Filadelfia pintó 338 techos de blanco entre 2001 y 2003 para ayudar a las personas mayores de bajos ingresos a sobrellevar el calor del verano, y los investigadores encontraron dormitorios más frescos en la planta superior, mientras que las simulaciones sugirieron que el revestimiento reflectante por sí solo podría ahorrar alrededor de 472 kWh de electricidad de aire acondicionado al año

Publicado el 21 de septiembre de 2026 a las 12:35
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Tejados urbanos de colores claros que reflejan la luz del sol en una ciudad

Entre 2001 y 2003, el programa Cool Homes de Filadelfia aplicó revestimientos blancos en 338 tejados de hogares de personas mayores con pocos recursos. Su evaluación registró descensos de temperatura en los dormitorios superiores.

La experiencia dejó una enseñanza práctica que sigue vigente. Reducir el calor que entra por la cubierta puede mejorar el confort y disminuir las necesidades de aire acondicionado, algo especialmente relevante cuando preocupa la factura de la luz. Pero los resultados deben leerse distinguiendo la temperatura del techo, la del aire y las estimaciones de ahorro energético.

Una ayuda para hogares vulnerables

El piloto atendió a 375 hogares y estuvo dirigido por la Energy Coordinating Agency (ECA). Además del revestimiento blanco, muchos recibieron aislamiento y ventiladores, junto con orientación para afrontar los episodios de calor. Por tanto, el programa reunía varias actuaciones que podían influir en sus resultados.

Las viviendas adosadas de dos plantas, con cubiertas oscuras y poca pendiente, eran habituales entre los usuarios de la entidad. La documentación técnica describe una dificultad cotidiana que ayuda a entender la iniciativa. Algunas personas disponían de aire acondicionado, pero el coste de utilizarlo limitaba su uso.

Cuánto bajó la temperatura

Para estudiar los cambios se instalaron registradores de temperatura y humedad en una muestra de 35 casas. El seguimiento incluyó viviendas tratadas y otras utilizadas como comparación, según el resumen difundido por la Agencia de Protección Ambiental estadounidense (EPA) en marzo de 2003. Aquella muestra de seguimiento era mucho menor que el conjunto de hogares beneficiarios.

En dormitorios superiores sin aire acondicionado, las máximas del techo interior bajaron en torno a 4 o 5 °F, aproximadamente entre 2,2 y 2,8 °C. El descenso del aire fue menor, alrededor de un grado centígrado. La publicación técnica también explica que, en habitaciones climatizadas, parte del beneficio podía reflejarse en menores necesidades de refrigeración.


¿Significa esto que la temperatura interior se redujo a la mitad? No, la referencia a la mitad compara la magnitud de dos descensos, el del aire y el del techo. El boletín de la EPA recoge esa distinción, que resulta esencial para entender qué cambió realmente dentro de las casas.

Qué significan los 560 kWh

La evaluación de 2004 simuló una vivienda completamente climatizada y calculó un consumo anual de refrigeración de 1736 kWh antes de las mejoras. Con revestimiento blanco y aislamiento combinados, estimó 1178 kWh, una diferencia de 558 kWh, redondeable a 560.

El revestimiento por sí solo ofrecía un ahorro calculado de 472 kWh anuales. Esa cifra también aparece en la publicación técnica de 2006, donde se identifica expresamente como resultado de una simulación.

El informe original advierte de que faltaban datos de consumo eléctrico posteriores a la intervención para comprobar el ahorro. Los 560 kWh representan, por tanto, el escenario calculado para ambas mejoras, sin demostrar que cada familia ahorrase esa cantidad en sus facturas.

Por qué funciona el blanco

Una cubierta reflectante devuelve al exterior una mayor proporción de la radiación solar que recibe. Esa propiedad se llama reflectancia solar o albedo y permite que el tejado absorba menos energía. También importa su capacidad para liberar el calor absorbido, conocida como emisividad térmica.

El resultado depende de las propiedades del material y de cómo se integra en el edificio. El Departamento de Energía estadounidense explica que existen membranas, tejas y productos de otros colores con pigmentos reflectantes. Una cubierta fría puede adoptar distintas soluciones según el tipo de tejado.

Qué revisar antes de actuar

Para trasladar esta idea a una vivienda española, conviene evaluar el clima, el aislamiento existente y las necesidades de calefacción y refrigeración. Son los factores que destaca el Departamento de Energía al valorar estas cubiertas. En climas fríos, reflejar más radiación también puede aumentar la energía necesaria para calentar la casa durante el invierno.

La instalación y el mantenimiento cuentan. El organismo recomienda elegir adecuadamente al instalador y revisar la cubierta, limpiándola cuando sea necesario para conservar su capacidad reflectante. Además, aprovechar una renovación prevista puede resultar más económico que sustituir una cubierta que todavía está en buen estado.

Un efecto más allá de casa

La EPA señala que extender estas cubiertas puede contribuir a reducir el calentamiento del aire urbano y el consumo asociado a la climatización. Su aplicación debe acompañarse de otras mejoras de eficiencia, como el aislamiento, para aprovechar mejor sus beneficios.

El caso de Filadelfia quedó documentado en la evaluación de Michael Blasnik de noviembre de 2004. La información oficial sobre el funcionamiento y las limitaciones de estas soluciones está recogida en la guía de cubiertas frías de la EPA, actualizada el 18 de junio de 2026.

ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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