Hot Cross Bun volvió a nadar libre el 10 de junio de 2026, dos meses después de ser encontrada con una red profundamente clavada en el cuello. La joven foca gris fue liberada en la costa de Cornualles junto a Churro, otra cría rehabilitada, con un peso saludable de 36 kilos y una cicatriz que recuerda lo cerca que estuvo de no sobrevivir.
La escena tiene algo de alivio, pero también deja una pregunta incómoda. ¿Cuántos animales quedan atrapados en redes, cuerdas y anzuelos sin que nadie llegue a verlos? El caso de Hot Cross Bun terminó bien, aunque el Cornish Seal Sanctuary advierte de que los aparejos de pesca y la captura accidental siguen causando lesiones y muertes en las aguas británicas.
Una red que se hundía en el cuello
Hot Cross Bun era un macho de foca gris de unos cinco meses cuando fue localizado el 10 de abril en Nanjizal, cerca de Penzance. Varias personas avisaron y los voluntarios de British Divers Marine Life Rescue acudieron para retirar la red y trasladarlo al hospital del santuario.
El animal estaba agotado, deshidratado y con fiebre. La red había penetrado en la piel y provocado heridas anchas y profundas en la parte posterior del cuello, por lo que recibió antibióticos, analgésicos, hidratación y curas diarias.
En un animal joven, el problema empeora a medida que crece. El material se tensa, corta cada vez más y puede convertir una vuelta de cuerda en una lesión mortal. Esta vez, la llamada llegó a tiempo.
Dos meses para volver al mar
La recuperación comenzó a notarse pronto. En una semana, las heridas ya mostraban signos de mejoría y, después de tres semanas, Hot Cross Bun pudo dejar la unidad hospitalaria para pasar a las piscinas de rehabilitación, donde el agua salada ayudó en el proceso.
Curar la piel no era suficiente. La foca también tenía que ganar fuerza, relacionarse con otros ejemplares y competir por el pescado sin acostumbrarse a las personas, porque depender del contacto humano puede reducir sus posibilidades de sobrevivir una vez liberada.
El 10 de junio salió al océano junto a Churro. Pesaba 36 kilos, estaba fuerte y conservaba una cicatriz visible, aunque los cuidadores consideran que esa marca no debería impedirle llevar una vida normal en libertad.
El final de una temporada exigente
La liberación cerró la temporada de rehabilitación de 2025 y 2026 del Cornish Seal Sanctuary. Durante ese periodo, el equipo atendió a 47 crías y el 72,3 % llegó con heridas, mientras que otras presentaban desnutrición o problemas respiratorios.
Detrás de cada regreso al mar hay muchas horas que no aparecen en el vídeo final. El centro contabilizó 8460 horas de cuidados, utilizó unos 8000 kilos de pescado, 658 toallas y registró 10 150 cambios de botas. No es poca cosa.
Grace Jones, coordinadora de conservación del santuario, resumió la advertencia con claridad. «Reducir la captura accidental es uno de los pasos más importantes para proteger mejor a nuestras especies marinas y costeras».
El problema que no se ve
Conviene hacer una precisión. El santuario reconoce que quizá nunca se sepa cómo quedó atrapado Hot Cross Bun, por lo que no puede afirmarse que fuera capturado durante una operación pesquera. Lo comprobado es que una red vinculada a la pesca terminó incrustada en su cuello.
La captura accidental ocurre cuando una actividad dirigida a una especie atrapa a otra que no era el objetivo. Focas, delfines, marsopas, aves marinas, tiburones y otros animales pueden quedar retenidos en redes, enganchados en líneas o enredados en distintos aparejos.
Un informe de Wildlife and Countryside Link estima que las pesquerías comerciales matan cada año en aguas británicas a más de 10 000 aves marinas, más de 1000 cetáceos y alrededor de 500 focas. No son recuentos directos de todos los barcos, sino estimaciones construidas con los datos disponibles, y la propia coalición avisa de que la falta de vigilancia y notificación puede ocultar una cifra mayor.
Las soluciones ya están sobre la mesa
La coalición ambiental pide planes obligatorios para reducir la captura accidental, más notificación de incidentes y vigilancia electrónica remota mediante cámaras y sensores a bordo. También reclama artes de pesca mejor diseñadas y medidas específicas en las zonas y épocas de mayor riesgo.
Hay ejemplos que muestran que el daño puede reducirse. En Filey Bay, una colaboración entre pescadores y conservacionistas bajó las muertes estimadas de aves marinas de unas 700 al año a solo cuatro o cinco, en buena parte mediante cambios como el uso de redes más pesadas.
El Gobierno británico mantiene desde 2022 una iniciativa para reducir la captura accidental y ha ampliado el programa Clean Catch. Durante 2026 también continúa una prueba con vigilancia electrónica, avisos de los patrones y dispositivos para alejar aves, pero las organizaciones ecologistas consideran que los proyectos parciales todavía no cubren toda la flota.
Qué hacer al encontrar una foca
Ver una foca quieta en la playa no significa necesariamente que esté abandonada. Estos animales salen a tierra para descansar, digerir y criar, por lo que la recomendación es mantener distancia, no tocarla y no empujarla de nuevo al agua.
Si está herida, muy delgada, enredada, respira con dificultad o parece enferma, hay que observar desde lejos y avisar a un servicio local de rescate de fauna, facilitando una ubicación precisa. Acercarse para cortar una red sin preparación puede poner en peligro tanto al animal como a la persona. Hot Cross Bun tuvo suerte porque alguien miró, entendió que algo iba mal y pidió ayuda.
La actualización oficial más reciente sobre su recuperación y liberación ha sido publicada por el Cornish Seal Sanctuary.



