El regreso de la tortuga gigante a Floreana ya es una realidad tras 180 años de ausencia. Un total de 158 ejemplares descendientes del linaje original han sido liberados en esta isla de Galápagos, marcando el inicio de una restauración ecológica histórica.
La especie autóctona fue declarada extinta en el siglo XIX, pero décadas de investigación genética y reproducción controlada han permitido recuperar individuos con una alta carga genética de sus antepasados. El archipiélago vuelve así a caminar con uno de sus símbolos más emblemáticos.
Regreso de la tortuga gigante a Floreana impulsa la restauración ecológica
Galápagos libera 158 ejemplares descendientes de la especie extinta y activa un ambicioso proyecto de restauración ecológica.
Se conocen al menos quince especies de tortugas gigantes de Galápagos. Y tres están extintas, incluyendo la tortuga de Floreana. El nuevo proyecto de restauración busca revertir parte de esa pérdida.
El Parque Nacional Galápagos lidera la iniciativa de Restauración Ecológica de Floreana, descrita como uno de sus retos de conservación más ambiciosos. El objetivo es la recuperación del ecosistema a largo plazo.
158 ejemplares liberados tras décadas de investigación
Floreana, una de las trece islas grandes que componen las Islas Galápagos (Ecuador), vuelve a tener desde este viernes, por primera vez en 180 años, descendientes de su especie autóctona de tortuga gigante caminando en su territorio, tras la liberación de 158 ejemplares criados como parte del programa de conservación y recuperación de esta emblemática especie que da nombre a la región insular.
La Fundación Charles Darwin (FCD) y el Ministerio de Ambiente detallaron que la tortuga gigante de Floreana (Chelonoidis niger niger) estaba extinta en la isla desde mediados del siglo XIX. Pero con la liberación de este viernes, sus descendientes más cercanos, con una alta carga genética de sus antepasados extintos aunque no se consideran exactamente la misma especie, vuelven a caminar por sus ecosistemas. Y marcan así el inicio del Proyecto de Restauración Ecológica de Floreana.
Se tiene conocimiento de al menos quince especies distintas de tortugas gigantes de Galápagos. Tres de ellas se consideran extintas, entre ellas la tortuga de Floreana.
Una especie extinguida desde el siglo XIX
«El proyecto de Restauración Ecológica de Floreana representa uno de los mayores retos asumidos por el Parque Nacional Galápagos«. Esto lo mencionó Lorena Sánchez, directora del Parque.
«Tras varios años de trabajo sostenido, basado en estudios rigurosos, el regreso de las tortugas gigantes reflejan una visión de restauración a largo plazo orientada a recuperar, de forma progresiva, la funcionalidad de los ecosistemas de Floreana», continuó.
Por su parte, Verónica Mora, representante comunitaria de la isla Floreana, destacó que el regreso de las tortugas gigantes «demuestra lo que es posible cuando una comunidad lidera y múltiples socios se unen con un propósito compartido».
El proyecto, desarrollado en una isla habitada por unas 160 personas, se basa en un enfoque comunitario. El mismo busca asegurar tanto la conservación de los ecosistemas como los medios de vida locales.
Según la Fundación Charles Darwin, la población ha participado en talleres de planificación, medidas de bioseguridad y monitoreo ecológico. Lo que ha permitido avances relevantes de conservación como el redescubrimiento del pachay (Laterallus spilonota), un ave rara no registrada en la isla desde la primera visita de Charles Darwin a Galápagos.
El papel clave de la genética en la recuperación
Las tortugas liberadas esta semana son el resultado de décadas de investigación científica liderada por la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG) e instituciones colaboradoras. El proceso empezó en los 2000, cuando los estudios genéticos revelaron que algunas tortugas que vivían en el volcán Wolf, al norte de la isla Isabela, la más grande del archipiélago, portaban ascendencia de Floreana.
Estos eran los últimos descendientes vivos de un linaje que se creía perdido, probablemente debido a prácticas históricas de la caza de ballenas. Que incluían desembarcar animales antes de largos viajes marítimos. Así, y a través de un programa de reproducción, estos individuos fueron criados para formar una población genéticamente lo más cercana posible a la tortuga gigante original de Floreana.
Este hito, según las administraciones, mejora también la recuperación del ecosistema.
Tortugas gigantes: ingenieras naturales del ecosistema
Rakan Zahawi, director ejecutivo de la Fundación Charles Darwin explicó que las tortugas gigantes son «fundamentales dentro de este ecosistema» porque dispersan semillas, moldean la vegetación, crean microhábitats e influyen en la regeneración de los paisajes.
La iniciativa fue liderada por el Ministerio del Ambiente y Energía, a través de la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG) y la Agencia de Regulación y Control de la Bioseguridad y Cuarentena para Galápagos (ABG). Y contaron con el apoyo de la Fundación Jocotoco, la Fundación Charles Darwin e Island Conservation, además del apoyo de Galápagos Conservancy.
La Fundación Charles Darwin afirma que los residentes locales se han unido a las iniciativas de planificación, bioseguridad y monitoreo. El trabajo comunitario también ayudó a redescubrir el pachay, una ave poco común en la isla.
Estudios genéticos encontraron tortugas en el Volcán Wolf, ubicado en la Isla Isabela, con ascendencia de Floreana. Un programa de reproducción reconstruyó un linaje cercano a la especie original. Y de esa manera logró restaurar funciones ecológicas clave para su recuperación. Seguir leyendo en ECO AMÉRICA.




















