La extinción no siempre llega con una gran imagen de desastre. A veces empieza con un manglar que desaparece, una carretera que corta un bosque, un río lleno de barreras o una red de pesca que atrapa lo que no buscaba. En 2026, Fauna & Flora ha puesto el foco en diez especies que explican muy bien esa alerta silenciosa.
No es solo una lista de animales raros o plantas bonitas. Detrás de cada nombre hay comunidades locales, ecosistemas enteros y decisiones humanas que pueden inclinar la balanza hacia la recuperación o hacia la desaparición. Y eso, aunque parezca lejano, también habla de nosotros.
Un mapa del riesgo
La organización conservacionista ha presentado sus «especies a seguir» en 2026, desde una iguana que vive únicamente en una isla de Honduras hasta un halcón muy valorado en la cetrería. La idea de fondo es sencilla. Si se protege el hábitat, también se protege todo lo que depende de él.
Fauna & Flora explica que trabajará con sus socios para «cambiar la historia» de estas especies y de sus hábitats. No es poca cosa. En muchos casos, el margen de error es pequeño y cualquier pérdida adicional puede ser difícil de recuperar.
Una iguana entre manglares
Uno de los casos más llamativos es el de la iguana de cola espinosa de Utila. Vive en una pequeña isla de Honduras y depende de los manglares, esos bosques costeros que a menudo se talan sin que mucha gente repare en lo que se pierde.
La buena noticia es que los últimos sondeos citados por Fauna & Flora apuntan a una subida de su población, desde una estimación anterior de entre 3000 y 6000 ejemplares hasta una horquilla de 7000 a 14 000. Pero el matiz importa. Sigue siendo una especie en peligro crítico y su futuro continúa atado a la restauración del manglar.
Serpientes que dan miedo
La fer de lance de Santa Lucía tiene un problema añadido. Es venenosa y muchas personas la temen, así que puede acabar perseguida incluso cuando no supone una amenaza directa. Fauna & Flora recuerda que no es agresiva y que muerde cuando se siente amenazada.
¿Qué significa esto en la práctica para quien vive cerca de ella? Que la educación puede salvar vidas humanas y también salvar a la serpiente. Aprender a evitar mordeduras, saber cómo actuar y verla como parte del patrimonio natural de la isla puede cambiar mucho más que una estadística.
El largo viaje de la anguila
La anguila europea es uno de esos animales que parecen comunes hasta que dejan de serlo. Su migración hacia el mar de los Sargazos forma parte de una historia natural extraordinaria, pero hoy está golpeada por la sobrepesca, la contaminación, el comercio ilegal y la fragmentación de los ríos.
En Reino Unido, su población se ha desplomado un 95% en los últimos 25 años, según los datos recogidos por la organización. En el resto de Europa, el descenso también ha sido muy fuerte. Si desaparece, no solo perdemos una especie, también una pieza importante de ríos, humedales y zonas costeras.
El precio del comercio ilegal
La tarántula arcoíris india, citada por Fauna & Flora como Cilantica devamatha, parece sacada de una fotografía imposible por sus tonos iridiscentes. Pero vive en taludes de bosques del sur de India, cerca de carreteras, y eso la deja expuesta a obras, lluvias intensas, pérdida de hábitat y comercio ilegal de mascotas.
El pangolín de Temminck sufre otra cara del mismo problema. Sus escamas y su carne alimentan redes ilegales que han convertido a los pangolines en símbolos del tráfico de fauna. En Mozambique, la organización apoya una clínica de crisis para rehabilitar y devolver a la naturaleza animales rescatados.
También aparece el leopardo nebuloso, perseguido por su piel y por partes del cuerpo que se venden de forma ilegal. Sus manchas son una maravilla evolutiva, pero se han convertido en una condena. En varios puntos del sudeste asiático, las patrullas comunitarias son una de las barreras que quedan entre este felino y los cazadores.
Halcones y primates rarísimos
El halcón sacre representa un choque delicado entre tradición y conservación. Es rápido, potente y muy apreciado desde hace siglos por la cetrería, sobre todo en Oriente Medio. Pero la captura ilegal de aves silvestres ha pasado factura y Fauna & Flora estima que quedan menos de 30 000 ejemplares en libertad.
El gibón cao vit vive una situación todavía más estrecha. Fue dado por extinguido hasta que personal de Fauna & Flora lo redescubrió en 2002. Hoy es considerado el segundo primate más raro del mundo y el censo previsto para 2026 debería aclarar si la protección y la restauración del bosque están funcionando.
Océanos y flores olvidadas
El pez guitarra de barbilla negra parece mitad tiburón y mitad raya, aunque en realidad es una raya. Habita en el Mediterráneo y el Atlántico oriental, pero la sobrepesca, la destrucción del hábitat y su lenta reproducción lo han colocado en peligro crítico.
La lista también mira a las montañas de Asia Central, donde crecen los tulipanes silvestres que dieron origen a muchas variedades cultivadas. Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán y Tayikistán albergan 63 especies únicas, más de la mitad de los tulipanes del mundo. El pastoreo excesivo, la urbanización, la recolección y el cambio climático están reduciendo ese patrimonio vivo.
Lo que está en juego
Estas diez especies no llegan a 2026 como una curiosidad para amantes de la naturaleza. Llegan como señales de alarma. Cada una muestra un problema distinto, desde la pérdida de manglares hasta el tráfico ilegal, desde los ríos fragmentados hasta la presión sobre mares y montañas.
La parte esperanzadora es que no todo está perdido. Hay censos, restauración de hábitats, patrullas comunitarias, centros de rehabilitación y educación local. Parece poco frente a la palabra extinción, pero muchas veces la conservación empieza justo ahí, con acciones pequeñas, constantes y bien dirigidas.
El comunicado oficial de Fauna & Flora ha sido publicado en su web bajo el título Species to watch in 2026.












