Naturaleza

Desapareció de la naturaleza en los años 60 por la caza y la pérdida de hábitat: décadas después, el último caballo salvaje del mundo vuelve a galopar libre en Mongolia

El último caballo salvaje del mundo vuelve a correr libre en Asia tras décadas de conservación y reintroducción.

Desapareció de la naturaleza en los años 60 por la caza y la pérdida de hábitat: décadas después, el último caballo salvaje del mundo vuelve a galopar libre en Mongolia

A finales de mayo de 2026, cinco caballos de Przewalski salieron de su recinto de adaptación y pisaron en libertad la Estepa Dorada de Kazajistán. Días después llegaron otros ocho desde centros europeos, una nueva pieza de un rescate que empezó en Mongolia y que está devolviendo a este caballo a paisajes donde llevaba generaciones ausente.

La noticia es esperanzadora, pero conviene no confundir un traslado con una recuperación completa. Un estudio publicado en mayo de 2026 muestra que los caballos nacidos en libertad y los reintroducidos no utilizan el terreno de la misma manera, así que su futuro depende del hábitat, la experiencia, el tamaño de los grupos y la presión humana.

El regreso no empezó ayer

El último avistamiento confirmado de un caballo de Przewalski libre se produjo en Mongolia en 1969. La reintroducción comenzó en 1992 y los primeros animales fueron liberados desde recintos de aclimatación en la reserva de Gran Gobi B en 1997.

Hay, por tanto, un matiz importante. Han pasado más de cinco décadas desde aquella última observación, pero la especie no acaba de volver ahora, ya que su recuperación en la naturaleza lleva más de treinta años y continúa ampliándose por Asia Central.

Qué caballo ha vuelto

En Mongolia lo llaman takhi. Es más pequeño y robusto que muchos caballos domésticos, con cabeza grande, cuello grueso, patas cortas, pelaje pardo y una crin oscura que se mantiene erguida.

También está considerado el último caballo salvaje superviviente, aunque su historia genética es compleja y sigue siendo investigada. A diferencia de los mustangos, no procede simplemente de caballos domésticos escapados en tiempos recientes.

Por qué desapareció

La especie no se esfumó por una sola causa. La caza, la captura de potros, la competencia con el ganado, la reducción del acceso al agua y a los mejores pastos, además de otras alteraciones humanas, fueron arrinconando a las últimas manadas.

Cuando dejó de encontrarse en libertad, los zoológicos pasaron de ser una vitrina a convertirse en su seguro de vida. Según el Zoo de Praga, toda la población actual desciende de solo 13 ejemplares fundadores, una base genética muy estrecha que obliga a planificar cada cruce con cuidado.

De los zoológicos a la estepa

El primer gran paso se dio en el Parque Nacional de Hustai, donde llegaron 16 caballos en junio de 1992. Después vinieron nuevas liberaciones en Mongolia, seguimiento de nacimientos, vigilancia veterinaria y años de trabajo para formar grupos capaces de buscar alimento y soportar un clima extremo.

El Zoo de Praga mantiene el libro genealógico internacional desde 1959. Entre 2011 y 2019 organizó nueve transportes a Mongolia, con cuatro animales destinados a Khomyn Tal y otros 30 a Gran Gobi B.

Volver no es abrir una puerta

¿Basta con soltar a un caballo y esperar que se las arregle? No. Los animales pasan meses en grandes recintos de aclimatación, donde aprenden a encontrar agua, excavar la nieve para alcanzar el alimento y crear relaciones sociales estables.

Después se emplea una liberación suave. La puerta del recinto se abre y son los propios caballos los que deciden cuándo salir, mientras los equipos siguen sus movimientos, su estado físico y su adaptación mediante observación directa o collares por satélite.

Lo que revela el nuevo estudio

El trabajo más reciente observó grupos de Gran Gobi B durante la primavera tardía y el otoño de 2019. Los investigadores combinaron observaciones de alimentación y descanso con información por satélite sobre vegetación, relieve y cobertura del suelo.

Los resultados encontraron diferencias claras entre los grupos nacidos en libertad y los reintroducidos. En primavera, los primeros tendían a alimentarse en zonas con mejor vegetación, mientras los recién llegados usaban áreas peores, un patrón que cambió en otoño.

¿Qué significa esto en la práctica? Que elegir un lugar bonito sobre el mapa no basta. Los autores piden tener en cuenta la calidad estacional del hábitat, la presencia de personas y ganado, y el tamaño de las manadas que se liberan.

Kazajistán abre otra etapa

Kazajistán inició su nuevo programa en 2024 con siete caballos. Tras casi un año de aclimatación, fueron liberados en 2025, y el 25 de mayo de 2026 salió otro grupo de cinco animales que ya había superado un invierno completo en la estepa.

En junio de 2026 llegaron ocho ejemplares más, cuatro machos y cuatro hembras, que ahora se adaptan en el centro de Alibi. El objetivo internacional es llevar entre 40 y 45 caballos a las estepas de Turgai antes de 2029 y formar una población capaz de mantenerse por sí sola.

«Compartimos una meta que puede inspirar a muchos, devolver a la naturaleza algo que se perdió y que pertenece a ella», afirmó Lenka Poliaková, directora del Zoo de Praga. La frase resume bien el proyecto, pero el resultado no se medirá por el número de vuelos, sino por los potros que nazcan y sobrevivan lejos de los recintos.

Las amenazas siguen ahí

Un invierno duro puede cambiarlo todo. Durante el episodio extremo de 2009 y 2010, la población de Gran Gobi B perdió de media alrededor del 60 % de sus caballos, una caída que mostró el peligro de concentrar pocos animales en una sola zona.

A esto se suman las enfermedades, la posible hibridación con caballos domésticos, la baja diversidad genética y la competencia por agua y pastos. El nuevo estudio también advierte de que la presencia estacional de ganado, perros, vehículos y campamentos puede desplazar a las manadas hacia zonas menos favorables.

Una victoria todavía frágil

La recuperación permitió que la especie dejara la categoría «Extinta en estado silvestre», pasara a «En peligro crítico» en 2008 y quedara clasificada como «En peligro» en 2011. No es poca cosa, pero tampoco significa que esté a salvo.

Este caso demuestra que la cría en cautividad funciona cuando va unida a territorio protegido, ciencia, comunidades locales y vigilancia durante décadas. Como recordó Michael Brombacher, de la Sociedad Zoológica de Fráncfort, «proteger la naturaleza antes de perderla siempre es más barato y eficaz que intentar recuperarla». 

El comunicado oficial más reciente sobre la liberación de caballos de Przewalski en Kazajistán ha sido publicado por la Sociedad Zoológica de Fráncfort.

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