir las emisiones de metano, avanzar en la transición energética y garantizar que todas las empresas cumplan las mismas normas ambientales.
¿Cuándo comenzarán a aplicarse las nuevas obligaciones?
La entrada en vigor de los requisitos para los importadores está prevista para 2027, aunque la Comisión Europea trabaja en recomendaciones para facilitar su aplicación sin modificar el reglamento.













