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Brasil lanza una carrera contrarreloj: restaurará 163.000 km² mientras la degradación amenaza ya un tercio del país

El gobierno brasileño oficializa en la cumbre internacional COP17 de Mongolia la restauración urgente de 163.000 kilómetros cuadrados de suelos totalmente erosionados.

Brasil lanza una carrera contrarreloj: restaurará 163.000 km² mientras la degradación amenaza ya un tercio del país

Brasil se juega su reputación mundial: desde la COP17 sobre desertificación, informaron este martes que el país sudamericano se ha comprometido a revivir 163.000 kilómetros cuadrados de suelos degradados para 2030.

Con el territorio brasileño marcado por los desastres ecológicos como la tala desmedida se ha elaborado un plan estatal donde se busca proteger otros tres millones y medio de kilómetros repartidos entre territorios indígenas y varias reservas.

Las promesas no deben caer en saco roto, ya que cada década se pierden cerca de 75.000 kilómetros cuadrados de tierra por culpa de la aridez en el Cerrado y la Caatinga, algo que castiga, aún más si cabe, las cuencas fluviales del país.

Es hora de tomar medidas contundentes, dejar de despilfarrar y proteger a los 39 millones de personas que se ven sumidas en la pobreza por la sequía.

Brasil lanza una carrera contrarreloj

Este martes, Brasil se comprometió a recuperar más de 163.000 kilómetros cuadrados de tierras degradadas hasta 2030, según informaron este martes fuentes oficiales enviadas a Mongolia en el marco de la COP17.

El plan es utilizar vegetación nativa, sistemas agroforestales sostenibles y acciones de conservación en territorios indígenas y las cuencas hidrográficas para la completa restauración del territorio.

El ministro de Medioambiente y Cambio Climático, João Paulo Capobianco, enviado especial en la COP17, declaró que el plan estatal brasileño incluye impulsar medidas de “prevención, conservación y gestión sostenible” en casi 4 millones de kilómetros cuadrados. Estas iniciativas forman parte de la meta voluntaria a la que Brasil se ha comprometido en la COP17.

Los datos asustan

El gobierno brasileño presentó los datos que justificaban sus acciones tan urgentes. Aproximadamente un tercio del territorio, unos 2.3 millones de kilómetros cuadrados, presenta diferentes niveles de degradación.

A su vez, el Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales avisó que Brasil tiene cada vez más zonas con clima semiárido, con un aumento de 75.000 kilómetros cuadrados por década, afectando a dos ecosistemas muy importantes del país: la Caatinga y el Cerrado.

El cambio climático aprieta

Brasil se enfrenta a la pérdida de caudales de los ríos en la mayoría de las regiones, pero sobre todo en el norte, donde se encuentra la Amazonía, y en el noroeste, coincidiendo además en que son las dos regiones más pobres del país, según informó la Agencia Nacional de Aguas y Saneamiento Básico.

El cambio climático no afecta solo a las reservas hídricas y a la biodiversidad, sino que amenaza la capacidad de producción de las tierras destinadas a la agricultura.

El ejecutivo brasileño se ha comprometido a acabar con la deforestación ilegal para 2030, con 39 millones de personas repartidas en 1649 municipios propensos a sufrir desertificación y sus consecuencias. Esta medida no solo es importante, es urgente.

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