Los incendios en la Patagonia argentina atraviesan una de las peores temporadas en décadas, impulsados por el cambio climático y la falta de recursos estatales. Más de 45.000 hectáreas ya fueron destruidas, con bosques, viviendas e infraestructuras reducidas a cenizas.
Los incendios en la Patagonia argentina avanzan sin control
El fuego avanza sin freno en el sur del país, con miles de hectáreas destruidas, comunidades en riesgo y fuertes críticas por la falta de prevención.
La Patagonia argentina se enfrenta a una de sus peores temporadas de incendios forestales en décadas desde el inicio del verano austral, impulsada por las duras condiciones climáticas y la reducción de los recursos estatales para la prevención y la respuesta. Más de 45.000 hectáreas de áreas protegidas, viviendas e infraestructura ya han sido destruidas.
En el Parque Nacional Los Alerces, en la provincia de Chubut, los incendios provocados por un rayo en diciembre han quemado alrededor de 20.000 hectáreas de terreno montañoso boscoso. Y continúan avanzando hacia zonas residenciales cercanas a pesar de los continuos esfuerzos de extinción.
Cambio climático y sequía extrema detrás del fuego en la Patagonia
La Patagonia argentina afronta desde el inicio del verano austral una de las peores temporadas de incendios en décadas. En un contexto de crecientes cambios en las condiciones climáticas y de reducción de recursos estatales para prevenir y contener el avance de las llamas. Las mismas ya destruyeron más de 45.000 hectáreas de zonas protegidas, viviendas e infraestructura.
En el Parque Nacional Los Alerces, en la provincia de Chubut, 20.000 hectáreas de terreno montañoso cubierto de bosque y vegetación han sido alcanzadas por incendios. Estos fueron atribuidos a la caída de un rayo en diciembre pasado. El problema es que bomberos y brigadistas aún no logran contener en su avance hacia zonas residenciales aledañas.
Unos 200 kilómetros más al sur, un incendio en un sector boscoso conocido como Puerto Patriada superó en los últimos días la cifra de 23.000 hectáreas quemadas. Y afectó numerosos hogares en las localidades turísticas de Epuyén y El Hoyo.
En la zona de El Turbio, también en Chubut, otras 3.000 hectáreas se quemaron desde comienzos de 2026. A estos focos se suman varios más pequeños distribuidos en otros puntos de la Patagonia. Y cuyo impacto todavía no ha podido ser calculado.
Diferentes brigadas locales, provinciales y nacionales se desplazaron a los distintos focos para frenar el fuego con cientos de bomberos especializados, voluntarios y asistentes. A la par del despliegue de transportes terrestres, carros bomba, helicópteros y hasta aviones hidrantes de gran tamaño.
A través de la articulación de la Agencia Federal de Emergencias, organismo dependiente del Ministerio de Seguridad Nacional, recursos y efectivos fluyeron desde todo el país. E incluso bomberos de Chile concurrieron a brindar apoyo.
Negligencias humanas y fallos de prevención agravan los incendios forestales
El verano es la temporada más propicia para la propagación de incendios en el bosque andino patagónico, por las características habituales del clima.
Pero los especialistas explicaron que el aumento del promedio de la temperatura y la menor acumulación de nieve y precipitaciones durante el resto del año multiplican la probabilidad de que el fuego se inicie. Ya sea por eventos naturales o por la acción -u omisión- humana.
En el caso de Puerto Patriada, la Justicia investiga un posible origen intencional tras haber encontrado combustible en la zona. El Gobierno argentino apuntó contra «grupos terroristas autodenominados mapuches». Pero fuentes judiciales aclararon rápidamente que no manejan esa hipótesis como parte de la investigación.
En la provincia de Santa Cruz se quemaron desde finales de diciembre de 2025 unas 700 hectáreas por causa de una fogata mal apagada. Y en Río Negro, otras 3.000 hectáreas fueron afectadas por una quema de pastizales que inició de manera controlada por parte de productores agropecuarios, pero se extendió mucho más allá de lo esperado.
Los humanos están detrás de la mayoría de los incendios en la Patagonia argentina
«El 95 % de los incendios son producto de los seres humanos, pero eso no implica que sean intencionales», explicó Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Bosques de la organización Greenpeace. Se refería a que los fuegos pueden deberse a negligencias puntuales pero también a errores en la administración de zonas con potencial de incendios.
Organizaciones como Greenpeace y la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) señalan que, en paralelo a las condiciones climáticas actuales, las decisiones presupuestarias y estratégicas del Gobierno del presidente Javier Milei han provocado retrasos en la lucha temprana contra el fuego.
Andrés Nápoli, director ejecutivo de FARN, advirtió que el Ejecutivo gastó en el último año solo el 75 % del presupuesto destinado al manejo del fuego y que los fondos nacionales aprobados por el Congreso para prevenir y combatir incendios forestales fueron recortados en un 71 % en 2026.
Recortes presupuestarios retrasan la respuesta ante los incendios en la Patagonia argentina
«Los legisladores que representan a las provincias afectadas por los incendios aprobaron esas reducciones por un acuerdo global con el Gobierno», subrayó Nápoli. Los gobernadores de estas provincias, encabezados por Ignacio Torres, de Chubut, solicitaron al Congreso la declaración de una Emergencia Ígnea nacional debido a los incendios. Algo que los ejecutivos provinciales ya hicieron en octubre pasado ante lo que describieron como «la sequía más severa desde 1965».
Tanto FARN como Greenpeace coinciden en que la mejor medida para controlar los incendios es la prevención. Porque cuando el fuego está desatado es muy difícil contenerlo sin lluvias.
«Está perfecto que intervengan aviones hidrantes, pero es como que tu casa esté prendida fuego e intentes apagarla con un vaso de agua«, mencionó Giardini. Y graficó la extensión de los incendios en Chubut al señalar que el territorio incendiado equivale al doble de la superficie de la ciudad de Buenos Aires, capital del país y donde viven más de tres millones de personas.
Los especialistas relacionan la magnitud e intensidad de los incendios con el aumento de las temperaturas medias. Además de la reducción de las nevadas y la disminución de las precipitaciones. Explican que estas condiciones aumentan el riesgo de incendios tanto por causas naturales como por la actividad humana.
Si bien la mayoría de los incendios son de origen humano, no son necesariamente intencionales. Y a menudo se deben a negligencia o mala gestión del territorio. A ello se suma que las organizaciones ambientalistas advierten que los recortes presupuestarios y la insuficiente inversión del gobierno nacional han dificultado el control temprano de los incendios. Seguir leyendo en ECO AMERICA





















