La movilización mostrará con una exposición itinerante el modelo energético español y sus posibilidades de cambio, y ofrecerá actividades divulgativas para dar a conocer a la sociedad la realidad de este sector.
de apostar por las fuentes de energía limpia, ANPIER recorrerá todas las Comunidades Autónomas de la Península, pasando por las principales ciudades españolas, entre ellas, Málaga, Almería, Albacete, Murcia, Valencia, Barcelona, Zaragoza, Pamplona, Valladolid o Lugo. Santiago de Compostela acogerá el final del recorrido, el 27 de septiembre, donde los afectados por los recortes pondrán el broche final a esta movilización social.
62.000 familias afectadas La asociación tiene previsto reunirse también con representantes políticos, a los que pedirá su adhesión a un Manifiesto en defensa de un nuevo modelo energético, como pilar esencial de un verdadero desarrollo económico sostenible que deje atrás el viejo modelo energético, basado en tecnologías fósiles y centrales nucleares, con precios altos de la energía para el ciudadano, motivados por las sobre retribuciones a las eléctricas.
La movilización mostrará con una exposición itinerante el modelo energético español y sus posibilidades de cambio, y ofrecerá actividades divulgativas para dar a conocer a la sociedad la realidad de este sector. Un sector que representa los intereses de más de 62.000 familias españolas que han invertido 20.000 millones de euros en plantas fotovoltaicas y que se han visto afectadas por el cambio del modelo regulatorio y del sistema retributivo de primas, con carácter retroactivo.
En paralelo convocará asambleas populares en localidades cercanas a dichas ciudades para compartir con los defensores de las renovables y los afectados la evolución de su situación energética española, sus consecuencias y las posibles soluciones.
Una petición enmarcada en el contexto de que las energías renovables son esenciales para garantizar un mix energético eficiente, ya que no sólo son fuentes respetuosas con el medio ambiente, sino también competitivas en el ámbito económico.
En España, las renovables representan en torno al 1% del PIB y generan energía limpia y barata, algo esencial si tenemos en cuenta que la dependencia energética en nuestro país se sitúa por encima del 70%, un 20% más que la media europea.Además, cabe destacar que en unos años España podría autoabastecerse energéticamente gracias al sol y al viento y ahorrar así los más de 158 millones de euros que invierte al día para importar energía.
Según ha calculado ANPIER, el equivalente a un estadio de fútbol de placas fotovoltaicas podría suministrar de energía a unos 67 hogares, a un coste en los primeros 10 años de vida de la instalación de 0,17 euros Kw/h, frente a un coste de 0,23 euros Kw/h de la red eléctrica. Pasados esos primeros 10 años de vida de la instalación el coste bajaría hasta los 0,029 euros Kw/h.
Perfil del productor medio
El pequeño y mediano productor está formado por profesionales y asalariados de clase media que en un 26%, y según un análisis realizado por ANPIER en 500 instalaciones entre 10 y 100 Kw, confirmó anteponer la seguridad a la rentabilidad frente a un 10% que consideró la rentabilidad como principal variable para emprender la instalación. El 60% afirma que la motivación ética motivó su decisión de embarcarse en el desarrollo y generación de energía solar fotovoltaica.
Con la reforma del sector eléctrico, al cambiar drásticamente la estructura de la amortización, el 100% ha tenido que refinanciar o soportar los pagos mensuales con recursos propios. Esto ha obligado a aportar garantías adicionales a los bancos, aceptando, además, tipos de interés más altos a cambio de extender los periodos de amortización, de tal manera que hiciera posible soportar los pagos mensuales. El 15% de los encuestados tienen mensualidades pendientes con las entidades bancarias que les financiaron.
Hay que tener en cuenta que el Ministerio de Industria impulsó este tipo de operaciones y recomendaba financiar el 80% de la inversión. El 79% de los productores aportaron garantías personales frente a la banca, sus propias viviendas en la gran mayoría de los casos. El 23% de los productores soporta, además, un derivado financiero que les impide mejorar sus condiciones financieras al contar con un suelo que no permite repercutir toda la caída del Euríbor de los últimos años.
A las disposiciones retroactivas impuestas a los productores españoles de energías renovables, con una reducción media del 30% en los ingresos durante los ejercicios 2011 a 2013, se sumó desde el 28 de diciembre de 2012, un nuevo impuesto –indiscriminado, para toda clase de energías, contaminantes o no— del 7%, para la generación, lo que sumado a las consecuencias de las medidas adoptadas en 2010, colocan en situación inviable al 80% de las plantas españolas de energía solar fotovoltaica; prácticamente todas las que han necesitado financiación externa para su primer establecimiento.
