Ozono incendios forestales: el contaminante oculto que causa miles de muertes

Publicado el: 30 de abril de 2026 a las 13:41
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ozono de incendios forestales

El ozono de incendios forestales se está consolidando como uno de los riesgos más infravalorados para la salud pública. Un estudio internacional revela que este contaminante, generado por el humo, podría estar causando más de 2.000 muertes prematuras al año en Estados Unidos.

Hasta ahora, el foco se había puesto casi exclusivamente en las partículas finas. Sin embargo, la investigación demuestra que el ozono troposférico juega un papel clave y creciente en el impacto sanitario de los incendios.



El impacto en la salud pública es preocupante, especialmente para los grupos vulnerables como niños, ancianos y personas con enfermedades preexistentes.

La exposición prolongada al ozono puede provocar síntomas como dificultad para respirar, tos, agravamiento del asma y enfermedades pulmonares crónicas.



Ozono incendios forestales: el contaminante invisible que aumenta la mortalidad

El humo no solo contamina con partículas: también dispara un gas peligroso para la salud.

La investigación analiza datos entre 2006 y 2023 combinando satélites, estaciones terrestres y modelos de aprendizaje automático. El objetivo: aislar cuánto del ozono presente en el aire procede directamente del humo.

El resultado es contundente: durante episodios de incendios, el ozono de incendios forestales puede aumentar hasta un 16 %, alcanzando niveles significativamente más altos que en condiciones normales.

Más de 2.000 muertes al año: el impacto real en la salud

El estudio estima que este incremento se traduce en unas 2.045 muertes prematuras anuales en Estados Unidos.

El ozono está relacionado con problemas respiratorios y cardiovasculares, afectando especialmente a las personas mayores. Este dato cambia el enfoque tradicional, ya que muestra que el impacto del humo va mucho más allá de las partículas contaminantes.

Por qué el ozono actúa de forma diferente a las partículas

Uno de los hallazgos más relevantes es que el ozono no sigue el mismo patrón que las partículas PM2.5.

Mientras estas aumentan directamente con el humo, el ozono depende de reacciones químicas complejas entre contaminantes y condiciones meteorológicas. Esto hace que su comportamiento sea menos predecible y más difícil de controlar.

Regiones más afectadas: un patrón inesperado

El estudio identifica que las zonas con mayor impacto no coinciden siempre con las áreas donde se producen los incendios.

El medio oeste y el sudeste de Estados Unidos presentan niveles elevados de ozono asociado al humo, lo que demuestra que este contaminante puede desplazarse y afectar a regiones alejadas del origen del fuego.

Un problema creciente con el cambio climático

El aumento de incendios forestales, impulsado por el cambio climático, está intensificando este fenómeno.

A medida que los incendios se vuelven más frecuentes e intensos, también lo hace la generación de ozono. Esto convierte al ozono de incendios forestales en un factor clave en la futura carga global de enfermedad relacionada con la contaminación del aire.

Por qué medir solo partículas puede ser un error

El estudio advierte de que centrarse únicamente en las PM2.5 puede subestimar el riesgo real.

Los investigadores proponen desarrollar índices que integren varios contaminantes, incluyendo el ozono, para evaluar de forma más precisa el impacto del humo sobre la salud.

Las conclusiones sobre el ozono y los incendios forestales

La presencia constante de este contaminante puede aumentar la carga de enfermedades y la mortalidad en las comunidades cercanas a áreas propensas a incendios.

¿Qué es el ozono de incendios forestales?

Es un gas contaminante que se forma cuando el humo reacciona con otros compuestos en la atmósfera.

¿Por qué es peligroso?

Puede causar problemas respiratorios y cardiovasculares y aumentar la mortalidad.

¿Cuántas muertes provoca?

El estudio estima más de 2.000 muertes prematuras al año en EE UU.

¿Por qué no se había detectado antes?

Porque la mayoría de estudios se centraban en partículas finas y no en el ozono.

El ozono de incendios forestales emerge como un contaminante silencioso pero crítico en la crisis ambiental actual. Su impacto, hasta ahora infravalorado, obliga a replantear cómo se mide y se gestiona la calidad del aire.

En un escenario de incendios cada vez más frecuentes, entender este fenómeno no es solo una cuestión científica, sino una prioridad para la salud pública y las políticas ambientales.

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