Suena cruel pero tiene sentido: están disparando salmones a través de tubos neumáticos mediante un sistema de propulsión para salvarlos de la extinción

Publicado el: 1 de junio de 2026 a las 08:03
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Operario introduce un salmón en el sistema neumático Whooshh para ayudar a peces migratorios a superar presas.

Parece una escena imposible. Un salmón entra nadando en una estructura, atraviesa un tubo flexible a gran velocidad y sale de nuevo al agua varios metros más arriba, listo para continuar su viaje hacia la zona de desove. Pero no es un truco viral ni una ocurrencia de internet. Es una tecnología real pensada para ayudar a peces migratorios cuando las presas, los deslizamientos de tierra u otras barreras cortan su camino natural.

El sistema se conoce popularmente como «salmon cannon», aunque su nombre comercial es PassagePortal. Lo ha desarrollado Whooshh Innovations y utiliza presión de aire diferencial, tubos humedecidos y sistemas automáticos de reconocimiento para mover peces vivos sin tener que capturarlos uno a uno con redes o camiones. La idea llama la atención, sí. Pero detrás hay un problema muy serio para la biodiversidad de los ríos.



Una solución extraña para un problema muy común

Los salmones y otros peces migratorios necesitan subir por los ríos para reproducirse. El problema llega cuando encuentran presas, canalizaciones o pasos estrechos que rompen esa ruta. NOAA recuerda que estos animales pueden recorrer enormes distancias entre el mar y el agua dulce, pero muchas veces quedan bloqueados por presas y alcantarillas.

¿Qué significa esto en la práctica? Que un obstáculo construido para producir energía, almacenar agua o controlar avenidas puede convertirse en una pared para una especie que lleva miles de años haciendo el mismo viaje. Y si no llega a desovar, la siguiente generación se resiente.



Ahí entra este tubo neumático. No busca «lanzar» peces por diversión, sino darles un atajo controlado cuando el río ya no les permite pasar por sus propios medios. Es ingeniería, pero también una especie de parche para una herida que hemos abierto en muchos cauces.

Cómo funciona el tubo que mueve salmones

El pez entra de forma voluntaria en una estructura de paso, atraído por el flujo de agua. Después, un sistema de cámaras y sensores puede medirlo, reconocerlo y decidir por dónde debe ir. En el modelo flotante PassagePortal F, Whooshh afirma que el sistema puede operar de forma autónoma y clasificar peces en tiempo real.

El momento más llamativo llega dentro del tubo. El pez no viaja en una corriente de agua como si fuera una tubería normal. Se desplaza con aire a baja presión, dentro de un conducto flexible y humedecido. Según la ficha técnica de la compañía, los BurstBusters crean una presión diferencial de 1 PSI para empujar al pez por los MigratorTubes.

La velocidad media indicada por Whooshh es de 25 pies por segundo, unos 7,6 metros por segundo. Dicho de forma sencilla, un salmón puede salvar en pocos segundos un tramo que en condiciones naturales le exigiría mucha energía, sobre todo si se enfrenta a una presa alta o a una zona de fuerte corriente. No es poca cosa.

El caso Big Bar puso la tecnología a prueba

Uno de los ejemplos más conocidos ocurrió en el río Fraser, en Canadá. En 2019, un gran deslizamiento de tierra en Big Bar dejó una barrera en una zona clave para el salmón del Pacífico. El Gobierno canadiense informó de que unos 110 000 metros cúbicos de material cayeron al río, una cantidad equivalente a llenar 45 piscinas olímpicas.

La respuesta no dependió de una sola herramienta. Se usaron pasos alternativos, una escala de hormigón, transporte por camión y también el sistema Whooshh. Canadá adjudicó en 2020 un contrato de 4,45 millones de dólares estadounidenses para usar el sistema neumático en la zona del deslizamiento. Ese año, más de 161 000 salmones pasaron por el sitio de Big Bar, de los cuales unos 8200 fueron movidos mediante Whooshh y unos 1500 mediante transporte por camión.

Después llegaron obras más permanentes. Fisheries and Oceans Canada explica que se creó un paso «similar a la naturaleza» para reducir la velocidad del agua en el cañón. En 2022, unos 2,9 millones de salmones del Pacífico pasaron por Big Bar sin retrasos significativos, según la propia administración canadiense.

Lo importante no es el cañón, es el estrés del pez

La gran pregunta es evidente. ¿Esto hace daño a los salmones? La respuesta, por ahora, es prudente. No se puede afirmar que sea la solución perfecta para todos los ríos, pero sí hay estudios que han analizado su efecto en peces adultos.

Un trabajo del Pacific Northwest National Laboratory evaluó salmones Chinook adultos transportados por tubos de 12 y 77 metros. Los investigadores los compararon con peces movidos por el método tradicional de captura y transporte, y también con un grupo de control. No observaron diferencias significativas en supervivencia, lesiones o estrés después del tratamiento.

El mismo resumen científico señala que los indicadores de respuesta inmunitaria y estado reproductivo tampoco mostraron diferencias significativas entre los grupos. La conclusión fue que el dispositivo no pareció dañar ni alterar el funcionamiento fisiológico normal de esos Chinook adultos próximos a la maduración. Es un dato importante, aunque no convierte al sistema en una varita mágica.

También puede seleccionar qué peces pasan

La versión más avanzada no solo transporta. También puede reconocer peces, medirlos y clasificarlos. En un estudio publicado en Fisheries Research, los investigadores evaluaron el sistema Whooshh combinado con un equipo de escaneo y clasificación. El objetivo era permitir entrada voluntaria y paso selectivo río arriba para peces de distintos tamaños.

Los resultados indicaron que el sistema pudo clasificar peces por tamaño, con pocas lesiones externas y pocos eventos inesperados. El estudio lo presentó como una tecnología eficaz para salmónidos adultos cuando se usa junto a una entrada voluntaria adecuada.

Esto abre una puerta interesante. En ríos donde conviven especies nativas e invasoras, un sistema que identifica y deriva peces podría ayudar a proteger ciertas poblaciones. Pero también obliga a hacerlo bien. Una mala selección o un mal diseño en el punto de entrada puede convertir una buena idea en un problema nuevo.

No sustituye a un río sano

El tubo neumático puede ser útil, sobre todo en emergencias o en lugares donde retirar una presa no es viable a corto plazo. Pero la solución de fondo sigue siendo recuperar la conectividad natural de los ríos siempre que se pueda. Menos obstáculos, mejores caudales y hábitats más limpios. Eso no cabe dentro de un tubo.

También hay que mirar cada caso con lupa. No todos los peces tienen el mismo tamaño, la misma resistencia ni el mismo comportamiento. Un sistema que funciona para Chinook o steelhead en determinadas condiciones puede necesitar cambios para otras especies, otros caudales o barreras diferentes. La naturaleza rara vez acepta soluciones de copia y pega.

Aun así, la imagen de un salmón atravesando un tubo neumático resume bien el momento actual. Hemos modificado tanto algunos ríos que ahora necesitamos tecnología para ayudar a los peces a hacer lo que antes hacían solos. Y eso se nota.

El estudio científico sobre los efectos del sistema en salmones Chinook adultos ha sido publicado por el Pacific Northwest National Laboratory.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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