Los datos de nuevos MW instalados desde 2013, momento en el que se modifica el marco regulatorio, ponen de manifiesto las dificultades que ha generado este cambio de cara a la inversión de nuevas plantas de placas fotovoltaicas.
La potencia instalada de energía solar fotovoltaica en España es de 4.600 MW y sólo 7 de ellos se instalaron durante el año 2014, mientras en Alemania durante ese mismo año se instalaron 2.000 MW, casi la mitad de la potencia acumulada en España en la última década; y en Reino Unido, más de 2.500 MW. Fuera de la Unión Europea destacan China (11.300 nuevos MW), Japón (6.900 nuevos MW) y Estados Unidos (4.200 nuevos MW) sólo en 2013. Un panorama que pone de manifiesto la congelación casi total de las inversiones en nuevas plantas fotovoltaicas que ha generado el cambio del marco regulatorio energético en España.
Beneficios para los consumidores
Teniendo en cuenta que el esfuerzo económico que tienen que dedicar los hogares españoles a pagar la factura energética ha crecido un 68% de media en el período 2006-2012, las energías renovables podrían contribuir a invertir esta situación.
Según el informe “El impacto de las energías renovables en los hogares”, elaborado para Greenpeace por la consultora independiente Abay Analistas Económicos y Sociales, en 2030 cada hogar podría ahorrar una media de 406 euros anuales con un sistema eléctrico basado en energías renovables, en comparación con lo gastado en el año 2012. El estudio explica que un sistema eléctrico renovable al 95% supondría un descenso del 34% respecto a 2012 en la factura energética (calefacción, electricidad, etc.) de los hogares.
A esta realidad se suma el posicionamiento generalizado de la población a favor de estas energías. Según el Eurobarómetro de 2013, que consultó a 25.525 ciudadanos de la Unión Europea, el 70% de los europeos ratificaron su preferencia por las energías renovables, un dato que en el caso de España supera ampliamente la media europea, con un 81% de los españoles reclamando un nuevo modelo energético basado en el uso de energías renovables.
El futuro del sector fotovoltaico, una realidad fuera de España
En el escenario internacional, la fotovoltaica como fuente de generación eléctrica está modificando el modelo energético convencional y desplazando las inversiones de los combustibles fósiles hacia la generación distribuida con energía solar y almacenamiento. El valor de los pequeños productores fotovoltaicos, de la microgeneración y de un nuevo perfil de consumidor activo está revolucionando el sistema eléctrico tal y como hoy lo conocemos y determinará el liderazgo tecnológico en el mundo.
Las consecuencias son un boom de la energía solar fotovoltaica a pequeña escala y del autoconsumo, que pasará de 104 GW en 2014 a 1.800 GW en 2040. Los costes fotovoltaicos se reducirán más de un 50% y se extenderá la paridad de red por todo el mundo. Se producirá la transformación del sector eléctrico desde un modelo centralizado a otro descentralizado por la participación del consumidor en el sistema. Entre 2014 y 2040 se incrementará la generación eléctrica un 56% y las emisiones de CO2 aumentarán un 13%.
Las renovables constituyen la primera inversión energética del mundo y la fotovoltaica representa la mitad de toda esa inversión, con 150.000 millones de euros en 2014. La paridad del coste de la fotovoltaica con el coste de la electricidad en la red ya es una realidad en Europa y España.
Las consecuencias serán un crecimiento de la generación descentralizada hasta representar entre el 20% y 30% de la generación total. Según Deustche Bank, la generación fotovoltaica se multiplicará por 10, con 100 millones de pequeños productores, para representar el 10% de la electricidad mundial en 2030 y el 50% en 2050 gracias al desarrollo del autoconsumo con almacenamiento.
Estas previsiones han relanzado los objetivos de la energía fotovoltaica en todo el mundo y confirmado el margen de reducción de un 25% de sus costes para 2017, después de haber caído el 80% durante los últimos 5 años. Los costes de almacenamiento descenderán un 85% en 2020. La globalización del mercado convertirá la energía fotovoltaica en la primera fuente de generación eléctrica por razones económicas y este hecho está provocando cambios en las políticas energéticas de muchos países para facilitar el acceso a la fotovoltaica en hogares, edificios y empresas.
Con estas estimaciones, y según ANPIER, España tiene que afrontar un cambio regulatorio y adaptarse a esta nueva realidad para mejorar el coste de producción energético al consumidor final, reducir la dependencia energética del exterior y contribuir a la reducción de la contaminación que generan las energías fósiles.

















