Los científicos lloran de emoción: captan un bongo de la montaña, una extraña especie en peligro de extinción de la que solo quedan 100 ejemplares vivos en el mundo

Publicado el: 22 de junio de 2026 a las 18:42
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Bongó de montaña captado por una cámara trampa en el bosque de Maasai Mau, Kenia, una especie en peligro crítico de extinción.

Un animal tan raro que muchos guardabosques solo lo conocen por huellas, excrementos o imágenes borrosas acaba de volver al foco mundial. Cámaras trampa instaladas en el bosque de Maasai Mau, en Kenia, han captado al bongó de montaña, un antílope en peligro crítico de extinción que los conservacionistas temían perdido en esa zona desde hacía más de media década.

El hallazgo no significa que la especie esté salvada. Pero sí cambia el mapa de la esperanza. Los últimos datos siguen siendo duros, con solo 28 individuos detectados por cámaras con apoyo de IA en el bastión de Aberdare y menos de 40 según las confirmaciones de los guardabosques. Aun así, ver bongós en Maasai Mau, a unos 200 kilómetros de Aberdare, abre una puerta que parecía cerrada.



Qué han captado las cámaras

Las imágenes muestran que el bongó de montaña sigue moviéndose por uno de los bosques más importantes de Kenia. Según Chester Zoo, las cámaras registraron un macho mayor que probablemente ya había sido identificado en 2018, además de un macho joven y una hembra explorando la región.

No es poca cosa. En animales tan esquivos, una imagen puede valer tanto como semanas de rastreo sobre barro, raíces y vegetación cerrada. Estos dispositivos se activan con el movimiento, pero alguien tiene que colocarlos, revisarlos y caminar hasta zonas donde no hay caminos cómodos ni cobertura fácil.



Oscar Dyer, director de operaciones del Mountain Bongo Project, resumió la escena con una frase muy clara. «La emoción en el campamento fue increíble cuando vimos las fotos por primera vez». Detrás de esa reacción hay años de trabajo silencioso de guardabosques locales en uno de los bosques más inaccesibles de Kenia.

Por qué este animal importa tanto

El bongó de montaña (Tragelaphus eurycerus isaaci) es uno de los antílopes forestales más llamativos de África. Tiene un pelaje castaño rojizo, rayas blancas verticales y cuernos en espiral. Parece fácil de ver, pero ocurre justo lo contrario. En la sombra del bosque se camufla como si el monte se lo tragara.

Por eso muchos lo llaman el «espíritu del bosque». ¿Cómo puede un animal tan grande desaparecer tan bien? La respuesta está en su comportamiento tímido, en la densidad de su hábitat y en que quedan muy pocos ejemplares. Chester Zoo lo describe como el antílope forestal más grande de África, pero también como un animal extremadamente raro y difícil de seguir.

La subespecie vive en los bosques de montaña de Kenia. Un artículo científico publicado en Oryx señala que el bongó de montaña es endémico de esos bosques de tierras altas y que su declive se debe, en gran medida, a la pérdida de hábitat, la presión de la caza y las enfermedades.

Un bosque fuera del foco

La reaparición en Maasai Mau tiene un detalle clave. Esta zona no es un parque nacional, a diferencia de Aberdare. Y eso cambia mucho las cosas. Cuando una especie tan amenazada aparece en un lugar con menor protección formal, la pregunta llega sola. ¿Debe reforzarse la vigilancia del bosque?

El conservacionista Tommaso Sandri, de Chester Zoo, lo dejó caer con claridad al valorar el hallazgo. «Esta es una noticia enorme». Según explicó, el hecho de que Maasai Mau no sea un parque nacional puede ayudar a que más organizaciones se centren en ampliar la protección del área.

El problema no es solo encontrar al animal, sino mantener vivo el bosque que necesita. El Mountain Bongo Project cita amenazas como la caza furtiva, la ocupación del hábitat y el pastoreo doméstico. Y en la práctica, eso significa trampas, presión humana, tala y pérdida de tranquilidad para una especie que ya vive al límite.

La cifra que preocupa

Los datos científicos explican por qué los conservacionistas no se dejan llevar por la euforia. El estudio de Oryx usó cámaras trampa y un sistema de identificación individual para estimar poblaciones salvajes. Su conclusión fue clara y preocupante, las dos poblaciones reproductoras analizadas sumaban entre 29 y 50 individuos.

Ese trabajo también recuerda que el bongó de montaña fue registrado en cuatro zonas aisladas de Kenia, Maasai Mau, Eburu, Aberdare y Mount Kenya. El aislamiento es un problema añadido. Cuando los grupos quedan separados, cualquier enfermedad, pérdida de crías o presión de caza pesa mucho más.

Las cifras pueden cambiar con nuevos censos, porque contar animales que casi nunca se dejan ver es muy difícil. Pero el mensaje de fondo no cambia. Estamos ante una subespecie en peligro crítico y con muy poco margen de error.

Criar, liberar y vigilar

La conservación del bongó de montaña no depende solo de encontrar individuos salvajes. También hay programas de cría, reintroducción y mejora genética. Mount Kenya Wildlife Conservancy anunció en enero de 2026 el nacimiento de su cría número 100 dentro del programa de reproducción y asilvestramiento.

Ese programa empezó en 2004 con la repatriación de 18 bongós de montaña desde Estados Unidos a Nanyuki. En 2022 llegó otro paso importante con la apertura del Santuario Mawingu Mountain Bongo, descrito por la propia conservancy como el primer santuario salvaje dedicado a esta especie.

Además, Chester Zoo señala que hay alrededor de 900 bongós en zoológicos y santuarios, incluidos los del santuario Mawingu. También destaca el traslado reciente de cuatro machos nacidos en Europa para reforzar la población gestionada, aunque insiste en algo importante. Proteger a los bongós salvajes sigue siendo esencial para conservar la diversidad genética.

Qué pasa ahora

El siguiente paso será convertir estas imágenes en protección real. Mara Elephant Project explicó que la foto recuperada en enero, tomada en diciembre de 2025, fue el primer registro confirmado mediante cámara trampa de bongós en Mau desde 2018. Ese dato servirá para orientar patrullas, colocar nuevas cámaras y diseñar estrategias de conservación a largo plazo.

En el fondo, lo que está en juego no es solo un antílope bonito. Es la salud de un bosque entero. Si el bongó vuelve a caminar por Maasai Mau, el mensaje es sencillo. Todavía queda algo que salvar. Pero el reloj corre, y en conservación las segundas oportunidades no suelen durar demasiado.

El comunicado oficial sobre el regreso del bongó de montaña al bosque de Maasai Mau ha sido publicado por Chester Zoo.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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